En los últimos años a la NCAA le han caído golpes por todos los lados: investigaciones del FBI por corrupción, casos de sobornos, jugadores de cierta importancia que han decidido irse a otros países como Australia a jugar, o que la NBA vaya a aceptar de nuevo a jugadores directamente del instituto para 2022 o 2023.

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Ante todos estos problemas, la organización está intentando modernizarse. Primero fue dar la opción a los jugadores de contratar a un agente aunque después vayan a regresar a la universidad, y ahora, por fin, parece que se abren a la idea de que los jugadores puedan recibir beneficios económicos más allá de las dietas o las becas deportivas que reciben.

El comité de la NCAA ha anunciado que la votación ha sido unánime para «permitir a los estudiantes que participan en las competiciones tener la oportunidad de beneficiarse del uso de su nombre e imagen de una manera consistente con el modelo colegial», según el comunicado que han emitido.

No se ha concretado más en cómo podrán beneficiarse los atletas, pero ya es un paso adelante al respecto. Hasta ahora las grandes estrellas universitarias tenían que esperar hasta su paso a profesionales para comenzar a lucrarse de verdad gracias a su imagen, a pesar de que gente como Zion Williamson probablemente podría haber sido uno de los jugadores de baloncesto mejor pagados ya en su año universitario.

Según la NCAA, un comité especial recolectará información hasta abril de 2020, y los cambios necesarios deberán realizarse como tarde en enero de 2021, así que en los próximos meses se irá viendo si esto tiene algún efecto por ejemplo en la decisión de jugadores como Jonathan Kuminga o Emoni Bates, promesas de futuro que estaban planteando irse a jugar a Australia o presentarse directamente al Draft si es posible.