Los problemas de la NCAA Basketball no paran de crecer. Después de verse inmersa en una gran investigación del FBI por corrupción de varios de sus miembros, y por sobornos a jugadores y miembros de sus entornos para comprometerse con universidades concretas, la NBA decidió comenzar a plantearse permitir la entrada de jugadores directamente desde high school. Esto supondría que los mejores jugadores de 18 años de Estados Unidos dejarían de pasar por la liga universitaria, pero esa medida no se espera que sea aprobada por la NBA hasta dentro de unos años, dando margen a la NCAA para reorganizarse. Sin embargo, ha aparecido una nueva pieza en el tablero: la NBL, la liga de baloncesto de Australia.

La NBL lleva años esforzándose para poner su nombre en el mapa, adoptando un sistema de liga muy parecido al de la NBA y sus mismas normas para tratar de atraer tanto a jugadores de nivel como al público australiano e internacional. Hace tres años, cuando era considerado el prospect nº11 del país para ESPN, Terrance Ferguson decidió dar el salto a Australia al enfrentarse a problemas de elegibilidad con la Universidad de Arizona, con la cual se había comprometido. Jugó para los Adelaide 36ers, y a pesar de una temporada irregular terminó siendo elegido con el pick 21 del Draft por los Oklahoma City Thunder. En la temporada pasada su principal apuesta fue Brian Bowen, quien terminó firmando como undrafted con los Indiana Pacers.

De Los Guindos a la NCAA en vuelo directo: así pesca la liga universitaria en la escuela malagueña

Precisamente durante la temporada pasada la NBL dio un paso más poniendo en marcha su programa Next Stars. Dicho programa añade a los equipos de la liga un hueco extra en la plantilla dedicado a jugadores que serán elegibles para el siguiente Draft de la NBA. Según ESPN, esos jugadores cobrarían entorno a $80,000, que pagaría directamente la liga. Se trata de un salario superior a lo que se ofrece por jugar ese año intermedio en la G-League, la otra alternativa asalariada que se encuentran estos jugadores.

“A diferencia de otros países en los que jugadores y agentes llegan a acuerdos con los jugadores, la NBL será la que contrate a estos jugadores”, dijo el responsable de la liga, Larry Kestelman, a ESPN. “Nos aseguramos de que el jugador recibe el desarrollo que necesita como parte del programa con nuestros clubs, dándoles la mejor oportunidad para tener éxito. La NBL proporciona muy buena visibilidad para EEUU. Nuestra liga es lo más parecido a la NBA en términos de estilo de juego y presentación. Trabajaremos para construir un programa que permita el mejor acceso para los equipos de la NBA y los scouts”.

Los primeros resultados de este nuevo programa están llegando. Ya han sido tres los jugadores que han decidido dar el salto a la liga australiana para puentear la NCAA durante este año. El primero de ellos fue R.J. Hampton, que jugará en los New Zealand Breakers, y es considerado uno de los 5 mejores jugadores de esta promoción.

El segundo fue el mediático LaMelo Ball, el hermano pequeño de la familia. Jugará en los Illawarra Hawks, tras pasar por Lituania el curso anterior y con tan solo 17 años. Y el tercero ha sido Terry Armstrong, un proyecto de menor nivel que los otros dos, pero que ha roto el compromiso que tenía con la Universidad de Arizona para marcharse a jugar a Australia, en concreto en los South East Melbourne Phoenix.

“RJ y LaMelo son dos de los jugadores mejor valorados de nuestra clase”, dijo Armstrong a ESPN. “La NBL nos dará la exposición que necesitamos para cumplir nuestro sueño de jugar en la NBA”. 

Según Jonathan Givony de DraftExpress, RJ Hampton es el 6º mejor proyecto de cara a la próxima temporada. LaMelo Ball es el número 24 y Terry Armstrong es el 40. Y los tres compartirán liga en Australia.