NBA

“Bob” Voulgaris: Genio de las apuestas, estrella de Twitter y directivo de los Mavs

octubre 8, 2018

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A principios del año 2000 Haralabos Voulgaris era un joven canadiense de 25 años que se ganaba la vida medianamente bien entre trabajos temporales, partidas de poker y algunas pequeñas apuestas deportivas. Él había heredado el gusto al juego de su padre, un ciudadano griego que emigró a Canadá cuando tenía veintipocos años. De él había aprendido lo emocionantes que eran las apuestas, pero también sus peligros: después de crear un negocio que consiguió facturar millones de dólares anuales, la familia Voulgaris cayó en la bancarrota en más de una ocasión debido a la adicción al juego del padre, que apostaba en cualquier tipo de competición.

Voulgaris acababa de terminar sus estudios en la Universidad de Manitoba, trabajaba como porta-equipajes en el aeropuerto y las ganancias que conseguía junto a su hermano con sus apuestas en partidos de la NBA les daban ya para pagar su alquiler y el de sus padres. Entonces hizo algo que hubiera sido digno de su padre: cogió todo su dinero, los algo más de 70.000 dólares que había conseguido ahorrar en sus 25 años de vida, y se lo jugó todo a una sola carta.

Los Angeles Lakers de la temporada 1999-2000 eran prometedores, pero la percepción generalizada era que todavía estaban lejos de poder luchar por el campeonato. Shaquille O’Neal era una fuerza de la naturaleza, probablemente el jugador más dominante de la liga, pero no estaba muy bien acompañado. El joven Kobe Bryant cumplía 21 años aquella temporada y ya era una máquina de anotar, pero en general, aunque debían aspirar al menos a llegar a Finales de Conferencia, se pensaba que no eran aún capaces de luchar por el anillo. La barrida que se llevaron de los San Antonio Spurs en los Playoffs anteriores sumaba a esa percepción.

Sin embargo, Voulgaris lo tenía claro: aquel equipo sería campeón. En contra del consejo de su hermano –“estás haciendo lo mismo que hacía papá”– apostó todos sus ahorros a la victoria de Los Angeles Lakers. Así fue como se acercó a su primer millón de dólares en ganancias. Al año siguiente volvió a apostar por los Lakers, y estos ganaron de nuevo.

Voulgaris reconocería más adelante que aquello fue una locura y que no lo volvería hacer. Desde aquel momento comenzó a apostar de nuevo pequeñas cantidades, pero su fortuna iba en aumento y esas “pequeñas cantidades” cada vez eran mayores. Le gustaba especialmente apostar con la línea del resultado que iban a tener los partidos al descanso. Se fijó en que las casas de apuestas calculaban cuál iba a ser el resultado final y después simplemente marcaban la mitad de eso para el resultado del descanso, lo cual era un grave error. Así fue como Voulgaris su segundo y su tercer millón.

Pero en 2003 las casas de apuestas se dieron cuenta de su error, y lo subsanaron. Entonces Haralabos entró en un periodo de dos años de pérdidas que a punto estuvieron de costarle todo su dinero, como había ocurrido años atrás con su padre. Fue quizás el recuerdo de lo que había pasado en su familia lo que le llevó a dejar de apostar durante medio año, coincidiendo con la segunda mitad de la temporada 2004-05 de la NBA. Ahí decidió cambiar cambiar su estrategia. No podía seguir fiándose solo de sus conocimientos baloncestísticos. Tenía que empezar a verlo todo desde un punto de vista más analítico.

La NBA había comenzado a hacer públicos los datos del jugada a jugada (play-by-play) en el año 2002, con lo cual ya había estadística lo suficientemente relevante como para construir un modelo. Pues eso es lo que se había propuesto: construir un modelo estadístico para basar sus apuestas en los números. Para ello necesitaba a un experto precisamente en eso, en números, con lo cual buscó la ayuda de varios matemáticos. Fueron seis en concreto a los que tuvo a prueba hasta que uno de ellos, dos años después del comienzo de la búsqueda, le convenció. Y tras otro par de años de pruebas y ajustes, entre ambos construyeron un modelo que Voulgaris afirma que apenas tiene pérdidas. Ahora el 90% de sus apuestas las hace basadas en el modelo, y el 10% restante en sus sensaciones. Tampoco quiere que se sepa públicamente el nombre del matemático que le hace el mantenimiento a su modelo, por miedo a que alguien pueda intentar quitárselo. Él le llama Whiz, y se lleva un buen porcentaje de las ganancias.

Haralabos Voulgaris comenzó a hacerse famoso en 2010, dando entrevistas para diversos medios y apareciendo en el podcast de su amigo Bill Simmons, algo que ha ido haciendo casi de forma anual desde entonces. También se hicieron populares sus apariciones en importantes torneos de poker, y su cuenta de Twitter, @haralabob. Justo antes acababa de disfrutar de su primer trabajo para una franquicia NBA, que también permaneció anónima, como consultor en tema de traspasos. Cuando finalizó su contrato en verano decidió regresar al mundo de las apuestas, pues se había sentido apartado de la toma de decisiones. Dar solo consejos no le llenaba. Su sueño, si algún día volvía a trabajar para una franquicia, era tomar decisiones, no solo aconsejar.

“Esto va a sonar realmente arrogante”, dijo en 2013 en una entrevista para ESPN. “Pero todo el proceso de estudiar el juego del baloncesto con el objetivo de ganar apuestas me ha llevado a pensar que sería capaz de juntar un equipo mejor que el de la mayoría de los general manager de la liga, si no todos. Si tuviese suficiente dinero me compraría una franquicia de la NBA”.

Cinco años después de aquellas declaraciones, Haralabos Voulgaris, regresa a una franquicia NBA como Director de Investigación Cuantitativa y Desarrollo de los Dallas Mavericks. La legalización de las apuestas deportivas online parece inminente en numerosos estados, y ahí puede abrirse la posibilidad de nuevos negocios que explotar para la NBA, y Voulgaris conoce como pocos el mundo de las apuestas deportivas. Al mismo tiempo, y según la información de Adrian Wojnarowski para ESPN, también se espera que se una al grupo que toma las decisiones deportivas en los Mavericks, formado hasta ahora sobre todo por Mark Cuban, Donnie Nelson, Michael Finley y Rick Carlisle.

Quizás no sea cumplir su sueño de tomar las decisiones deportivas de una franquicia NBA, pero ahora está mucho más cerca de cumplirlo.