El partido estaba sentenciado. Kansas ganaba 59-81 a Kansas St cuando lo único que faltaba era ver que los segundos llegaban a su fin y sonaba la bocina. Sin embargo, un robo de DaJuan Gordon y su intento de canasta posterior terminaron en una lamentable pelea.

Cuando Gordon se disponía a tirar, el interior de Kansas, Silvio De Sousa, realizó un espectacular tapón. De Sousa, no contento con su acción, bajó la mirada y se quedó observando a DaJuan Gordon, que estaba en el suelo. Esta reacción no sentó bien al resto del equipo de Kansas St, por lo que al instante fueron a apartar al jugador angoleño. En el vídeo de los hechos se ve con claridad:

La pelea, en la cual De Sousa llegó a intentar lanzar hasta una silla, terminó con la expulsión de todos los jugadores del encuentro exceptuando a tan solo cinco. Tras esta situación, un último tiro libre por una técnica pitada daba finalizado el encuentro con el resultado final de 60-81.

Y ya se han hecho oficiales las sanciones por parte de la NCAA: Silvio De Sousa se perderá 12 partidos aunque su equipo le ha apartado de forma indefinida a la espera de ver si aumenta la sanción. Su compañero David McCormack se perderá dos. En Kansas State los sancionados son James Love III (8 partidos) y Gordon (3 partidos).

El entrenador de Kansas, Bill Self, defendió en rueda de prensa que las dos últimas acciones del partido son «fair play», y afirmó que «el resto fue una vergüenza. No digo que los dos equipos hayamos actuado mal, pero yo sé que nosotros sí actuamos mal».

Bill Self continuó enfadado la rueda de prensa: «Habrá consecuencias que anunciaremos mañana, tan pronto como podamos, tras estudiar los hechos. Lo que ha sucedido es cero dureza. Es una señal de inmadurez y egoísmo más que dureza».

Por su parte, Bruce Weber, entrenador de Kansas St, explicó que le pilló todo yendo a estrechar la mano al entrenador rival y no pudo ver lo que sucedió: «Ganas con clase, pierdes con clase. Es decepcionante que algo tuviera que pasar al final. Esto es todo lo que puedo decir. Probablemente sea mi culpa. Les había dicho que no presionen, les había dicho que no cometieran falta»