Darren Phillip nunca fue uno más. Allá donde jugó, gracias a su carácter, baloncesto y corazón, se ganó el cariño y respeto de los aficionados. En España, Argentina, Puerto Rico… o en las históricas pistas de streetball. Porque el londinense no solo era Darren Phillip, sino también «Primal Fear», una auténtica leyenda del baloncesto callejero neoyorquino.

En la primera década de este siglo, DP dibujó su camino ACB en Unicaja, Casademont Girona, Cajasol Sevilla o CAI Zaragoza. Campañas que combinó con una temporada en el Strong Island Sound de la ABA y su paso por LEB Oro con el propio equipo zaragozano. En este conjunto fue donde, tras lograr el ascenso, dejó una de las imágenes que ayudan a construir su figura simpática y única. Hace unos días, era Matías Lescano el que compartía una prueba fotográfica que describía el momento a la perfección. El «vamos a fiesta» de Darren sigue resonando en las paredes del pabellón Príncipe Felipe.

Sin embargo, en verano, aquel profesional ACB que repetía como un mantra el «no soy un jugador de estadísticas, pongo mi corazón para ganar”, se transformaba en una leyenda de las canchas callejeras de Nueva York. Todos conocían a Darren Phillip, todos respetaban a «Primal Fear«. Gracias a sus victorias y juego, se convirtió en uno de los mejores hombres grandes que han pasado por Rucker Park o The Cage. Auténticos santuarios de la cultura callejera. De hecho, entre el año 2000 y 2007, DP ganó hasta 20 títulos sumando reconocimientos individuales y colectivos. Todos aquellos éxitos le permitieron ganarse un hueco en «Ebc at Rucker Park: Second Season», un DVD en el que Kobe Bryant aparecía en portada y que trataba de recoger la historia de aquella legendaria cancha.

A pesar de todo, su trabajo en la ACB y su hobby callejero solo eran algunas de las facetas del polivalente norteamericano (tenía la doble nacionalidad). Como afirma el periodista Sergio Ruiz, DP era un «showman», algo evidente, a la vez que «listo y emprendedor», cuestiones que demostró con su dominio del español o sus negocios en Estados Unidos. The Primal Fear comerciaba con ‘tuppers’ y alquilaba limusinas, negocios que han ido derivando hasta lo que hoy en día es su marca «Don’t Fah-Get». Una empresa de remodelaciones de casas en la que Darren Phillip sigue poniendo todo el corazón… con su gran sonrisa característica.

Foto: Pablo Romero/FEB