Se trata de la jugadora mejor valorada de su generación. A’ja Wilson, la rookie procedente de la universidad de South Carolina, fue elegida con el pick nº1 del Draft de la WNBA por Las Vegas Aces en el pasado mes de abril. Al ser elegida en el primer puesto, Wilson firmó un contrato por tres temporadas y una media de $55,052 anuales, con opción de equipo para una cuarta temporada por $67,020.

Hace unas semanas, cuando conocimos que LeBron James firmaría un contrato de $154 millones con Los Angeles Lakers, Wilson recurrió a su cuenta de Twitter para expresar un sentimiento creciente entre las jugadoras de la WNBA.

“154 milllones… Debe. Estar. Bien. Y nosotras aquí buscando un millón pero Señor, déjeme que vuelva a mi sitio”, twitteó Wilson.

Dicho tweet se convirtió en viral, y reavivó el debate sobre los salarios establecidos para las jugadoras de la WNBA. Por ejemplo, el salario más alto para cualquier jugadora de la liga en la temporada 2018 es de $115,500. A ese máximo llegará Candance Parker, quien hace unos días fue noticia por sus números de récord. Toda una estrella como Diana Taurasi cobra $115,233 en las Phoenix Mercury, según High Post Hoops, la fuente más fiable en lo referente a los salarios de la WNBA.

Muchas de ellas juegan en los meses de verano en Estados Unidos, y después viajan a las ligas europeas durante otoño e invierno para poder ingresar más dinero. De las 157 jugadoras que hay en la liga, 89 de ellas juegan también en Europa, según Forbes. En 2015, la misma Taurasi no disputó la temporada de la WNBA porque su equipo ruso, el UMMC Ekaterinburg, pagó a la jugadora más que lo que habría ganado en la liga estadounidense para que descansara.

“Seamos claros, aún existe mucho sexismo”, dijo Lisa Borders, presidenta de la WNBA, al mencionado medio económico. “La gente no cree que las mujeres puedan ser atletas profesionales excepcionales. Eso, francamente, es una perspectiva ignorante, pero si no has tenido la oportunidad de ver un partido, a una jugadora o de experimentar el juego, entonces tendrás una perspectiva poco informada. Os invitamos a todos a que veáis realmente los partidos”. 

Según la información recopilada por el New York Times, hasta 2016 seis de las doce franquicias de la WNBA perdían dinero cada temporada. Mientras, el contrato televisivo de la liga con ESPN reporta unos $25 millones anuales para la WNBA, poco más de dos millones para cada una de las franquicias. Durante la temporada 2017 la media de fans en cada partido fue de 7.716, y durante la temporada regular cada franquicia disputa un total de 34 partidos.

Sin embargo, las reivindicaciones no llegan tanto por los números brutos ni por la intención de tener salarios parecidos a los de sus colegas de la NBA, sino que el problema se encuentra en el porcentaje de los ingresos de la liga que se llevan las jugadoras. Mientras que el convenio de la NBA asegura que los jugadores se reparten entre un 49% y un 50% de los ingresos de la liga relacionados con el baloncesto, en la WNBA ese porcentaje es únicamente de un 22.8%, según publicó Forbes en 2017.

“Ni siquiera estamos hablando de ganar $200 millones en salarios ni nada así”, dijo la estrella de las Dallas Wings Skylar Diggins-Smith para el Dallas Morning News. “Es simplemente sobre los ingresos que generamos. Obtener el mismo porcentaje [que los jugadores de la NBA], y no quedarnos sin llegar a la mitad de eso, que es aterrador. Es asombroso.”

“Eso (buscar un % mayor de los ingresos) es definitivamente algo por lo que tenemos que trabajar en el siguiente convenio, porque estamos hablando sobre ello todo el rato”, dijo hace unos meses Seimone Augustus, jugadora de las Minnesota Lynx y durante varias temporadas también de las Dynamo Kursk de la liga rusa. “Si pudiésemos ganar un poco más que ahora, muchas jugadoras decidirían quedarse en casa y disfrutar de sus familias en vez de cruzar el charco. Piensa en la calidad del baloncesto que tenemos, con jugadoras que en algunos casos se incorporan ya con la temporada comenzada porque vienen de jugar fuera. Nos tenemos que fijar en pequeñas cosas como esas para mejorar la calidad del juego para las jugadoras y para la liga”. 

Hace solo unos días Damian Lillard se sumó a los apoyos que están recibiendo últimamente las jugadoras de la WNBA.

“Se merecen mucho más respeto. Se merecen ganar mucho más dinero. Creo que es hora de que la gente empiece a reconocer que son atletas profesionales y que deberían ser tratadas como eso, y su liga debería crecer”. 

El convenio colectivo de la WNBA termina tras la temporada 2021, pero las jugadoras tienen una cláusula para romper el acuerdo tras la temporada de 2019, el año que viene.