Porzingis y Dirk, dos europeos que siempre han sido comparados. Altos, rápidos, con un buen lanzamiento desde fuera. Uno en los años iniciales de su carrera… y el otro ya retirado. Épocas distintas pero físicos y condiciones similares. En el New York Post el alemán analizaba al jugador nacido en Liepāja.

«Juega con mucha más defensa que yo, te lo digo. Es increíble porque tiene un buen timing con los brazos largos sobre los bloqueos de tiro que salen de la nada. Y ofensivamente puede disparar fácilmente desde cualquier lugar. Es aterrador. Ha añadido más dribbling ahora, más cambios en el poste».

Preguntado por si le superará, esta era la respuesta de Nowitzki: «Está muy por delante de la curva de donde yo estaba en ese entonces. En mi primer año, estaba luchando y sufriendo por el cambio ya que fue mi primera temporada fuera de Alemania. Él ya tuvo esa temporada y fue muy buena. Si se mantiene sin lesiones y continúa trabajando así, que sé que lo hará, el cielo va a ser su límite».

Porzingis y Dirk terminaron compartiendo equipo, aunque finalmente no pudieron jugar juntos. El alemán se retiró antes de que el letón regresase de su lesión.

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Los prejuicios nos decían que un tipo de 1.80 pelado (solo tenía pelada la estatura), oscuro felpudo asomando por la pechera, cejas densas y mirada latina no podía saltar y aguantar en el aire hasta que tipos de 35 o 40 centímetros más cayeran y él lanzara por encima de sus brazos. No podía ser. Ese era Galis, el hombre anotación, un tipo callado que dinamitó los 80 en Grecia y se convirtió en un Dios llegado de New Jersey al Olimpo de sus antepasados.

¿Nikos Galis o Shane Larkin? Por Piti Hurtado