Publicado originalmente el 19 de septiembre de 2016

It´s time to say good bye

No es el título de una película ni el de un libro. Es el titulo de un artículo que encabeza la portada del blog de un jugador de baloncesto que dice adiós, que se retira tras pasar por EEUU (Kirtland Community College) y jugar en su ciudad natal, León, donde ha conseguido el ascenso (administrativo) a la LEB Plata. Esta manera de despedirse de una cancha sería normal si no fuera porque el que se retira, el base Hector de Prada, lo hace a los 21 años y de esta manera:

«Y digo adiós porque ya nada es lo mismo. Porque tal vez estaba equivocado y mi sueño nunca fue ser profesional. Tal vez mi sueño fue lo que ya he vivido. Le he dado al baloncesto 16 años de mi vida, y si pudiese volver atrás, le volvería a entregar cada uno de esos días sin pensarlo ni un momento, porque fueron increíbles.

Hoy digo adiós a esta parte de mi vida porque otros sueños aparecen y tal vez el baloncesto y yo tenemos  que darnos un tiempo para  intentar alcanzarlos por caminos diferentes.

Aún así, una parte de mi corazón siempre será suya».

Disfrutó de la fiesta que supone el organizar el ascenso a la LEB Plata. Lo cierto es que en esa fase, su equipo el CB Agustinos Eras León, no consiguió subir pero el verano y los despachos le han dado el paso que necesitaba una ciudad hambrienta de baloncesto. Dicha ciudad no contará con uno de esos bases que se ganó con esa temprana edad el cariño de todos.  A los 21 años pone los puntos suspensivos a su carrera y a su relación con el baloncesto y nosotros terminamos este artículo  con estas bonitas palabras del jugador hacia este deporte:

«Todo comenzó en la canasta que había detrás de la casa de campo de mis abuelos. Tratando de imitar a mis primos, que se pasaban la tarde en partidos contra mis tíos, yo intentaba encestar mis primeras canastas con el balón que habían dejado olvidado. Entonces no me imaginé que aquel balón iba a convertirse en algo más que un juego. Hoy, con 21 años, puedo decir que el baloncesto, junto a mi familia, ha sido lo más importante de mi vida.

Él me ha convertido en la persona que soy. Él me ha enseñado lo que es superarse a uno mismo. Él me ha ayudado a viajar por el mundo. Él ha hecho  que conociese a esos amigos a los que hoy llamo hermanos. Él, él, él…. Cuántas cosas me ha dado el baloncesto».