Artículo publicado originalmente el 28 de noviembre de 2016

«Hay una historia detrás de cada persona».

Una frase unida al relato que os traemos. El baloncesto nos deja grandes acciones en todas las categorías. No solo la NBA, Euroliga, ACB e incluso LEB Oro y Plata como hemos visto hace poco. Ellos, los jugadores, protagonistas de estas acciones, esconden siempre una historia detrás, la que todos tenemos, lo que llamamos vida.

Una vida que por desgracia para muchos está marcada por sucesos que se desconocen pero que moldean la forma de ser. Es en ese sentido donde nos encontramos con un alero que cambió Brooklyn por Azuqueca de Henares (Guadalajara), para jugar en EBA, en el Grupo B. Se llama Leroy LaQuan Isler y es uno de los culpables del gran inicio del Isover Basket Azuqueca. Promedia 16.5 puntos, 6.5 rebotes y 15.5 de valoración por encuentro en su primer año en España, en su primera experiencia fuera de casa.

Un hombre clave en el equipo alcarreño cuya historia, esa que está detrás de cada persona, pocos conocían. Todo por conseguir su sueño. Él mismo lo hacía público en la red social Facebook. Traducimos literalmente el mensaje que mandó a sus amigos:

«Esta es mi historia, mi nombre es Leroy Laquan Isles, tengo 24 años, soy afroamericano y tengo dos carreras. 

¿Alguna vez has tenido que quedarte con tu abuela cuando tenías 5 años porque tu madre tenía 15 cuando te tuvo?

¿Alguna vez has tenido que ver a tu madre mal porque su novio la golpea, ella llora y te pida ayuda y lo único que puedas hacer es llorar porque estás asustado? (Con 6 años)

¿Alguna vez has tenido que cambiar de sitio cada dos años porque el ex de tu madre sale de la cárcel y os está buscando?

¿Alguna vez has visto a una persona disparar enfrente de ti en la cabeza a otra persona y pensar «podría haber sido yo»?

¿Alguna vez has tenido que dejar a tu madre y tus hermanos pequeños por hacer tu sueño posible? Sabiendo que eres el hombre de la casa y que te necesitan allí para ayudar.

¿Alguna vez has tenido que vivir con un hombre que solo ves en verano y que le tienes que llamar papá?

¿Alguna vez te has sentido menos hombre porque te graduaste en la universidad pero no has podido encontrar un buen trabajo?

¿Alguna vez has tenido dos grados pero a la vez tener que trabajar en grandes almacenes porque era el único sitio que te contrataría por 8 dólares la hora, tres días a la semana, para ganar solo unos 250 dólares cada dos semanas? 

¿Alguna vez tus miembros de la familia y amigos te han dicho que renuncies a conseguir tu carrera de baloncesto y convertirte en profesional de otra cosa porque tienes que cuidar de la familia? 

¿Alguna vez has tenido que poner tu vida al lado de alguien que amas?

¿Alguna vez has creado una vida tan preciosa y averiguar después de 4 meses que tu primer hijo tiene el síndrome de Down?

¿Alguna vez te has sentido triste sabiendo que tu hijo es un bebé perfecto pero que el resto no lo ve igual?

¿Alguna vez has mirado a la madre de tu hijo y le has dado las gracias por darte un niño tan hermoso y por estar siempre ahí?

¿Alguna vez has tenido una llamada perdida de tu agente diciéndote que hagas las maletas porque tienes que viajar a España a un club profesional, firmar un nuevo contrato y lo primero que te sale es dar las gracias por conseguir que tu sueño como jugador profesional se ha hecho realidad? 

Esta es mi historia».

Así termina Isler, al que pocos conocían y al que gracias a su carta abierta ahora todos conocemos. Termina dando las gracias a todos, incluso su padre y desea un feliz «día de acción de gracias a todos».

Es un jugador más, de nuestra liga, una historia detrás que conocemos dentro de nuestro deporte y que no podemos pasar desapercibida.

Gracias, Isler, por contarla.