Con sólo 13 años ya es un jugador de formación conocido por todo el mundo. Es el último fenómeno estadounidense. En cada partido nos deja acciones impropias de un niño de su edad, ya que parece primera que un chaval que estudia primero de la ESO haga semejantes barbaridades con la pelota. En Estados Unidos se frotan las manos pensando en su futuro, un futuro que de seguir progresando y creciendo parece estar señalado a la NBA. Recuerden su nombre, Chase Adams, otra posible estrella del día del mañana.