El protagonista de esta historia es Kevin Grow, un adolescente de 18 años. Tiene síndrome de Down y ha firmado una de las más bonitas historias de superación del baloncesto a nivel mundial, uno de esos relatos que nos hacen disfrutar y volver a creer en este deporte.

Kevin ayuda al equipo de baloncesto de Bensalem, en el estado de Pensilvania, en todos los entrenamientos y en los partidos desde hace cuatro años. Este fin de semana ha vivido uno de esos momentos que jamás se olvidan.

En un partido ante otro ‘High School’, Neshaminy, Grow saltó a la cancha cuando faltaban dos minutos. Querían rendirle un bonito homenaje y los propios rivales le dejaron anotar la primera canasta nada más entrar al partido. La sorpresa llegó cuando Kevin Grow se animó a lanzar de tres. Enchufó el primero, el segundo, el tercero… y un cuarto lanzamiento. Todo en menos de dos minutos. El pabellón enloqueció y sus compañeros no pararon de abrazar a Kevin al final del partido. Un momento inolvidable y una imagen emocionante.

“Ha sido como una película. Es muy difícil de describir. Cosas así no pasan habitualmente. Es un regalo de Dios“, decía su entrenador, John Mullin, tras el encuentro. Kevin Grow acabó con 14 puntos. El prestigioso portal Hoopsmixtape ha rescatado su historia. Una preciosa historia de superación que merece ser contada.