Parece que la decisión de saltarse la NCAA le ha salido bien a RJ Hampton. Después de decidir apuntarse al programa de nuevas estrellas de la liga de baloncesto de Australia y enrolarse en los New Zealand Breakers, y sin haber jugado aún en la que debería haber sido su temporada universitaria, Hampton ha llegado a un acuerdo de patrocinio con la marca china Li-Ning para las próximas 5 temporadas.

Hampton es considerado uno de los mejores jugadores de su camada, y su decisión y los resultados que consiga pueden crear un camino que muchos otros intenten seguir después. En cuanto decidió saltarse la NCAA contrató a uno de los agentes más respetados en Estados Unidos, Happy Walters, y se pusieron manos a la obra para intentar sacar el máximo partido financiero a la situación. Ahora Hampton firma un contrato millonario que no podría haber sellado de haber decidido jugar para una universidad.

El contrato que ha firmado tiene ciertos bonus dependiendo de en qué puesto salga en el Draft de 2020. Si es top 10, la cantidad que se lleve será equivalente a la que se ha llevado un top 4 en este pasado Draft. Según Jonathan Givony, incluso si Hampton no llegase a jugar de nuevo en Estados Unidos por lesión o algo similar, tendría garantizados varios millones de dólares.

Y, a todo esto, ¿cómo juega Hampton? Este es el análisis que hacíamos en nuestro monográfico sobre los jugadores que podrían dominar a partir de 2020.

«Tiene muy buen tamaño para desarrollarse como base en el futuro. Tiene una buena estructura corporal que permitirá que gane músculo y peso sin afectar especialmente a su velocidad y agilidad. Su principal punto fuerte es el manejo del balón, pero tiene pinta de que puede completar su juego siendo efectivo en muchas facetas, siendo la más mejorable de ellas ahora mismo el lanzamiento exterior. También tiene pinta de que cuenta con mucho potencial defensivo.»