27 puntos, 17 rebotes, 8 tapones y 41 de eficiencia.

Esos son los números que ha firmado Tryggvi Hlinason en su segundo partido de ventanas con Islandia. Una selección que, al contrario de otras como España, no está peleando por estar en el próximo Eurobasket, sino en ganarse el derecho para estar en las ventanas de clasificación para el Mundial de 2023.

El pívot islandés destrozó en la pintura a la Eslovaquia de Brodziansky (Obradoiro) y de Zan Tabak con un 9/15 en tiros de campo y 8/12 en tiros libres. Sus números hubiesen sido todavía más escandalosos de tomarse en consideración las faltas recibidas (en FIBA no se computan) y hubiese podido elevar sus 41 de eficiencia hasta casi los 50 de valoración.

Así fue su exhibición:

En el primer partido de estas ventanas Islandia cayó ante Kósovo a pesar de los 16 puntos y 12 rebotes de Hlinason. Estas dos exhibiciones llegan la misma semana en la que el Casademont Zaragoza ha incorporado a un jugador en la posición de 5 para suplir al lesionado Javier Justiz.

Más sobre Tryggvi Hlinason, por José Manuel Puertas

«Tenía 16 años y vivía con sus padres en una granja donde resultaba habitual tener más de medio metro de nieve en la puerta de casa. En cierto modo aislado de la civilización, lejos de casi todo. A más de una hora en coche de la mayoría de servicios más básico y, en un entorno donde contar con que las previsiones de tiempo de un viaje se cumplan solía resultar quimérico. Había cursado estudios en electricidad para conseguir que la casa se autoabasteciera de energía como método para ayudar a su padre. Pero Tryggvi Hlinason no era un ciudadano islandés cualquiera: medía bastante más de 210 centímetros, y eso, en un país con 350.000 habitantes, no se podía desaprovechar

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