¿Qué habrá sido de aquellos jugadores que en su día fueron noticia por su altura y hoy no se sabe nada ellos? Pues de eso va esta ‘mini sección’ de Kia en Zona donde intentaremos rescatar a aquellos jugadores que impactaron por su potencia física pero que luego desaparecieron del mapa, como si fuera difícil para ellos con su altura. ¿Qué habrá sido de estos hombretones –como diría mi abuela- y de su paradero hoy en día?

En la primera entrega charlamos sobre Neil Fingleton, un jugador que terminó siendo protagonista en Juego de TronosEl segundo fuSun Ming Ming, que luchó contra Jackie Chan  y hoy viajamos hasta Argelia para presentaros a Saad Kaiche, un 2.30 cuyo pasado, presente y futuro no tiene nada que ver con el cine pero que su vida podría ser de película.

Este gigantón ya medía 2 metros con apenas 12 años. Tal fue el estupor generado que su familia decidió operarlo para que dejará de crecer. Dicen que de no intervenir los médicos el argelino ahora mismo mediría cerca de 2.50.

Llegó a nuestro país de la mano del Breogán entrenado por Lisardo Gómez, allí estuvo disputando la Liga EBA y posteriormente marchó para Cataluña donde jugó la Copa con el UB Sant Adrià. «El hombre más alto de España», ese era el titular de este gigantón cuya historia tuvo mucha repercusión en los medios.

En enero de 2013 fichaba por la Unió Esportiva Barberà que le sacaba de la indigencia en la que vivía. Literalmente. Fue encontrado viviendo en la calle. 

En Marca podíamos leer lo siguiente sobre el chico: «En pocos días, en Barberà ya mucha gente le conoce y le saluda por la calle, la gente del club está encantada con él y parece que él también está contento. Ahora, lo que le hemos dado es un entorno de protección, que era el que no tenía y que le tenía al borde de caer en la exclusión«, esas palabras las decía el Presidente del Barbeà, Pepe Nuñez.

SAAD Kaiche

Un triste presente

¿Y ahora? ¿Qué ha sido de él? Volvemos a contactar con Nuñez, Presidente del Barberà, para conocer su situación y el paradero actual de nuestro protagonista. «Si hubiera empezado con 17 años a jugar al baloncesto habría estado en Ligas profesionales», eran las primeras palabras que le salían de la boca tras preguntar por Saad.

Nuñez nos acerca más a nuestro objetivo: hablar con nuestro protagonista.

El siguiente nombre en aparecer es Pepe Sillero, funcionario de la Generalitat y ex jugador de baloncesto. Él fue el hombre que le vio en la calle vagando sin rumbo «Lo encontré, le vi y le invité a tomar una tortilla en un bar que estaba cerca, era un mendigo de 2.30» y sigue «era una persona que lo tenia todo para triunfar, un caso parecido al de Dueñas pero en negativo». 

Y, como dice la frase, a la tercera va la vencida. Pepe Sillero nos facilita el teléfono de la persona que está a cargo de Saad Kaiche. Se llama Alberto García, padre de familia con dos hijos y apoyo incondicional de nuestro gigante.  «Es un hijo más para mí», esas son las primeras palabras sobre Saad de su padre adoptivo en España.

Un hijo que entró en una casa de 4 personas y donde se acomodó a la perfección salvo por un problema, no traía dinero a casa y eso a nuestro 2.30 le preocupaba demasiado.  Alberto no recuerda la cantidad de noches que han hablado ambos para intentar sacar esto adelante, animándole y diciendo que encontraría algo.

 «Cuando la gente lo ve siempre se asombra pero eso no da de comer», sentencia Alberto.

Probó fortuna en alguna discoteca como portero, ayudaba en casa lo que podía e incluso iba al campo a echar una mano a su padre de acogida.  En todo este camino, una persona importante que le ha dado abrigo ha sido el Director Deportivo del Barcelona Joan Creus,
que cada vez que se lo piden le da ropa para que Saad pueda vestirse.

Vestirse de jugador, pero no ser jugador.

«El está desengañado con el baloncesto. Decidió irse a vivir solo porque pensó que no aportaba nada. Ahora piensa en salir de España. Es buen chaval, tienen que conocerlo», termina Alberto que nos facilita el número de Saad con el que hablamos.

Es un chico tímido, que no quiere hablar porque le cuesta entender el español pero se sincera diciendo que no quiere jugar más al baloncesto, que está desengañado y que sigue buscando trabajo. Reacio a continuar respondiendo mis preguntas porque piensa que los periodistas y los medios le han utilizado. Quizás no le falte razón. Se termina la llamada. Breve pero intensa llamada.

Hemos conseguido localizarlo, nuestro objetivo. Es triste la realidad pero el baloncesto le ha dado la espalda.

Saad Kaiche, un argelino de 2.30 que cumple a la perfección las dos palabras de esta sección: Gigante Olvidado.

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