Se llama Bol Bol, es uno de los hijos del histórico Manute Bol y jugó en la universidad de Oregon. Actualmente en Denver, el jugador fue drafteado en la 44ª posición en el 2019… y esta es su historia. Una tan peculiar como su propia figura.

Bol Bol, de 20 años y 2.18 m. de altura, sufrió una lesión en un tobillo y finalmente una fractura por estrés que le obligó a decir adiós a la temporada NCAA, después de 9 partidos en los que brilló con los Ducks de Oregon, con unos promedios de 21 puntos, 9,6 rebotes, 2,7 tapones y un interesante 52% de acierto en triples, lanzando casi 3 por partido.

Su mejor partido fue este, una exhibición en la que se fue a los 32 puntos y 11 rebotes, con 4 triples. Aquí tienes el vídeo:

 

Bol, pívot, era uno de los recruits más cotizados y así lo demuestran las posiciones en las que le colocaban en los diferentes rankings de jugadores de instituto de todo el país: Scout: #2 Rivals: #3 247Sports: #3 ESPN: #4. Su hermano Madut, 10 años mayor, lo intentó, y llegó a jugar en la universidad, pero a un nivel mucho más bajo y no llegó a ser profesional. Tampoco lo consiguió Chris Bol, otro de los hijos de Manute (recordad que Manute Bol tiene 10 hijos).

Su padre, oficialmente el segundo jugador más alto en la NBA, falleció en 2010 por problemas renales y por una enfermedad de la piel conocida como síndrome de Stevens-Johnson. Bol Bol es el primer hijo de su segundo matrimonio y contaba el New York Times que es el que más viajó con Manute, pese a nacer en Sudán. “Siempre viajaba mucho y a veces quería ir con él. Me enseñó un montón de cosas cuando era pequeño. Al principio el baloncesto no me gustaba porque mi padre siempre me empujaba a jugar”.

La buena genética es evidente, pero a su altura se unen habilidades de las de aquellos grandes que llaman unicornios: capacidad de botar, pasar y lanzar de larga distancia pese a medir más de 2.15 m. “Su conjunto de habilidades, el manejo de la pelota y el tiro es excelente para un chico de su tamaño”, declaraba hace un par de temporadas Rick Zych, entrenador del equipo con el que ha ganado dos títulos estatales en Bishop Miege. “Ves su tamaño y crees que no será ágil pero es muy talentoso en ese sentido”, declara otro entrenador y añade: “No teníamos ni idea de que él era tan buen tirador. Hay trabajo por hacer, tiene un largo camino por recorrer”.