Su nombre es Josh Childress y hace una década estaba señalado como una posible estrella en la NBA. Fue drafteado en 2004 por los Atlanta Hawks en sexta posición, siendo escogido antes que jugadores como Andre Iguodala (9º), Josh Smith (17º), J.R.Smith (18º) o Anderson Varejao (31º) entre otros.

No explotó como se esperaba y en 2008 decidió hacer las maletas e iniciar una neva etapa en el ‘Viejo Continente’, concretamente en Grecia y con el Olympiakos. Estuvo dos años en el conjunto heleno y en 2010 regresó a la NBA para jugar con los Phoenix Suns hasta 2012. Más tarde, jugó para Brooklyn Nets y los New Orleans Pelicans pero en 2014 decidió salir de su país otra vez para marcharse hasta Australia, para sorpresa de todos.

A sus 31 años Josh Childress sigue disfrutando del baloncesto en el país oceánico y en el Sydney Kings están encantados con su rendimiento. Además de ser un centro de atención mediáticamente hablando, el escolta estadounidense está rindiendo a un gran nivel en una liga menos competitiva. Su equipo está en sexta posición con un negativo balance de 8-12 pero él, por su parte, lo está bordando y está consiguiendo unos números excepcionales: 20,9 puntos, 10 rebotes, 4,4 asistencias y 23,4 de valoración en 35.6 minutos por partido.

Josh Childress es el máximo anotador de la liga australiana, también el jugador que más rebotes captura por partido y el cuarto mejor pasador. Además, con 2.1 tapones por partido se sitúa en segunda posición del campeonato en ese ránking por delante del ex-ACB Ekenechukwu Ibekwe.

Alejado de los focos parece haber encontrado su sitio.