En una Europa en la que cada vez más ciudades están completamente cerradas, especialmente en Italia, había llamado la atención la noticia de que la Virtus de Bolonia estaba retomado sus entrenamientos en medio de la pandemia del COVID-19.

Pero no ha durado mucho. Primero fue una carta de la FIBA solicitando a todos los jugadores que se quedasen en casa. Y, después, un decreto del gobierno italiano que ha dado al traste con las intenciones del club, aunque desde la directiva insisten en que ha sido decisión suya cancelar el plan de entrenamientos.

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Según publicaba Sportando, la Virtus de Bolonia había reanudado sus entrenamientos siguiendo un plan estricto que constaba de las siguientes medidas: 

  • Solo habrá un empleado para abrir la puerta del gimnasio.
  • Tan solo dos jugadores como máximo podrán estar en cada momento en el gimnasio. Uno de ellos debe estar en la pista, mientras que el otro estará en la sala de pesas.
  • Cada jugador utilizará un vestuario diferente.
  • Todas las instalaciones serán desinfectadas después de cada sesión.
  • Los balones y el equipamiento deportivo también será desinfectado.
  • Los jugadores tendrán una lista de restaurantes de confianza para comer.

Su entrenador, Sasha Djordjevic, quiso darle normalidad a la noticia.

«Hemos vuelto al trabajo después de este parón», dijo Sasha Djordjevic en declaraciones recogidas por Sky Italia. «Continuaremos dando a nuestros chicos todo lo que podamos para ayudarles en su trabajo y para que recuperen su condición física en su plenitud. No nos rendiremos. Una empresa vendrá a desinfectar las instalaciones deportivas para que podamos seguir adelante. Tenemos la esperanza de que la temporada continuará. Ojalá nos veamos todos pronto y podamos volver a jugar al baloncesto de nuevo». 

Mientras tanto, la mayoría de los equipos italianos están permitiendo a sus jugadores extranjeros que regresen a sus países. Es el caso de Sergio Rodríguez, quien tuvo que conducir 1500 kilómetros entre Milán y Alicante debido a la ausencia de vuelos. El jueves los jugadores del Milan recibieron el permiso para poder abandonar la ciudad y Sergio Rodríguez puso rumbo hacia nuestro país.