El hijo de Shaquille O’Neal, Shareef O’Neal, uno de los jugadores más prometedores del país (top 30 de su generación), ha tomado una decisión importante sobre su futuro. Shareef, que inicialmente había decidido jugar en la universidad de Arizona, renunció hace unos días a su compromiso y abrió un nuevo proceso que ha concluido con un nuevo destino: Shareef O’Neal jugará en UCLA.

El motivo de su cambio es el escándalo que estalló la semana pasada en la NCAA, con supuestos pagos ilegales a jugadores y a agentes, que involucraba al posible número uno del próximo draft, DeAndre Ayton, a cuyo agente la universidad de Arizona habría pagado una cantidad (se habla de 100.000 dólares) para que eligiera esa universidad en el proceso de reclutamiento, según aparece en las escuchas del FBI.

Ante esta situación y las consecuencias que pudiera tener, Shareef O’Neal prefirió anular su compromiso y buscar un nuevo destino que ha encontrado en la universidad de UCLA. Su padre, Shaquille, jugó en la NCAA en la universidad de LSU.

Actualmente mide 2.08 jugó las últimas dos temporadas en Crossroads High en Santa Monica. Como senior la temporada pasada, O’Neal ayudó a la escuela a ganar el título estatal CIF División II por primera vez desde 1997. En esa final, anotó 29 puntos, capturó 17 rebotes y puso 5 tapones. O’Neal promedió 27 puntos en su último año, mientras que Crossroads terminó con un récord de 25-9.

El entrenador de UCLA, Steve Alford, asegura en declaraciones a ESPN que O’Neal ofrece una “excelente combinación de tamaño, habilidad y atleticismo”.

Shaquille O’Neal lideró a LSU antes de ir a la NBA, donde ganó cuatro campeonatos, incluidos tres con Los Angeles Lakers. ¿Qué pasará con su hijo?

Así juega:

Así jugaba su padre en la universidad, todo un portento físico ya en ese momento.