La historia de Jorge Alonso no es la de una vida fácil ni normal para un joven que recientemente ha cumplido la mayoría de edad. A los 18 años el jugador del junior de Movistar Estudiantes puede presumir de haber debutado en liga EBA con su ‘Estu’, haber estado en concentraciones con las categorías inferiores de la selección española, ser determinante con el equipo junior estudiantil pero sobre, lo esencial, todo puede presumir de haber conseguido superar un cáncer.

Hace más de un año, el 12 de marzo de 2014, su vida cambió de forma radical. En realidad todo comenzó antes, justo en el verano de 2013 cuando antes de concentrarse con la selección sub-16 se notó un bulto en el cuello. Obviamente  fue a visitar a un médico pero éste le tranquilizaba diciéndose que aquel bulto «sería un ganglio inflamado y que, por lo tanto, con ibuprofenos se le iría». Jorge dejó el tema de lado tras la consulta médica, aunque tras hacerle caso vio como el bulto no se fue. En torno a enero/febrero de 2014, junto a su madre decidió regresar al médico, aquello no era normal.

Jorge, que se encontraba bien, fue para que le hicieran una ecografía y la doctora entonces les recomendó hacer más pruebas. Incluso se llegó a operar para extirpar el ganglio y estudiarlo, porque vieron algo raro, durante un tiempo estuvieron haciendo pruebas distintas hasta que llegó el diagnóstico. Era un linfoma de hodkin, se confirmaban las noticias que la familia Alonso García no quería ni imaginar.

Jorge Alonso

Jorge ya había estado mirando cosas, era consciente de lo que podía ser y desgraciadamente esa era una de ellas. «Yo no me sorprendí mucho porque ya había estado mirando cosas, aunque tampoco era consciente de lo que iba a conllevar. Sabía que era una tema delicado, afecto mucho más a mi familia que a mí, yo en el fondo solo quería seguir haciendo mi vida, lo cual a corto plazo la enfermedad no me lo iba a impedir, pero bueno a largo plazo… ya sabes. Así que mi principal problema terminó siendo dónde me iba a tratar. Junto a mi familia decidimos que seria en el Hospital General Gregorio Marañón, y allí empece a pasar consulta con el Doctor Jorge Huerta«, nos relata ya un sonriente y recuperado Jorge Alonso.

Con la ayuda de sus padres, Jorge Alonso fue consciente de que lo que tenía no era ninguna tontería. Era algo grave y que había que tratar de inmediato, por lo que le tocó despedirse momentáneamente de lo que más le gustaba: el baloncesto. «Yo no quería porque según me contaron un tratamiento tan agresivo como quimioterapia me iba a dejar hecho polvo y tendría que dejar de entrenar, al menos al nivel al que estaba acostumbrado y con mi equipo. Y tuvimos unas cuantas conversaciones mis padres y yo; yo no quería hacerlo hasta final de temporada, y mis padres querían que lo empezase cuanto antes, me abrieron los ojos y empece a tratarme«, nos confiesa Jorge.

El Hospital General Gregorio Marañón pasó a ser la ‘nueva casa’ de Jorge Alonso, a quien jamás le faltó el importante apoyo incondicional de sus compañeros de equipo, entrenadores, amigos y familiares. «Esos 4 meses fueron duros, me encontraba muy débil, no estaba como siempre, sin ganas de comer, me sentía mal la mayor parte del día, dolores de cabeza, todo el día conectado a un catéter, llagas en la boca… no disfrutaba ni comiendo (con lo que me gusta comer), no era yo durante ese período», recuerda Jorge.

Jorge Alonso

Durante aquellos cuatro duros y eternos meses, Alonso tampoco podía ver a mucha gente por precaución, estaba sin defensas y cualquier resfriado podría haber sido muy grave para él, pero ahí estaban su familia y amigos siempre empujando hacia adelante en todo momento. Jorge nos reconoce que «en mi situación lo que mas me costó fue aceptarlo todo y proponerme cambiarlo. Si es verdad que aprendí una cosa, no se pueden desaprovechar las oportunidades jamás porque puede que no tengas una segunda vez para hacer algo, y hay que hacer siempre lo que sientas que debes hacer, jamás puedes quedarte con ganas de hacer algo«.

Nunca dejó de sonreír y pensar en positivo durante el tratamiento, fue un calvario pero pasó y el jugador de la cantera de Movistar Estudiantes se recuperó. En la segunda semana de julio, el Doctor Jorge Huerta daba la mejor noticia a la familia Alonso García, Jorge se había recuperado y ya podría hacer su misma vida que siempre: amigos, baloncesto, estudios…

«El alta fue como si fuera libre de nuevo, después de tanto tiempo en un Hospital sólo quería no tener que volver allí. Me sentí muy afortunado de que todo hubiera salido bien», nos dice Jorge, que seguidamente añade «para todas las personas que sufran cáncer, mi recomendación es que busquen su motivación y luchen por ella».

Jorge Alonso

Su motivación era el baloncesto y su sueño el de triunfar con su equipo, el Movistar Estudiantes. A Jorge le tocaba volver a la misma rutina que siempre. La bendita rutina que tanto añoraba y tanto de menos hizo durante un 2014 que le sirvió para darse cuenta del verdadero significado de la vida, que cada día era un regalo y había que exprimirlo al máximo. «Me sentí muy feliz y orgulloso de poder volver a entrenar con todos ellos, por fin había terminado todo y yo volvía a estar allí con ellos. Lógicamente no estaba ni por asomo cerca del nivel físico de ninguno de mis compañeros pero yo estaba donde quería estar, había logrado mi objetivo. No aguantaba el entrenamiento completo, pero hacía todo lo que podía, todos me trataron genial, no esperaba otra cosa de ellos y me ayudaron a volver, poco a poco, al nivel al que estaba», recuerda Jorge de su vuelta a las pistas.

Sergio, Carlos Sosa, Dani Molina, Josué y a Pablo Borrás eran conscientes de la calidad de Jorge Alonso, por lo que le prometieron que le esperarían y una vez regresó fueron pacientes con él, le ayudaron y conforme iban pasando las semanas cada vez veíamos la mejor versión del escolta madrileño: «Jorge Alonso es un jugador muy disciplinado y trabajador. Es un excelente tirador que sigue trabajando para ampliar sus recursos ofensivos», nos comenta el director de la cantera del club madrileño.

Estudiantes junior

Hace un par de semanas debutaba en liga EBA con el filial estudiantil que entrena el experimentado técnico Javier Zamora. Un debut que significaba el punto y final a un pasado duro. «Tuve la sensación de que todo el trabajo realizado desde que me dieron el alta y tiempo atrás había dado sus frutos. Cuando empece a entrenar ni por asomo pensaba que podría debutar este curso en la liga amateur, lo veía casi imposible. Pero de verdad, todo el trabajo y el sacrificio realizado desde julio hasta enero, todo el verano intentando volver a estar en forma dio sus frutos con creces, me costó lo suyo, no voy a mentir, lo pasé verdaderamente mal. A veces me preguntaba si de verdad algún día estaría bien como antes«, nos explica el escolta.

Lleva media vida en el ‘Estu’ y por su cabeza no pasa de momento jugar para otra camiseta que no sea la azul. Jorge Alonso tiene como únicos objetivos para esta temporada «terminar de la mejor manera que pueda mi último año antes de ser senior y sacar la mejor nota en lo académico para la carrera que vaya a estudiar a partir de septiembre».

El pasado ya queda lejos y Jorge vive el presente con una sonrisa en la cara, una vida sencilla y con la misma ilusión de seguir disfrutando del baloncesto. El Club Estudiantes es su casa. «El Estu me ha aportado en mi vida muchísimos valores. La capacidad de sacrificio por algo que te gusta es algo que considero muy importante en una persona, me ha aportado poder dedicarme de lleno a un deporte que me encanta y es una oportunidad que estoy aprovechando al máximo y me considero muy afortunado, ya que es algo que no todo el mundo puede tener. Gracias al Estudiantes he conocido muchísimas personas que ahora son grandes amigos, tanto jugadores como entrenadores. Este club tiene la capacidad de juntar en sus instalaciones personas increíbles, las cuales me han ayudado a ser como soy a día de hoy. Estoy muy contento y agradecido al club por tanto».

Su historia impacta. Pero, lo más importante, su historia debe ser un ejemplo.

Fotos: Pepe Casares, Torneo Pick & Roll