Año 2000 Michael Jordan viaja a Japón y los asiáticos le invitan a hacer una prueba bastante extraña, digna de humor amarillo. El jugador tiene que meter en 9 canastas que se mueven y están a diferente altura.

Aunque no es la primera vez que se sometía a una prueba extraña en este país, ya en 1996 le tocó jugar al baloncesto junto con Charles Barkley. El problema, que enfrente tenía un combinado de sumos: