Cuando la NCAA declaró inelegible a Obi Toppin para jugar en su primer año en la Universidad de Dayton, la noticia fue un mero breve en las webs especializadas en baloncesto universitario. Al fin y al cabo ni Dayton es una de las grandes universidades, ni Obi Toppin era uno de los grandes nombres de aquella clase. Tras un leve interés de Georgetown Toppin se decidió por Dayton, una universidad que sabía que era posible que no pudiera jugar en su primer año, y estaba dispuesta a aceptarlo.

Al final, aquella decisión ha sido buena para ambas partes. Después de pasarse un año en blanco como ‘redshirt’, en la temporada pasada Obi Toppin demostró que podía ser un jugador muy útil en el sistema de los Flyers, promediando 14.4 puntos y 5.6 rebotes por partido.

Pero este año Toppin ha dado un paso más: ha pasado de ser alguien importante en su equipo pero «uno más» en el global de la NCAA, a convertirse en uno de los jugadores a seguir de cara al próximo Draft de junio. Su ascenso ha sido vertiginoso: muchos mocks le tenían al final de la segunda ronda o como jugador no drafteado en octubre, y ahora se ha acomodado en los picks de lotería en la mayoría de ellos. Sus promedios han subido hasta los 19.7 puntos y 7.7 rebotes por encuentro.

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Simple y llanamente, podemos estar ante uno de los mejores jugadores universitarios del año, y seguramente opte a los grandes premios de la temporada de la NCAA. Pero los scouts aún tienen reservas para colocarlo en lo más alto del Draft.

Para empezar está su edad. Con casi 22 años ya, una de las palabras más importantes en el Draft es «potencial», y la edad puede hacer perder el interés a mucha gente. Pero Obi Toppin es un alero de 2.06 metros hábil y atlético, que juega en uno de los sistemas más abiertos y parecidos al baloncesto profesional que hay en toda la NCAA, y que deja cada noche un par de highlights con sus vuelos.

Como en muchos de estos casos, gran parte del futuro de Toppin depende de su lanzamiento de tres puntos. En esta temporada tiene un 37.8% de acierto en 2.7 intentos por partido. Su mecánica de lanzamiento es rápida, y su capacidad de meter triples le abriría la opción de jugar como cuatro abierto y ser una amenaza en el pick and pop a nivel profesional. Ya lo es en el pick and roll y en cortes a canasta, acumulando 89 mates en esta temporada. Con esa cifra ha batido el récord de la universidad (sus 83 del año pasado) y lidera la NCAA en mates.

Además de la edad hay otros puntos negativos que al final le impedirán estar en los puestos más altos, desde su pobre defensa en general al rebote, pero Obi Toppin ha aparecido por méritos propios en la zona noble del Darft (en un año que se presupone muy bajo de talento, por otra parte), y es uno de los jugadores a seguir en las próximas semanas.