Sabrina Ionescu. Posiblemente su nombre no sea el más conocido entre las jugadoras de baloncesto pero es un nombre que, a sus 21 años, va a empezar a sonar cada vez con más fuerza. Sabrina, hija de padres rumanos, ha conseguido algo en la historia de la NCAA tanto masculina como femenina que tardará en repetirse.

Ionescu es la jugadora que más triples-dobles ha firmado en la historia de la NCAA. Un récord que en 2016 Kyle Collinsworth había colocado en 13 en una carrera de 4 años y que Ionescu, todavía sin terminar su 3º años de carrera universitaria, ya ha colocado el listón en 18. Y lo que le queda. ¿El último? En pleno March Madness con 29 puntos, 12 asistencias y 10 rebotes frente a Indiana. Su exhibición al completo.

Sin embargo, la historia de Sabrina no siempre ha estado llena de éxitos. Según cuenta el siguiente artículo de Sports Ilustrated, sus padres tuvieron que huir en 1989 de la conocida como Revolución Rumana y ya en suelo americano nacería Sabrina. Tanto ella como su hermano gemelo se criaron jugando en las canchas de Larkey Park mientras sus padres trabajaban. Incluso posteriormente, ya en el colegio, Ionescu tuvo que jugar en un equipo con niñas hasta 2 años mayores que ella para poder jugar al baloncesto lo que le hizo, a pesar de no tener un gran físico (1.67), tener un gran conocimiento del juego. Algo que ahora aprovecha para conseguir esos triples-dobles.

Pero no es simplemente una jugadora completa: también es una enorme anotadora. En todos los partidos de esta temporada ha anotado al menos 11 puntos llegando a unos promedios de 19.7 puntos con un 43% en triples y un 88% en tiros libres. Solo dos preguntas quedan por contestar. ¿Es capaz de hacerse con el título de la NCAA? ¿Competirá un año más en el baloncesto universitario o le veremos el año que viene en la WNBA?

Sean cuales sean las respuestas, lo hará con un récord bajo el brazo.