Se llama Alejandro y tiene 13 años. Es el protagonista de una de esas historias de vida y baloncesto. En ese orden, sí, porque el baloncesto, por mucho que lo amemos, no deja de ser un juego. Con cuentos maravillosos, como este, en el que este juego ha hecho disfrutar mucho más de la vida a un niño. Un precioso relato de superación.

Esta vez es la periodista Ana Pastor la que cuenta esta historia en El País. Alejandro es un amante del baloncesto, un niño con síndrome de Down que juega desde hace varios años. Juega con niños más pequeños que él, niños de 10 años, ya que sus padres comprobaron que era muy difícil que lo hiciera con chicos de su edad, pero que lo hacía sin problemas con los que eran menores que él.

El problema llegó cuando su equipo entró en la liga provincial. La normativa de la Federación andaluza no permitía que Alejandro jugase con niños que tenían menos años. Él entrenaba durante la semana, pero no podía jugar con sus compañeros el fin de semana. Hasta ahora. La federación andaluza ha hecho una excepción y va a cambiar la normativa para permitirle jugar, después de que sus padres iniciaran una petición en Change.org que fue respaldada por la firma de miles de personas. Ahora Alejandro podrá jugar con sus compañeros. Como uno más.