La carrera de Carmelo Anthony dio un nuevo giro y volvió a ocupar titulares en las noticias relacionadas con la NBA. Un episodio en el que ha sido traspasado una vez de un equipo que no le quería (los Houston Rockets) a otro en el que tampoco parece que jugará (los Chicago Bulls), en un movimiento con diferentes aristas pero casi todas relacionadas con asuntos económicos. Vamos a intentar explicarlo:

Por un lado, los Houston Rockets buscaban hacer un hueco en su plantilla para incorporar a Kenneth Faried, al que desesperadamente necesitaban porque no tienen pívots tras la lesión de Clint Capela y que había sido cortado por los Brooklyn Nets -ya jugó anoche con los Rockets-. El problema es que ayer era el día de Martin Luther King y la oficina de la liga estaba cerrada, así que tuvieron que cortar a James Nunnally -está por ver ahora si le ‘rescatan’ una vez se apruebe el traspaso de Carmelo-. Una auténtica faena para Nunnally, que anoche ya no pudo jugar y vio cómo se quedaba sin su contrato de 10 días con los Rockets -aunque lo cobrará, eso sí-. Si el traspaso hubiera sido aceptado ayer por la oficina, Nunnally no tendría que haber sido cortado.

¿Y qué pasa con Carmelo?

Estaba apartado por los Houston Rockets, pero traspasándole en lugar de cortándole, se ahorran parte de su salario, como hicieron con Michael Carter-Williams, al que también ‘absorbieron’ los Bulls. Se estima que se ahorran con el traspaso unos 2,65 millones de dólares -el total en concepto de multa por estar por encima del impuesto-, a los que hay que restar una cantidad estimada que han enviado a los Bulls para que acepten el acuerdo.

Los Chicago Bulls reciben a Melo, pero no tienen intención de que juegue con ellos. Es una cuestión económica: no les importa asumir la parte de su contrato y cortarlo (pagan menos impuestos al estar lejos del límite) y reciben la compensación económica de los Houston Rockets (se habla de 900.000 dólares en Estados Unidos).

Lo que sí es interesante es ver si los Bulls, una vez deciden que Melo no jugará con ellos, le cortan de inmediato (suena para los Lakers, aunque no tienen espacios libres en su plantilla y tendrían que cortar a un jugador con contrato garantizado) o si prefieren mantenerlo en su plantilla e intentar utilizar su salario restante para equilibrar algún traspaso de cara al trade deadline -puede ser traspasado en un intercambio jugador por jugador, pero no en uno múltiple-, o incluso traspasarle en vez de cortarle y volver a ahorrarse dinero si hay algún equipo que le quiera.

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¿Y qué pintan aquí los jugadores de la Liga Endesa?

Para hacer efectivo este ‘intercambio’ peculiar, los Chicago Bulls tenían que enviar ‘algo’ a los Houston Rockets. Ese ‘algo’ simbólico ha sido intercambiar los derechos de dos jugadores internacionales: los Bulls entregan a los Rockets los derechos de Tadija Dragicevic (pívot ahora del Cafés Candelas Breogan) y los de Houston envían a Chicago los derechos de Marko Todorovic, pívot del Divina Seguros Joventut (finalmente fueron los derechos de Jon Diebler). En un primer momento hubo confusión porque Jonathan Feigen, periodista que sigue la actualidad de los Rockets, informó de que los derechos de los jugadores involucrados eran los de Roberto Dueñas y Marcelo Nicola (!), pero se trató de un error.

El movimiento de Carmelo tiene otro ‘protagonista’: los Atlanta Hawks, que le pagaron una rescisión de 25 millones de dólares en verano aunque no llegó a jugar con ellos y que recibirán una cantidad similar a la que firme el propio Carmelo si ficha por otro equipo. En cualquier caso, la situación de Carmelo Anthony deportivamente sigue siendo complicada, aunque ahora parece tener más facil la puerta de salida de cara a fichar por un equipo que de verdad le quiera ver jugando con su camiseta, si es que hay alguno en la NBA.

Fuentes: Wojnarowski, Jonathan Feigen y Albert Nahmad