5 historias que puedes creer de este inicio NBA… y 5 que no deberías, por Andrés Monje

octubre 26, 2018

¿Lo compartes?

Ni dos semanas de temporada NBA y ya abundan las historias por contar. Sin embargo estos primeros días de partidos dejan, cada año, unas narrativas más creíbles que otras. Rendimientos por encima (o por debajo) de la realidad, situaciones sostenibles o aquellas que no lo son tanto y atienden más a rachas particulares.

¿Qué podemos creer que pueda mantenerse… y en qué cosas no deberíamos a priori confiar tanto?

5 narrativas que podemos creer

  • Kawhi Leonard

Sí, Kawhi es así de bueno. Posiblemente todo el trauma vivido con los Spurs y un año casi en blanco puedan haber sacado de nuestra mente el nivel del jugador. Pero si está sano (y parece que lo está) debe haber pocas dudas: es uno de los jugadores más determinantes del planeta… en ambos lados de la cancha. Tremendamente eficiente en ataque y por momentos casi perfecto atrás. Sano y jugando al baloncesto es algo parecido a un robot. Y la presencia de ese robot pone a los Raptors en un nivel que nunca han conocido.

  • El diseño ofensivo de los Bucks

Las formas afectan también al fondo. Y Mike Budenholzer está dejando huella desde el inicio, tanto en defensa como en ataque. Nos centramos en esto último: Milwaukee ha comenzando el curso lanzando mucho cerca del aro (el 32.6% de sus tiros a un metro o menos, sexto mayor dato NBA) y desde el triple (43.6% de sus tiros, tercer dato más elevado). A la vez, tiene el tercer menor volumen de lanzamientos de los llamados ‘long-twos’, es decir los tiros de entre cinco y siete metros de distancia, los menos eficientes del ataque.

En otras palabras: su ataque está siendo mucho más eficiente que el curso pasado. Y teniendo a un monstruo como Giannis y una sólida nómina de secundarios, eso se va a traducir en resultados. Los porcentajes de acierto pueden subir o bajar a lo largo del curso pero si se juega de forma productiva… lo normal es que se acabe siendo productivo.

  • Nikola Jokic va en serio

Hace unos días firmó un partido casi perfecto. Pero su caso va mucho más allá. Jokic es el faro sobre el que orbita un ataque preparado para dominar. Es una máquina de producir que destaca especialmente por un aspecto: lee el juego mejor y más rápido que casi todos los demás. De hecho su velocidad mental es inversamente proporcional a su desplazamiento lateral en defensa, pero ni siquiera eso oscurece su impacto en los partidos. Si Mike Malone es capaz de crear un rendimiento decente atrás, su pívot serbio no solo va a ser All-Star, sino que va a aparecer en uno de los mejores quintetos de la temporada.

De regalo, su talento pasador. Porque cualquier ocasión es buena para recordar lo increíblemente creativo que es:

  • LaVine y Parker como agujero atrás

Los Bulls son un equipo joven, sin una gran estrella ni presión competitiva, ingredientes perfectos para que alguno de sus jugadores explote en el apartado ofensivo. LaVine ha asumido ese papel de inicio, alcanzando los 30 puntos en los cuatro primeros partidos del año, con porcentajes fantásticos. Pero atrás la historia es bien diferente. Chicago permite 120 puntos por 100 posesiones con él en cancha (peor dato del equipo), 119 cuando está Jabari Parker y 118 cuando ambos comparten pista. Como son dos hombres llamados a ser importantes y coexistir, se atisban problemas. Por desgracia, las carencias defensivas de ambos (el primero por lectura y el segundo porque sufre mucho más ante jugadores de perímetro y explosivos) van a ser difíciles de ocultar para Hoiberg.

  • Griffin y Drummond pueden rendir juntos

Hubo dudas en su momento por la posible coexistencia de dos interiores como Blake Griffin y Andre Drummond, en un juego cada vez más dominado por formatos pequeños. Sin embargo lejos de fijar el foco en el apartado más preocupante (su defensa), se apuntó al aspecto de mejores opciones (su ataque). El reto es principalmente defensivo porque en ataque deben funcionar. Griffin y Drummond son buenos pasadores (el primero, bastante por encima de la media), que pueden alternar poste bajo y alto, actuar lejos del aro poniendo pantallas y circulando el balón y, además, tienen la baza de Blake para lanzar de tres puntos.

Sin ser un especialista, obliga a atención rival en la línea de tres. Su rendimiento de inicio invita al optimismo: Detroit es 4.5 puntos mejor que su rival con ambos en cancha, con datos ofensivos muy buenos (112 puntos por 100 posesiones). Y debería mantenerse.

5 narrativas que no deberíamos creer

  • Una defensa de superélite en Denver

Van a ser una máquina de anotar. Lo tienen todo para serlo ante cualquier tipología de rival. Y además es un equipo muy divertido de ver, por su estilo dinámico y el talento pasador de sus interiores. Pero el inicio defensivo de Denver (segundo mejor dato de la Liga, tras cuatro partidos) tiene que ser ficción. Primero porque Jokic es un eslabón frágil atrás en un puesto clave y segundo porque Murray también lo es… en otro puesto clave. Demasiado con lo que lidiar. Los Nuggets tuvieron la peor defensa de la Liga al triple el curso pasado y han comenzado cediendo a los rivales solo un 30% de acierto en esos tiros, marca mucho mejor que la del mejor equipo defendiendo triples la última campaña (Boston). Y algo similar sucede con la transición, quebradero de cabeza masivo hace unos meses y que ha empezado a un nivel… ¿irreal?

  • Los Spurs se deshacen atrás

Seguimos hablando de defensa. Los Spurs han arrancado el curso con el peor dato defensivo de la NBA, casi 123 puntos permitidos por 100 posesiones. Y si bien es cierto que perdieron a Kawhi Leonard y Danny Green (traspasados) primero, a Dejounte Murray (lesionado) después y que sus interiores son un año más lentos, ese equipo sigue siendo entrenado por Gregg Popovich. Los Spurs llevan seis años seguidos teniendo una de las cuatro mejores defensas de la NBA y eso significa que aunque vayan perdiendo/cambiando piezas los sistemas y rutinas permanecen. Que el colectivo acaba reduciendo posibles grietas individuales. Es muy complejo esperar de nuevo que San Antonio vaya a ser un ogro defensivo este curso, básicamente porque le faltan piezas de gran impacto atrás, pero también lo sería imaginar un descenso tan drástico a los infiernos defensivos.

  • El triple en Durant y Thompson

Kevin Durant ha metido solo 4 de sus primeros 16 triples intentados este curso (25%). Y el caso de Klay Thompson es peor, habiendo anotado solo 4 de 27 (14%). Pero no, no se les ha olvidado tirar y esos porcentajes van a elevarse con el paso de los meses. Todo anotador conoce rachas mejores y peores pero siempre se tienden a equilibrar de acuerdo a su calidad y confianza. La pareja de los Warriors tiene ambas cosas en abundancia, por lo que no debe existir preocupación. Durant solo ha bajado una vez del 35% de acierto en tiros de tres… y fue su año de novato, mientras que Thompson jamás ha bajado de un estratosférico 40% de acierto en triples.

  • Kemba como especialista exterior

No dejamos aún los triples. Kemba Walker ha iniciado el curso metiendo 4.8 tiros de tres por partido, con un tremendo 44% de acierto. Solo Stephen Curry (6.6 aciertos por noche con un asombroso 52% de acierto) está metiendo más triples que el base de los Hornets. Y habiendo mejorado el jugador en su tiro exterior, que lo ha hecho, esas cifras son demasiado elevadas. Los dos últimos cursos de Walker, sus mejores de carrera en el triple, dejó 3 y 2.9 aciertos por encuentro, con un 40% y 38.4% de acierto respectivamente. Datos buenísimos. Pero lejos de la barbaridad de este inicio.

  • Descontrol en el ritmo

Se están viendo cifras salvajes durante los primeros días de competición, en cuanto a ritmo y en cuanto a puntos (ambos aspectos relacionados, claro). Pero la experiencia nos dice que subidas tan marcadas no son sostenibles. Actualmente hay 18 equipos jugando a un ritmo superior a las 102 posesiones por encuentro. Para poner ese dato en contexto, eso significa que hay 18 equipos jugando a un ritmo más alto… que el equipo que más rápido jugó el curso pasado (New Orleans). No es sostenible.

Además la tendencia a elevar los datos de ritmo y productividad ofensiva viene siendo común en los primeros días de competición. Sin ir más lejos, el curso pasado a estas alturas había también 10 equipos por encima de las 102 posesiones por encuentro. Sin embargo en el mes de noviembre ya eran la mitad (cinco) y en diciembre no hubo ni un solo equipo con promedio de ritmo superior a esas 102 posesiones. El ritmo es un elemento que va incrementando su promedio en la NBA actual, más proclive a formatos pequeños y ligeros, pero las cifras crecen de un modo paulatino, por lo que es de esperar que se normalicen (tanto los índices de ritmo como de eficiencia ofensiva/defensiva) durante las próximas semanas. Mirad el promedio de ritmo en los últimos tres años NBA. Crece, sí, pero es improbable esperar que de pronto se suban tres o cuatro posesiones de repente como promedio:

— Ritmo medio 2015-16: 96.5 posesiones

— Ritmo medio 2016-17: 97 posesiones

— Ritmo medio 2017-18: 98.1 posesiones

 

Tags