A Tyquone Greer le dispararon en el gemelo. Estaba en una fiesta, en Chicago. Le tuvieron que llevar al hospital y 9 días más tarde metió la canasta ganadora de su equipo, Orr High Spartans, según recogen Bleacher Report y el Chicago Tribune.

“Dios tenía esto planeado para mí. Sabía que iba a entrar”, reconoció Greer tras al partido, mientras admitía que la pierna todavía le molestaba en el partido. Y no era para menos…