Arizona, Duke, Gonzaga, Kentucky, Tennessee y Washington. Ahí es nada. Esas son las 5 universidades entre las que decidirá el italoamericano Paolo Banchero (2002), después de haber recibido al menos hasta 18 ofertas de los mejores programas de la NCAA.

Banchero es un alero de 2.06 metros y 107 kilos que se debería incorporar a la NCAA para la temporada 2021-22. Mientras tanto, el jugador italoamericano está jugando en la O’Dea High School, un instituto católico de Seattle. Todas las webs de referencia en cuanto a recruiting coinciden en darle un valor de cinco estrellas. Para Scout es el cuarto mejor proyecto de su camada, por detrás de Jonathan Kuminga, Chet Holmgren y Patrick Baldwin Jr. ESPN coincide en el mismo orden.

Todo parece indicar que el muchacho elegirá a la Universidad de Washington. Su madre, Rhonda Smith, fue a esa misma universidad y dejó el programa como la mejor anotadora de la historia del equipo femenino de baloncesto.

Paolo Banchero, por cierto, tiene la nacionalidad italiana desde febrero de 2020 a pesar de no haber pisado Italia nunca o de no hablar nada de italiano, y ya se ha comprometido a jugar con Italia en el futuro si es que el seleccionador de turno lo considera adecuado.

«Al principio no era algo en lo que pensase mucho, realmente me gustaba jugar las inferiores del Team USA, donde estaba,» reconocía Paolo Banchero en una entrevista. «Así que no lo pensé mucho hasta el segundo año. Entonces, al final de esa temporada, empezaron a hablar de la posibilidad de jugar los Juegos Olímpicos en el futuro. Y ahí lo empecé a pensar.

Con Estados Unidos tenía la confianza de que voy a llegar a ser profesional y de que podría estar en el equipo absoluto algún día, pero es algo que está muy lejos de estar asegurado. Y es un proceso diferente. Mi padre me decía que podía terminar jugando en tres o cuatro Juegos Olímpicos si jugaba con Italia. Me lo pensé. Incluso así, al principio pensaba que tenía muchas dudas. Pero luego me reuní con algunos representantes de Italia en San Francisco, hablamos, seguimos hablando, y terminé por comprometerme con ellos.»