Jaume Comas tiene un plan. Tras llevar a cabo una notable carrera como jugador, pasando por todas las categorías del baloncesto nacional, desde la 1ª Provincial hasta la misma ACB y siendo incluso olímpico en los Juegos de Atenas en 2004, el catalán es ahora una de los principales estandartes del pujante 3×3 en España. Sin ir más lejos, es el seleccionador masculino. Y tiene entre ceja y ceja hacer que esta modalidad, que no se debe olvidar debutará como olímpica en Tokio, cale definitivamente por estas latitudes.

El reto es que haya competición de 3×3 a un nivel similar al del 5×5, para que la gente no tenga que esperar a jugar solo en verano”, asegura a Kia en Zona. Y el espejo en el que mirarse lo tiene claro. “El vóley playa empezó jugándose solo en verano y ahora ya hay torneos todo el año, ese debe ser el reto ahora para nosotros”. A decir verdad, el problema es que en España esta modalidad está muy en pañales, mientras crece a velocidad notable más allá de los Pirineos. “Poca gente sabe aún que ya hay un World Tour y muchos torneos durante el año”, lamenta Comas.

La pasión por el 3×3 le entró al ex internacional español nada más retirarse del 5×5. En el verano de 2012 acudió a Atenas a jugar el mundial junto a Jorge Garbajosa, Lucio Angulo y Carlos Jiménez. A priori, una selección de garantías para enfrentarse a jugadores mucho más desconocidos en el panorama internacional. Pero aquello no funcionó del todo. El 3×3 es otro mundo, con una intensidad diferente y requerimientos técnicos y tácticos que poco tienen que ver con el baloncesto convencional. Han pasado casi ocho años y Comas no ceja en su empeño de que pronto España, más ahora con el empujón olímpico, se tome más en serio su nueva pasión. Y para ello, entiende, podría ser fundamental recibir un empujón de los clubes ya existentes en el país. “Queremos convencerlos de que, ya que tienen una estructura, puedan tener su equipo de 3×3. Siguiendo un poco el ejemplo del Barça, que tiene secciones profesionales pero otras amateurs, como el rugby o el vóley femenino”, expone.

¿Por qué incluso los clubes de LEB o EBA no podrían dar ese paso?”, se pregunta Comas. Su gran anhelo es instaurar una competición nacional que se celebre durante todo el año, no solo en verano, como ya ocurre a nivel internacional. “Si usamos la estructura de los clubes sería más fácil y ahorraría gastos respecto a si se juntan cuanto amigos”, analiza. A medio plazo divisa una opción que suena ideal pero aún lejana, con los equipos de 3×3 viajando con sus homónimos de 5×5 para competir aprovechando el desplazamiento del equipo ‘grande’. De momento, el reto es más humilde. “Pensar a lo grande está bien, pero podría ser difícil logísticamente si no todos los equipos de LEB o EBA lo apoyaran. Por ello, ahora nos centramos es hacer ligas autonómicas específicas de 3×3 y que pudiera haber un campeonato de España al final”, aclara.

Así que, de momento, el gran nicho de trabajo está a nivel de las comunidades autónomas, con mucho trabajo aún por delante. Es precisamente Cataluña la que parece más adelantada en la cultura del 3×3. Allí es donde Comas trabaja sobre el terreno de forma más inmediata. Y tiene claro el siguiente paso. “Queremos copiar el modelo de Copa Cataluña de 5×5, que tiene un enorme éxito”, asegura. Fuera del ámbito estrictamente competitivo, incluso ya el Club Básquet Torelló ha creado una academia específica de 3×3, camino que Comas espera que sigan otras entidades. “Los niños aprenden no solo ya el 5×5 sino también el 3×3, con sus diferencias y matices. Y todos sus equipos, cuando en mayo acaban la liga, están todo el verano jugando el Circuit Catalá de 3×3”, explica el seleccionador nacional. A partir de ahí, la particularidad de Castilla y León hace que esté ahí precisamente el siguiente reto de Comas. “Hay muy pocos equipos en 1ª Nacional, y me cuentan que habría una gran predisposición para llevar a cabo esa liga de 3×3 y completar un buen calendario de competiciones”, afirma. Por ello, estima que clubes como Palencia y Valladolid de LEB Oro o el Zamarat de la Liga Femenina Endesa podrían ser buenos “equipos lanzadera” para su propuesta de establecer una liga castellano-leonesa que pueda servir de escaparte para otras comunidades.

Sin embargo, Comas es consciente de que algunos clubes podrían estar recelosos de que sus jugadores doblaran en ambas modalidades, por temor a lesiones que afectaran al 5×5, donde estaría la mayor parte de su negocio. Por eso aclara que “ese no es el plan”. “Si logramos que la gente entienda lo que ya mueve el circuito profesional de FIBA y que empiecen a jugar en todo el país, estoy convencido de que podrían dedicarse a esto, y que habría jugadores de LEB Oro o Plata a los que les saldría más rentable el 3×3”, prosigue. Incluso, ve una gran baza para las categorías de formación, con un ejemplo demasiado habitual por desgracia. “Puede que no sea fácil que los mismos jugadores hagan las dos cosas, pero ¿qué pasa con los que se quedan sin poder jugar? Ese equipo cadete femenino que no puede jugar porque varias se van a vóley. El 3×3 sería una salida ideal en ese escenario”, expone.

Y es que obviamente hay que cuidar la formación, aunque en este caso tirar de referentes sea casi más importante para comenzar a inocular la pasión por el 3×3 en España. Por ello, y pese a los esfuerzos de nombres como Nacho Martín o Álex Llorca por doblar, hay que ser consciente de que sería casi inviable ese escenario, especialmente para jugadores ACB. Y eso hace que el gran nicho esté en jugadores de un escalón inferior que quieran dar el paso. El mejor ejemplo es Sergi Pino, quien tras una dilatada carrera en LEB y con incluso experiencia ACB en Andorra, decidió retirarse con apenas 32 años para centrarse en el 3×3. Pero queda mucho por hacer. “En Serbia, Eslovenia o Rusia ya tienen 20 ‘Pinos’, jugadores dedicados al 3×3 todo el año. Hasta en Mongolia tienen solo cuatro pero eso les da para tener un equipo. Y eso es lo que necesitamos ahora en España y aún no tenemos”, señala Comas. Quizá los pioneros en centrarse en el 3×3 fueron los malagueños de ‘El Palo Team’. Otro de los principales nombres de la modalidad en territorio nacional es Xavi Guirao, actual jugador del Cornellá de EBA pero que ya tiene claro que si saliera la liga profesional, su prioridad pasaría a ser el 3×3.

Cierto es que ahora, como toda actividad deportiva, está en el aire lo que sucederá en los próximos meses, donde el 3×3 debía ganar auge y tomar protagonismo. “Para el 15 de mayo aproximadamente habrá que tomar decisiones sobre qué se puede hacer y qué no. Los eventos de abril y mayo ya están cancelados pero hay que intentar aprovechar el resto. FIBA de hecho está retrasando todo y no quiere cancelar nada. Normalmente la temporada profesional a nivel internacional acaba el 30 de octubre y ahora ya están trabajando para irnos a noviembre y diciembre”, explica Comas. Quizá, de la crisis, surja el primer gran paso para que el 3×3 se extienda definitivamente a la temporada normal y durante el otoño y el invierno.

Y mientras, pasito a pasito, se hace camino en España. “El circuito de la FEB para este verano pintaba muy bien, aunque ahora la situación sanitaria haya supuesto un frenazo”, asegura Comas. También el retraso de los Juegos Olímpicos restará algo de promoción inmediata a la modalidad, pero supondrá un gran empujón cuando se celebren el próximo año. Allí espera estar la selección femenina, pues la masculina, mermada por la falta de jugadores “específicos” ya no tiene opciones de clasificación.

Sería fundamental que el equipo femenino se clasificara de cara a la visibilidad”, asegura Comas, confiado en que es cuestión de tiempo que el 3×3 forme parte de la rutina del baloncesto nacional. He ahí su gran reto.