Y si la cuerda se tensa se termina rompiendo. Eso es lo que está pasando en la región de Castilla-La Mancha en relación con la huelga del arbitraje. La cuerda empieza a decir que ya no puede más y los últimos hilos que quedan hacen de esta situación un hecho bastante complicado de explicar y analizar. Desde la más sincera objetividad os intentamos contar lo sucedido este fin de semana en la región castellanomanchega.

Hace unas semanas publicábamos un artículo en el que informábamos que todo empezaba a encontrar una solución en una entrevista en la que el Presidente de la Federación de Baloncesto de Castilla-La Mancha, Ramón Granados, se comprometía a pagar la deuda que tenía con todos los árbitros. Se ha ido pagando, en pequeñas partes, pero no la totalidad de la deuda y algunos árbitros niegan que se estén cumpliendo los plazos.

Sin embargo y dejando el dinero a un lado, hay una noticia que este pasado domingo ha sido protagonista. La noticia es que la propia federación publicaba un comunicado donde denunciaba lo siguiente:

comunicado

Esa es la parte de la federación, que ha denunciado los hechos. La otra, la de los árbitros acusados, también se expresa y lo ha hecho a este medio. Cristobal Monasor ha enviado un correo para que eliminen su nombre y apellido de un hecho que según él no ha cometido y que lo puede confirmar con un vídeo. En ese correo dice que si en un plazo de 24 horas no lo retiran iniciará un proceso judicial contra la Federación de Baloncesto de Castilla- La Mancha y contra su presidente, Ramón Granados, por permitir estas injurias.

Otro de los señalados, Alberto Martinez, nos informa desde su posición que el intento de boicotear el curso es totalmente falso y que, además, hubo algún altercado gestual y verbal entre el árbitro de ese partido y los árbitros -en huelga- que fueron a presenciar ese encuentro. Alberto nos cuenta que este árbitro presentaba una actitud chulesca y desafiante pero que él se marcho antes de terminar el partido aunque nos asegura que no pasó nada de lo que pone en el comunicado.

La huelga de este colectivo sigue firme en su decisión de «no renovar hasta que se les abone todo lo que se les debe y son conscientes, en palabras de Ramón Granados, que pueden renovar cuando quieran sin ninguna objeción, pero a la vez son realistas y reconocen que su renovación no valdría para adelantar pagos y además dudan de que tuvieran el mismo trato por parte de la FBCLM», según expresaron en un comunicado en el que tuvo acceso este medio.

Estas son las dos partes de una denuncia, de un hecho, que implica a dos partes, donde cada una defiende la suya y donde ambas, por desgracia, dejan en mal lugar a este deporte, el baloncesto. La cuerda no es que se tense, es que está totalmente rota. Si no ponen cordura ni árbitros ni federación esto puede tener un mal final. En ellos está elegir el buen camino para solucionar las cosas.