Terminó la temporada universitaria para Santi Aldama, uno de los mejores proyectos jóvenes del baloncesto español y europeo.

Nombre: Santiago Aldama Toledo
Altura: 2’13m
Peso: 102 kgs
Nacimiento: 10 de enero de 2001 en Las Palmas de Gran Canaria, España (19 años)

Su campaña se vio drásticamente reducida por culpa de una lesión, pero eso no nos ha impedido ver las evoluciones que ha tenido Aldama en su estreno en los Loyola Greyhounds.

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La lesión

La lesión de Santi Aldama no llegó de un día para otro. El jugador ya había tenido molestias durante años y especialmente en la temporada pasada debido a una calcificación en la rodilla, que le había afectado especialmente durante el campeonato de Europa de selecciones.

Después de dicho torneo Aldama tuvo un descanso que hizo que las molestias parasen, pero en cuanto se incorporó a Loyola y comenzó a entrenar con más ritmo los dolores regresaron cada vez con más intensidad, y ambas partes decidieron que lo mejor era parar en ese momento para solucionar esos problemas.

«Él lleva ya tiempo con lo de la rodilla. En verano fue el punto determinante para decir: ‘Hasta aquí’. Y se operó», explicaba en Tirando a Fallar Ivo Simovic, uno de los entrenadores asistentes de Loyola (MD).

La operación tuvo lugar justo en el comienzo de la temporada universitaria. El joven jugador tenía muchas ganas de debutar, pero el riesgo de sufrir una lesión mayor iba en aumento, y desde la universidad también le animaron a pasar por el quirófano.

Su debut en la NCAA tendría que esperar.

 

El debut

Después de una recuperación de algo menos de tres meses, Santi Aldama debutó con los Greyhounds. Lo hizo, además, con muy buenas sensaciones, logrando 11 puntos, 3 asistencias, 1 rebote y 1 tapón en 17 minutos, con 4/6 en tiros de campo.

Si estaba nervioso no lo parecía.

 

Su juego

Ataque:

Lo primero que destaca en Aldama es su inteligencia. Tiene un talento natural para el baloncesto, y en ocasiones parece ir un par de pases por delante del resto. Es capaz de tomar decisiones (correctas) rápidas tanto en pases como en cortes a canasta sin el balón. Su capacidad de bote y de pase en movimiento también son destacables para alguien de su altura.

Una vez juntamos el párrafo anterior con la promesa que demuestra en el lanzamiento exterior y su polivalencia en general, entendemos por qué Aldama es un proyecto tan atractivo al máximo nivel.

En la pequeña muestra que hemos podido ver en Loyola también cabe resaltar su trabajo en uno de sus puntos débiles: la velocidad en su mecánica de lanzamiento. El tiro de Aldama hasta ahora es lento, y eso tiene como consecuencia que muchos lanzamientos que parecen abiertos al final terminen siendo punteados. Y, lógicamente, la dificultad en los lanzamientos que no son abiertos es aún mayor.

Cuando juega en el poste parece tener una buena cantidad de recursos, pero aún le falta fuerza para hacerse valer del todo ante jugadores de su altura. En la faceta ofensiva se le puede proyectar como cuatro abierto o cinco en un quinteto más pequeño. Pero el desarrollo de ese lanzamiento exterior será la clave en el baloncesto actual.

 

Defensa:

Aldama tiene aún mucho terreno por mejor en defensa, empezando por su fuerza en general, pero hay algo que ya tiene en su favor: su tamaño. Pese a que no tiene las capacidades atléticas o el instinto para ser un taponador defensor del aro, gracias a su tamaño y envergadura sale airoso de muchas situaciones complicadas.

Sus evoluciones defensivas también serán muy importantes para el desarrollo de su carrera. Ahora mismo tendría problemas para de movilidad para defender a muchos cuatros en el baloncesto profesional, pero tampoco podría ser considerado una buena opción para defender como cinco por su falta de kilos e intimidación.

Eso sí, además del tamaño, la inteligencia y la lectura de juego siempre estarán de su parte.

 

Físico:

Como ya hemos indicado en los dos puntos anteriores, el trabajo físico de Aldama a la hora de coger peso y fortalecerse en los próximos meses va a ser clave para el desarrollo de su juego. En ese sentido, Ivo Simovic indicaba en Tirando a Fallar que las cosas van por buen camino.

«Ahora ha cogido peso, está más fuerte, el cuádriceps lo ha trabajado para que la rodilla soporte su altura, que está ahora en 2,13 metros«, decía Simovic. «Ahora pesa más de 100 kilos, y vino con 90. Con el talento, el cuerpo y la cabeza que tiene le veo mucho futuro en el baloncesto».

Aldama, además, ha estado jugando en los últimos partidos con un dedo roto, lo cual ha podido afectar especialmente a su lanzamiento y su bote. Pero no estaba dispuesto a que otra lesión le dejase sin disfrutar el final de la temporada.

«Ahora está jugando con el dedo roto», desvelaba Simovic. «El médico le dijo que parara y, con lo competitivo que es, dijo que no. Santi Aldama es así. Tiene que botar, rebotear y jugar con la mano izquierda mal». 

Su condición física también le ha penalizado en esta primera experiencia. Debido a los tiempos de su lesión, los partidos que han disputado casi han sido como una pretemporada para él, en el sentido de que ha tenido que coger la forma sobre la marcha. Cuando mejor parecía que empezaba a estar de fondo físico… terminó la temporada.

«En las segundas mitades le está costando más, le pasó el otro día y también hoy, necesita parar para recuperar el aire y esas cosas», explicaba después de uno de los partidos su entrenador, Tavaras Hardy. «Mis asistentes estuvieron muy bien manteniéndome al tanto. Por mí habría jugado los 40 minutos, pero de momento tenemos que estar atentos para que no se quede sin aire». 

Quizás sean palabras mayores. Las comparaciones son odiosas. Y nadie quiere poner a Aldama unas expectativas muy altas a las que no pueda llegar. Pero si hay que ser plenamente sinceros su juego nos recuerda al de Nikola Mirotic o al de un joven Pau Gasol.

 

Una figura clave

¿Cómo termina una de las promesas más importantes del baloncesto español jugando en la NCAA? Santi Aldama siempre ha seguido un camino un poco diferente, desoyendo los cantos de sirena de grandes clubes como el Real Madrid o el FC Barcelona para mantenerse en la Canterbury Lions Academy. Y en su salto a la NCAA hubo un nombre clave: Ivo Simovic.

Simovic es un entrenador serbio que estuvo en España durante ocho años como director deportivo del Club Baloncesto Torrelodones, para después vivir diferentes experiencias como entrenador asistente en San Antonio (en dos ligas de verano) y en la NCAA.

En 2018 llegó a Loyola (Maryland), y desde entonces es el asistente principal de Tavaras Hardy.

¿Cómo llegó a lograr el reclutamiento de Santi Aldama, probablemente el más importante en la historia del programa deportivo de la universidad?

«Yo hice un par de viajes a Gran Canaria para visitar a varios equipos, y allí conocí a Santi Aldama padre», explicaba Simovic en Tirando a Fallar. «A Santi hijo empecé a verle cuando tenía 12 o 13 años, y a partir de ahí seguimos en contacto y ahora ya tenemos una amistad».

Tanto en el caso de Aldama como en el de Golden Dike, el otro español del equipo, la figura de Simovic fue clave para marcharse a Maryland.

«Yo conocía al entrenador Ivo Simovic, y realmente me gusta cómo entiende el baloncesto y cómo trabaja con los jugadores», dijo Aldama en una entrevista con Eurohopes. «Después visité Loyola (MD) y me di cuenta de que era el lugar en el que quería estar, también hablé con el entrenador Tavaras Hardy y vemos el baloncesto de una manera muy similar. Creo que podemos lograr grandes cosas. Me encantó la ciudad, el campus y la atmósfera, así que al final pienso que esto me encaja mejor ahora mismo que cualquier otro lugar».

Pero en Loyola no las tenían todas consigo cuando Aldama se convirtió en MVP del Europeo sub-18 con unos números de 18 puntos, 7.6 rebotes y 22.9 de valoración por partido. Temían que alguno de los grandes clubes de Europa le hiciese una gran oferta y se quedaran finalmente sin su gran recruit.

Simovic, sin embargo, sabía que podía confiar en su palabra.

«Yo confiaba en la palabra que me dieron Santi y sus padres, y esa fue su elección. Estuvo aquí visitando vio todo y le gustó. Yo era el primero que le habría apoyado si hubiera habido una opción mejor para él y su carrera y hubiese cambiado de opinión. Ahora mismo creo que está en un sitio adecuado para crecer deportiva y académicamente y lo está haciendo muy bien. Y está disfrutando».

 

¿El Draft en el horizonte?

Para muchos scouts como los de The Stepien Aldama era uno de los tapados del Draft de 2020, en el sentido de que no salía en las previsiones iniciales y veían posible que se terminase colando en la segunda ronda o incluso más arriba si decidía presentarse. En DraftExpress también se maravillaban con su nivel en el Europeo.

Este es un extracto del análisis que hacía Ricky Scricca:

Santiago Aldama ha sido uno de los grandes robos de los jugadores que llegan este año a la universidad. Es un talento de universidad de primera y NBA que va a jugar con Loyola Maryland en la Patriot League. No me sorprendería que fuese uno de los hombres altos más prolíficos estadísticamente de la próxima temporada.

El tamaño de Aldama, su inteligencia en ataque y defensa, y su perfil atlético garantizan que contribuirá rápidamente en los Greyhounds. Hay alguna pregunta más para su transición a la NBA dada su lenta mecánica de lanzamiento. No tiene el tamaño de un pívot tradicional para defender el aro como rol principal y de momento no lanza tan bien como para asegurar por completo su proyección futura como cuatro.

Pero como alguien que cree que la inteligencia y el factor atlético superan al resto, creo que Aldama se merece ser considerado en la primera ronda como un alero creador con algo de potencial como pívot versátil. Se ha probado una y otra vez que los jugadores con tamaño que poseen esas habilidades terminan labrándose carreras largas en la liga, a menudo a pesar de tener puntos débiles evidentes.

Sus opciones para el Draft quedaron en un segundo plano tras su lesión, pero en los pocos partidos que le hemos podido ver se ha mostrado exactamente lo que se describía y lo que se esperaba de él: hay muchas facetas en las que seguir trabajando, pero sus puntos fuertes son tan atractivos que su nombre ya empieza a sonar para los Drafts de años venideros. Si decide tomar esa ruta directamente o prefiere regresar a Europa después de su periplo universitario está por ver, y seguramente en gran parte dependa de lo alto que pueda salir elegido en el Draft.

Sus promedios finales esta temporada: 15.2 puntos, 7.6 rebotes, 2.1 asistencias y 1.7 tapones en 30.4 minutos por partido (10 partidos). Fue seleccionado en el mejor quinteto rookie de la Patriot League, y se llevó el premio al mejor rookie de la semana en tres ocasiones.