George Karl entrenó su último partido como entrenador jefe en Sacramento en 2016. Desde entonces, este superviviente de cáncer de próstata en 2005 y de cáncer de garganta en 2010 se ha dedicado a dar consejos a viejos amigos como Terry Stotts o Dwane Casey. «No estoy aburrido, pero tampoco estoy tan ocupado como antaño,» decía George Karl en una entrevista con «Planeta NBA».

En dicha entrevista, el entrenador recordó sus tiempos entrenando al Real Madrid a finales de los años 80 y principios de los años 90, y habló de los buenos recuerdos que le quedaron de su etapa española (a pesar de su complicado paso por Madrid).

George Karl incluso se ofreció al Real Madrid… aunque no como entrenador jefe, pues sabe que el actual lo está haciendo muy bien.

«Cuando vine (al Real Madrid) fue por dinero, para ser honestos,» reconocía George Karl. «En ese momento el Real Madrid me pagaba más que en Estados Unidos. Cuando Lolo (Sainz) me pidió que fuera, estaban de capa caída. Justo después de que me marchara volvieron a ganar un título. Quizás no fue cosa mía, no lo gané yo, pero creo que fui parte de ello. 

Lo he dicho muchas veces. Mi etapa en Madrid me hizo madurar. Llegué como un joven que creo que tenía talento, pero que era un poco inmaduro. Un poco fuera de control. Ir allí, adaptarme a una sociedad diferente, intentar aprender el idioma y a comunicarme…. me hizo ser más paciente e inteligente. Aún así cometí errores, dije muchas estupideces. Pero aún lo recuerdo todo como algo muy positivo. 

Me encanta el Real Madrid. Cuando gana el Barcelona aún me cabreo. No creo que quisiera entrenar al Real Madrid ahora mismo, porque tienen a un grupo de gente que está haciendo un trabajo genial ahora mismo, pero me encantaría ayudar al Real Madrid de algún modo, en lo que quieran. Al Barcelona le diría que no.» 

Karl también habló sobre la posibilidad de ser entrenador asistente de su hijo Coby Karl, quien es actualmente entrenador jefe de los South Bay Lakers de la liga de desarrollo, y cuyo nombre suena con fuerza como posible entrenador de futuro.

«En mi mente eso sería el mayor regalo,» respondía George Karl. «He sido bendecido por el deporte del baloncesto. Y ser el asistente de Coby o viceversa… creo que sería un modo maravilloso de terminar mi carrera.»