Las protestas masivas vividas en Líbano en las últimas semanas han llevado a la Federación Libanesa de Baloncesto a tomar la decisión de suspender la competición al menos durante un mes, dada la situación extrema con la que se han encontrado. Los clubes no pueden disponer de dinero para pagar a sus jugadores, y eso ha llevado ya a que algunos extranjeros hayan roto sus contratos con ellos.

Es el caso por ejemplo del Beirut Club, que ha anunciado la rescisión de los contratos del pívot Isaiah Austin y los bases Kyndall Dykes y Marvelle Harris. 

Le dijeron que no podría volver a jugar al basket por el síndrome de Marfan. También perdió la visión en un ojo. Pero Isaiah Austin no se rindió. 

El presidente del Beirut Club, Nadim Hakim, confirmó la noticia y aceptó que la decisión de la Federación Libanesa de Baloncesto es la más lógica.

“Lo que decide la Federación es vinculante, y desde la Unión de clubes lo entendemos y apoyamos”, explicaba Hakim. “¿Cómo vamos a jugar un torneo en la situación actual, con el cierre de carreteras? ¿Sin poder movernos de una zona a otra normalmente?”. 

La web oficial de la competición marca los partidos como suspendidos

Hakim continuó explicando la gravedad de la situación que están viviendo en Líbano.

“¿Podemos garantizar la seguridad en los estadios dada la preocupación de las fueras de seguridad por todo lo que está sucediendo en el país? No había otra decisión posible. Desafortunadamente, tendremos que prescindir de los jugadores extranjeros. Ni siquiera pudimos pagar sus salarios de octubre aunque intentamos transferir dinero desde el extranjero. ¿Cómo vamos a seguir así?”

Los clubes están protegidos ante posibles demandas de los jugadores, ya que se considera que no han podido pagar sus salarios y han paralizado la competición por causas de fuerza mayor. Está previsto que la competición se reanude cuando mejore la situación, pero por ahora el baloncesto en Líbano está paralizado y se espera que la mayoría de jugadores extranjeros rompan sus contratos con los clubes.