Celebrado el torneo de Íscar donde se han concentrado los mayores talentos del baloncesto español de la generación del 1999 (más algún cadete de primer año) ya podemos asegurar y confirmar que el futuro está asegurado.

Repartidos en dos equipos y con las ausencias de Eric González, Osas Ehigiator y del lesionado Acoydan McCarthy (el madridista no llegó ni siquiera a entrenar con la selección debido a una pequeña lesión en un dedo de su mano izquierda), las sensaciones han sido muy positivas y el nivel de muchos de los jugadores seleccionados ha sido alto. Unai Mendikote, alero de 1.93 metros y nacido hace 15 años, fue el gran foco de atención en Íscar: MVP y máximo anotador de todo el evento.

Unai Mendikote

Formado en el Unamuno y desde el pasado mes de septiembre vinculado y creciendo a los servicios del CAI Zaragoza al mismo tiempo que compite en liga EBA (grupo ‘C’) con El Olivar, este exterior que jugaba en la pintura hasta no hace mucho ha sorprendido en la localidad iscariense con su mejora técnica y eficacia desde la larga distancia. Defensivamente se mostró muy seguro y ofensivamente apareció siempre que su equipo le necesitó, siendo pieza fundamental para que España ‘Rojo’ acabase conquistando el torneo.

No solamente Mendikote estaba en Íscar representando a la ‘familia’ del CAI Zaragoza, ya que además del alero vasco también estuvieron en Castilla y León el talentoso base Carlos Alocen (2000) y el alero balear Joan Ferrán Bernancer (1.94 m/15 años), quienes a pesar de los nervios por jugar con la española también causaron buena impresión.

Junto al MVP ‘Mendi’, otros exteriores que destacaron fueron Germán Kasanzi, Josep Puerto, Adams Sola, Miguel González, Alejandro Rubio y el base Luis Eugenio García. Pero. ¿quiénes son estos jugadores llamados a estar presentes en la élite del deporte de la canasta en un futuro próximo?

Kasanzi

«Dominador de casi todas las facetas del juego. Capaz de penetrar y finalizar con ambas manos o de doblar el balón a un compañero mejor ubicado gracias a su facilidad para entender el juego. Mucha facilidad para superar en el uno contra uno debido a su gran dominio de balón y a su cambio de ritmo. Gran tirador de larga distancia», así presenta el Real Madrid a su base-escolta German Kasanzi. De orígen angoleño, Kasanzi puede presumir de ser físicamente uno de los jugadores más dotados de la selección y en su actual club están confiados en él y es parte importante de un cadete ‘A’ de ensueño con el que aspira a conseguir el que para él sería su segundo Campeonato de España tras el ganado hace dos años siendo infantil en Guadalajara.

Y como no pudiera ser de otra forma, Unicaja de Málaga también tiene a su base del cadete en la selección. Pasan los años y desde Los Guindos siguen saliendo directores de juego que se convierten con el paso del tiempo en habituales de las categorías inferiores de la selección española. En la generación del 1999 encontramos a Luis Eugenio García, del cadete ‘A’ de Unicaja y un jugador referencia también en la selección andaluza. Desde el entorno del club malagueño nos hablan maravillas de este base de 1.86 metros. «Técnicamente es muy bueno. Un jugador hábil, con buena visión de juego y muy complicado de frenar en situaciones de uno contra uno, pues de su generación es uno de los jugadores que mejor aprovecha jugar con interiores grandes. Hace mejores a sus compañeros».

Miguel González

Otro jugador que ha brillado y que ilusiona en su club es Miguel González. Formado en las categorías inferiores del Club Baloncesto Valladolid, este alero de 1.99 metros no para de crecer y después de haber brillado en los anteriores Campeonatos de España que ha disputado con Castilla y León sigue asombrando con pequeños detalles en su mejora del juego que -al fin y al cabo- son los que marcan la diferencia. Desde el club pucelano nos apuntan que la palabra ‘guerrero’ es la que mejor define al exterior vallisoletano. «Su altura junto a su buena movilidad también le convierten en un buen interior pero él destaca más cuando está por el perímetro. No es muy rápido pero sí muy inteligente, hay situaciones de partido donde parece que Miguel ya sabe lo que va a pasar y se anticipa a todo para sorprendernos. Está mejorando mucho técnicamente y sus porcentajes desde la media y larga distancia van aumentando conforme pasan las semanas. Es, sin duda, el mayor proyecto del Club Baloncesto Valladolid en la actualidad».

Y del mayor proyecto vallisoletano recorremos 547,2 kilómetros para conocer al señalado como mejor proyecto en las categorías inferiores del Valencia Basket. Hablamos del alero levantino Josep Puerto, que a sus 15 años ha vivido su segunda experiencia con la selección española de baloncesto y en esta ocasión ha asombrado en Íscar, siendo desequilibrante y uno de los jugadores destacados de ‘España Blanco’. Es cadete, compite en liga junior y con 1.95 metros es junto a Ion Galarza y Alejandro Vera el jugador más destacado de un Valencia Basket que desea recuperar éxitos en sus categorías inferiores. Pero, ¿cómo juega Puerto? Físicamente es uno de los jugadores más superdotados de su generación, es rápido y sobre todo muy intenso. No ha destacado nunca por ser un excelente anotador desde la larga distancia, pero sí está mejorando mucho en ese aspecto y es conveniente señalarlo. Es un jugador muy complicado de defender en situaciones de uno contra uno y dos contra dos, combina su poderío físico con un talento innato que le hace destacar a pesar de jugar en liga junior siendo cadete.

Adams Sola

Ni los invitados han decepcionado…

La Federación Española de Baloncesto invitó a cuatro promesas para disputar el torneo de Íscar y de las cuales dos han dejado muy buen sabor de boca y no sería un disparate verles próximamente en más convocatorias de la generación del 1999.

En primer lugar destacamos al todavía cadete de primer año y campeón de España infantil la temporada pasada con el Tuenti Móvil Estudiantes Adams Sola (2000). Desde el entorno estudiantil nos confiesan estar encantados con él y con Álex Tamayo (otro invitado), a los que se les augura un futuro muy prometedor. «Adams es un superdotado para jugar al baloncesto. Puede jugar con sus 1.88 metros de escolta, alero y ala-pívot. Tiene buen manejo de balón, es eficiente en tiros desde la larga-media distancia y un perfecto jugador de equipo, siempre está prometido en defensa y aparece en los finales más apretados de cada partido».

Si en Estudiantes están contentos con Sola en Palma de Mallorca lo están con un jugador llamado a ser el siguiente balear en abandonar su día a día para iniciar una nueva aventura en una cantera ACB, al igual que lo han hecho en los últimos años los Joan Ferrán Bernancer, Sergi García o más recientemente Alberto Maura. Hablamos del alero Alejandro Rubio, jugador del Bahía San Agustín y que ha aprovechado la invitación de la Federación Española de Baloncesto en el torneo de Íscar para demostrar la calidad que atesora. A sus 15 años alcanza el 1.88 metros de altura y tras una dura temporada donde una lesión en el hombro le impidió rendir a mayor nivel ha recuperado sensaciones y nuevamente está deslumbrando y disfrutando de su mejor baloncesto.

Sergi Martínez

¿Y qué encontramos en la pintura? Una pareja con un futuro muy prometedor y que ya se estrenó el verano pasado con la selección española sub-16, al talentoso Ignacio Rosa y dos jugadores más que todo y no estar en Íscar son, sin lugar a dudas, de los más destacados en la generación del 1999 nacional.

Situémonos. Como principales referencias encontramos al catalán Sergi Martínez y al almeriense Paco Salvador, pieza importante también en el Real Madrid. El primero es una auténtica pasada, y es que todo y no alcanzar los dos metros de altura es determinante en la categoría gracias a sus clases magistrales habituales de intensidad, juego de espaldas y facilidad para la captura de rebotes. En el Madrid, por su parte, hablan maravillas del almeriense que a sus 15 años ya alcanza los 2.01 metros de altura: «Paco es un jugador bastante rápido y móvil a pesar de su gran tamaño. Es una amenaza constante tanto de en situaciones de espaldas al aro como de cara, incluso en situaciones alejadas del mismo. Tiene buena mano exterior y cambio de ritmo cuando decide encarar a su par. Gran facilidad para rebotear y sacar ventaja de ello».

E Ignacio Rosa, por último, también demostró la calidad que atesora, mostrándose seguro en tiros desde la media-larga distancia y siendo sobre todo un interior muy intenso, difícil de superar en defensa. En el Unicaja, donde se forma, nos aseguran estar muy contentos por como está evolucionando un jugador que si sigue trabajando como hasta ahora no sería de extrañar verle en un futuro próximo en la máxima categoría del baloncesto español.

Fotos: Mariano González/FEB.es