No es solo que Andrew Jones regresara a las pistas después de una larga ausencia. Además lo hizo por la puerta grande.

Después de luchar los dos últimos años contra la leucemia, Andrew Jones volvió a la rotación del equipo de su universidad, los Texas Longhorns, y anotó 20 puntos (mejor marca de su carrera) en 29 minutos para contribuir a la victoria por 69 – 45.

“No sabía lo que esperar”, dijo Jones después del partido. “Ha estado genial sentir que estaba de vuelta. No tenía mariposas en el estómago, no estaba nervioso”.

Había anotado su mejor marca anterior (19 puntos) en una victoria el pasado 5 de diciembre de 2017. En aquel momento lideraba al equipo con 15.3 puntos por partido y un 43.2% de acierto en triples. Entonces se lesionó la muñeca, y después llegó una noticia mucho peor: le habían diagnosticado leucemia. Se perdió el resto de la temporada, y aunque en la campaña pasada disputó unos pocos minutos en dos encuentros, aún se encontraba en plena fase de tratamiento.

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Como no puede ser de otra forma, Andrew Jones recuerda muy bien el día en el que recibió la noticia. Fue en el mismo centro de entrenamiento del equipo cuando fue a reunirse con el doctor del conjunto en enero de 2018. Unas semanas antes se había fracturado su muñeca derecha, y durante las Navidades comenzó a notar algo raro. Apenas podía entrenar. Se quedaba sin aire y no se sentía bien. Un día, estuvo al borde del desmayo.

“Estaba atontado. Cansado. Mareado. Con Dolores de cabeza”, explicaba Jones a la página web de la universidad. En su mente él trataba de convencerse de que se trataba de alguna infección vírica. Pero estaba preocupado. Especialmente porque había empezado a toser sangre.

Aquella mañana de enero de 2018 le comunicaron que tenía leucemia. Están muy bien las historias de entereza, de personas que desde el primer momento son fuertes y “cogen el toro por los cuernos”, pero él reconoce que no fue así. Estaba destrozado. Se derrumbó.

“Estaba triste. Estaba deprimido. Rompí en un mar de lágrimas. No sabía si iba a sobrevivir”.

Ingresó primero en el St. David’s Medical Center. Estuvo unos días allí, y después trasladado al Dell Children’s Medical Center de Central Texas. Finalmente, fue trasladado de nuevo al MD Anderson Cancer Center. Durante un periodo de casi dos años pasó por meses de quimioterapia, en total 12 rondas en ciclos de 28 días, para luchar contra la enfermedad. Un catéter tipo PICC en un brazo, la vía con la medicina tóxica en el otro. Pasó durante este proceso

Fue en San Valentín de 2019 cuando recibió las buenas noticias: el cáncer estaba en remisión. En ese momento por su mente pasó una idea. Podría volver a jugar con sus compañeros. El 5 de noviembre de 2019 esa idea se cumplió. Y lo hizo por todo lo grande.

“A la gente que esté pasando por lo mismo que yo le diría que se centre en las cosas que ama y disfruta”, dijo Jones. “Incluso cuando no te encuentres bien, no te desanimes, mantente activo”.

Ahora Andrew Jones parece que será una pieza muy importante en la temporada de Texas.

“Andrew es un luchador”, dijo tras el partido su entrenador, Shaka Smart. “No creo que que le haya sorprendido su nivel. Tiene esa confianza en sí mismo. Nunca se rinde”.