Tenía solamente quince años y ya había terminado una temporada que le convertía -según el especializado portal NY Hoops- como segundo mayor proyecto de su generación en Nueva Jersey. Pero ocurrió algo trágico e inimaginable. En la noche del sábado, Armoni Sexton (protagonista de la trágica historia), cuando estaba con unos amigos en Nueva Jersey, fue víctima de un tiroteo cerca de ‘Rosa Parks Blvd and Godwin Avenue’ que terminó con la vida del prometedor jugador estadounidense.

Jugaba para el equipo Patterson Charter y de él destacaban ser «un base muy físico con buena visión y dirección de juego, tirador y eficaz desde la larga distancia«. Ja’Quaye James, compañero de Sexton, compara al recientemente fallecido con Andrew Wiggins. «Él era un jugador de alto nivel, hubiera podido jugar en División I de NCAA. Creo que habría podido hacer algo grande dentro del mundo del baloncesto».

Es difícil de explicar y buscar el por qué a lo ocurrido, pero no es la primera vez que ocurre una desgracia en esa zona de Nueva Jersey, que ya la mencionan como ‘la Avenida de la muerte‘. Hace un año en la misma carretera, cerca de donde dispararon a Armoni Sexton, fallecía una niña de 12 años al recibir un disparo mientras conducía una moto.

Sexton había firmado una excelente temporada y el pasado 14 de febrero había conseguido su tope de anotación con 41 puntos en un choque donde también sumó 10 rebotes, 6 tapones y 5 recuperaciones.