Dominique Wilkins es una leyenda de la historia del baloncesto. Nacido en París en 1960, «The Human Highlight Film» es uno de los anotadores más prolíficos y mejores machacadores en la historia del baloncesto. Fue All Star en 9 ocasiones y tiene su dorsal retirado en Atlanta, pero no solo es querido en Estados Unidos. Su voluntad de jugar en Europa en dos ocasiones distintas cuando aún era un jugador diferencial hizo que se ganara también al público europeo, que pudo disfrutar en sus pistas de uno de los mejores matadores que jamás hayamos visto.

En 1995 Wilkins abandonó por primera vez la liga estadounidense, en la que había jugado desde que terminase su andadura en la Universidad de Georgia en 1982. Fichó por el equipo griego del Panathinaikos BC, jugando con otras dos leyendas del basket europeo como Panagiotis Giannakis o Stojan Vranković.

Entrenados por Božidar Maljković Dominique Wilkins y el Panathinaikos fueron campeones de la Euroliga en esta temporada, venciendo en la final al FC Barcelona, dando así el primer cetro continental de la historia a un equipo griego y siendo, además, proclamado MVP de la Final Four (en semifinales también fue el mejor con 35 puntos al CSKA Moscú).

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También logró ganar la Copa Griega con 35 puntos en la final contra Olympiakos, histórico rival, siendo nombrado nuevamente MVP. El único título de la temporada que le faltó ganar fue la Liga Griega, que su equipo perdió en la final contra el Olympiakos. Con 2-1 a favor del Panathinaikos, Wilkins se lesionó en el talón de aquiles por lo que no pudo disputar los dos últimos encuentros de la final que acabaría ganando el Olympiakos. Dos años después jugaría en el Teamsystem Bologna en la temporada 1997–98.

Así se las gastó Dominique Wilkins en aquella final europea contra el Barça.