Hasta esta temporada, en la historia de la NBA solo un novato había promediado al menos 16 puntos y 10 rebotes por partido, con más de un 55% de acierto en tiros de campo. Lo hizo Shaquille O’Neal (1993). En la campaña actual lo está firmando otro debutante más: Deandre Ayton.

Y es que si bien Luka Doncic es el gran favorito a rookie del año y Trae Young está emergiendo en este segundo tramo de temporada como una de las sensaciones entre los más jóvenes, entre los recurrentes flashes para los prodigios con futuro suele tener menos presencia de la que debería el pívot de los Phoenix Suns, paradójicamente el último número uno del Draft. En su caso, se encuentra algo tapado por la situación.

Uno de los motivos más evidentes es precisamente su posición sobre la cancha. Al contrario que Doncic o Young, que manejan el balón buena parte del tiempo en pista, Ayton ejerce como simple ejecutor en ataque y apenas toma decisiones con el balón. Esto provoca no solo que se le vea menos que a sus compañeros novatos (porque depende de la acción de terceros) sino que además su impacto esté claramente condicionado en lo ofensivo. En la práctica Doncic y Young son dueños absolutos del ataque, Ayton es una opción claramente secundaria.

Young registra un uso ofensivo (volumen de jugadas que finaliza con intento en tiros de campo, tiros libres o pérdida) del 27% mientras que el de Doncic es aún superior y se dispara a un 29%, el tercero más alto que haya tenido un novato en la historia NBA, solo tras Michael Jordan y Ben Gordon. El caso de Ayton está muy, muy lejos. Ni siquiera llega al 21%.

Esto, sin embargo, no oculta sus cualidades ofensivas. Ayton está siendo, incluso recién aterrizado en el profesionalismo y con múltiples áreas de su juego por desarrollar, uno de los interiores más efectivos de la Liga en varios apartados clave. Vamos a repasarlas:

En situaciones de poste bajo está por encima del punto anotado por posesión (1.03). Teniendo en cuenta su volumen de acciones (top 10 NBA), un dato que iguala a Jokic y está por encima de jugadores como Karl-Anthony Towns, Blake Griffin, LaMarcus Aldridge o Anthony Davis.

En acciones en las que coloca el bloqueo y continúa hacia el aro para finalizar, produce 1.22 puntos por posesión. Ese dato está por encima de jugadores como Clint Capela, Karl-Anthony Towns o Jusuf Nurkic. Y no lejos de la élite en Rudy Gobert (1.33).

Aún más brilla en otros dos apartados. Uno de ellos es la transición, donde sus 1.39 puntos por posesión le ubican en el máximo escalón de interiores en la Liga, con jugadores como Clint Capela o Myles Turner. Si bien su volumen es pequeño, la forma en la que se comporta en transición es realmente espectacular.

La otra acción es su habilidad para capturar y convertir después rebotes de ataque. Ayton es el duodécimo jugador que más rebotes coge en aro ajeno (más de 3 por partido) y produce 1.34 puntos en esas acciones de putback. Ese registro está a la altura de Joel Embiid y Domantas Sabonis, la superélite de la Liga en esas acciones. Y por delante prácticamente del resto de interiores de la Liga.

Ayton, que también tiene juego de cara el aro, es un jugador infravalorado y sobre todo infrautilizado (por ahora) en ataque. Pero su catálogo deja muestras de que puede estar listo para un volumen de uso bastante superior y ser más alimentado por su propio equipo.

Defensivamente hablando, pese a sus tremendas facultades atléticas (extraordinariamente móvil y explosivo considerando su tamaño, en torno a 2.16 metros), se encuentra aún más por formar. Tanto a la hora de proteger el aro (uno de los peores datos de la Liga en la zona restringida) como a la hora de leer las defensas y mantener la concentración.

Ayton tiene mucho más camino por desarrollar atrás, aunque su físico le pueda propulsar para lograrlo. Pero desde luego viendo su nivel y variedad en ataque, y contando con la consistencia que tiene a la hora de producir, Ayton está teniendo un estreno en la NBA más que prometedor… llevado a la sombra por lo estético de algunos de sus compañeros de camada.