Kawhi Leonard quiere salir de los Spurs. La bomba, contada hace unas semanas por diferentes insiders NBA que habían recibido la filtración por parte del entorno del jugador, ha provocado que el siempre hipnótico mercado de agencia libre NBA haya pasado a adquirir una nueva dimensión, ya que por un lado crece exponencialmente la cantidad de posibles movimientos y por el otro se adelanta el proceso un par de semanas, previamente incluso al Draft.

Leonard, uno de los jugadores más determinantes del planeta y que recientemente ha cumplido 27 años, ha estado prácticamente todo el curso de baja por lesión (únicamente ha disputado nueve encuentros de fase regular). Pero representa un caso anómalo de jugador con opciones de cambiar de franquicia, es decir con el cartel de ‘disponible’ para el resto: jugador de calibre MVP (en ambos lados de la pista) y que, por edad y experiencia, puede entrar en su fase de plenitud. Como era de esperar, ante tal situación la Liga ha entrado en fase de ebullición.

El caso Leonard, no obstante, ha explotado de un modo absoluto en un tramo inesperado de curso. A pesar de haber visto truncada la relación entre el entorno del jugador y la franquicia, los Spurs confiaban en que la opción de juntar a Gregg Popovich con el jugador, cara a cara, en los próximos días, pudiera haber calmado el escenario. De hecho así sucedió el curso pasado con LaMarcus Aldridge, incómodo en la franquicia pero integrado de nuevo en el plan tras una reunión personal con el veterano técnico.

En esta ocasión ha sido diferente. Popovich ha estado fuera de San Antonio, por motivos familiares, los últimos días, según reseñaba Michael C. Wright. Y aunque Pop y Leonard han estado en contacto telefónico las últimas semanas, esa esperada reunión cara a cara no ha llegado a producirse. Antes de que pudiera hacerse efectiva, saltaba la bomba. Y posiblemente una sin vuelta atrás, ya que -según contaba Sam Amick- los Spurs conocieron la noticia al mismo tiempo que el resto del mundo, vía redes sociales. Es decir no estaban previamente informados de la decisión de Leonard, lo que sugiere un alejamiento casi total entre las partes.

Kawhi quiere salir de los Spurs, según ha reconocido su entorno. Es el final de esta historia. Sin embargo para entender por completo la situación conviene ir accediendo al principio, a los múltiples prismas que han afectado en ella, desde la creación del conflicto hasta su posterior evolución y explosión. Tratemos de comprender el caso Leonard en toda su magnitud.

Lesión y conflicto

El entorno de Leonard, según reseñaban hace unos meses Ramona Shelburne y Michael C. Wright, considera que la lesión en el cuádriceps derecho que padece el jugador, esa misma que la ha hecho disputar solo nueve partidos este curso, venía de atrás. En febrero del año pasado a Leonard se le diagnosticaba una contusión en la zona, dolencia que le hizo ser duda hasta última hora para un encuentro en Memphis, que finalmente no jugó. Sin embargo tras aquel duelo los Spurs iniciaron una gira por el Este, previa a la disputa del All-Star Game, que saldaron con un balance de 4-1. Kawhi disputó todos los partidos en aquella gira y de hecho superó los 32 puntos en cuatro de ellos. El curso de su temporada no se alteró hasta el conocido incidente que tuvo lugar en el primer duelo de las finales de conferencia ante los Warriors, cuando Pachulia le pisó tras un tiro en suspensión, lo que le dejó fuera de combate aquella serie.

No obstante al término de la campaña (2016-17) el escenario sí se complicó. La dolencia no desaparecía y se produjeron las primeras fricciones entre el entorno de Leonard y la organización de los Spurs. Cabe destacar que hasta ese momento el departamento médico de los Spurs había resuelto sin problemas, con plena autoridad, cualquier tipo de asunto con respecto a la salud de sus jugadores. Pero el caso Leonard iba a desembocar en un monstruo difícilmente controlable.

¿Por qué se generó tensión entre ambas partes?

Los allegados a Leonard, entre los que destacaban Mitch Frankel (su agente) y Dennis Robertson (su tío), comenzaron a plantearse si la visión de la lesión era la correcta. Su grupo de confianza valoraba que la dolencia quizás pudiese ser muscular, a raíz del desgaste en esa zona que provocase después una atrofia que, a su vez, afectase después a los tendones que conectan el músculo con la rodilla. Sin embargo los Spurs siempre habían considerado esa lesión como una tendinopatía, es decir una lesión en el tendón que tiene un efecto degenerativo en el músculo. El tratamiento a seguir para ambos casos (problema muscular o problema de tendón) era diferente. Y como Leonard no mejoraba, se abría la duda.

Los Spurs controlaron el tratamiento inicialmente, según revelaban las informaciones de ESPN, con Leonard siguiendo sus indicaciones buena parte del verano y estando acompañando y/o supervisado por miembros del staff médico de la franquicia, tanto durante sus sesiones en San Antonio como las posteriores en San Diego (California), donde el jugador suele pasar el período estival. Sin embargo la situación, ya en agosto, no parecía evolucionar.

Aquel tramo supuso un punto de inflexión en la relación porque el entorno de Leonard comenzó a presionar a los Spurs, ya sí con mayor vehemencia, para recibir segundas opiniones sobre la lesión. ¿Qué le sucedía exactamente a Leonard? ¿por qué no experimentaba mejoría? La relación entre las dos partes, entorno del jugador y franquicia, se atascó. Y Leonard empezó a ser visto por otros especialistas, como el Doctor Keith Pyne, en Nueva York, para tratar de entender qué le ocurría.

Kawhi se pierde el inicio de la temporada pero en diciembre regresa a la acción. Juega 16 minutos en Dallas, el día 12, antes de disputar también el duelo en Houston, tres días más tarde. En ningún momento se le fuerza, de hecho va aumentando progresivamente sus minutos en cancha mientras se le impide disputar encuentros consecutivos. Disputaba uno, descansaba otro. Un planteamiento conservador con su lesión, entendible en ese punto tras tantos meses de baja.

Foto: Ezra Shaw/Getty

En enero, ante los Knicks, pasa por primera vez de los 30 minutos. Anota 25 puntos y captura 8 rebotes en el triunfo de San Antonio en el Madison. Pero desde ahí solo llegaría a jugar dos encuentros más. El 5 de enero, en casa ante Phoenix, y el 13, también en Texas, ante Denver. Tras ese partido ante los Nuggets el jugador volvió a experimentar dolor en la zona y aunque realizó el viaje con el equipo al Este (donde iniciaba una pequeña gira por Atlanta, Brooklyn y Toronto), ya no iba a jugar. Su contador se quedó en nueve partidos.

De hecho Gregg Popovich anunció, durante aquel período fuera de casa, que Leonard iba a ser nuevamente baja indefinida. “No se ha lesionado otra vez o nada de eso, pero está teniendo dolor.  No inmediatamente tras los partidos pero sí al día siguiente, ese tipo de cosas… no le está desapareciendo la molestia” afirmaba Pop, que sentenciaba con un comentario poco esperanzador entonces. “Esto no está yendo en la dirección correcta”.

En paralelo Leonard, se citó en Nueva York con el Doctor Jonathan Glashow, conectado a los Devils (NHL) y los Sixers (NBA). Habían sido Frankel y Roberson los que se encargaron de organizar aquella reunión, según distintas fuentes. Los Spurs fueron informados en todo momento sobre aquello, aunque no se filtrase hasta después. Desde entonces, de todas formas, el equipo de Glashow se iba a encargar personalmente del programa de rehabilitación del jugador. Los Spurs tuvieron a miembros de su staff siguiendo, en Manhattan, lo que sucedía con su jugador franquicia, pero en aquel momento ya no tenían el control de su planificación médica.

En marzo, el jugador se pronunciaba con cierta resignación sobre su estado, calificando su dolor en la zona como “difícil de explicar” y abriendo las puertas a su regreso si remitiese, a la vez que justificaba su ausencia. “Soy un competidor y obviamente si pudiera jugar, lo haría”. Preguntando sobre si se veía finalizando su carrera en los Spurs, Leonard lo dejaba claro. “Sí, por supuesto”. Pero los meses posteriores podían alterar la situación.

Y de hecho lo hicieron.

Una fuente cercana llegó a reconocer la fricción entre los Spurs y el entorno del jugador. “Kawhi es la misma persona, lo único que ha cambiado es la gente que está hablando por él ahora mismo”. Y por el lado contrario, en el entorno de Leonard, se asumía igualmente el problema. “Los Spurs sienten que ellos lo hacen mejor que nadie. Merecen tener ese tipo de reputación y crédito. Pero no tienen la mente abierta, no les gusta que otros traten con sus jugadores”.

El jugador pasó las últimas semanas del curso alejado del equipo, cumpliendo su rehabilitación de acuerdo al nuevo plan establecido por los médicos en Nueva York. Así, cuando los periodistas preguntaban insistentemente a Popovich sobre si el jugador iba a estar disponible para los playoffs, hubo un momento en el que el técnico fue completamente tajante. Sucedió tras haber perdido el primer duelo de su serie ante los Warriors.

Debes preguntarle eso a Kawhi y su grupo. Por lo que nosotros sabemos, ellos dicen que no está para jugar”. El uso del concepto ‘su grupo’ dejaba entrever la fractura existente entre el control que ese grupo tenía de la situación y el margen de acción de los Spurs, en esos momentos –se insiste- con un poder de decisión relativo en el tratamiento (y por tanto opciones de regreso) de su jugador franquicia.

La guerra estaba ya completamente abierta. Leonard no se recuperaba y los Spurs habían perdido el control del escenario con su jugador franquicia, con ambos contextos enfrentados y sacándose mutuamente los errores que posiblemente ambas partes habrían cometido durante el proceso.

El contrato y el verano

El entorno de Leonard ha pedido salir de los Spurs. Es la gran noticia. Pero hay que aproximarse al contexto para contemplar qué opciones existen una vez eso ha sucedido. El primer punto básico es que Leonard tiene contrato con los Spurs la próxima campaña (2018-19), así como una opción para prorrogar ese acuerdo una temporada más (2019-20) si él desea, por valor de 21 millones de dólares.

Es decir, en un contexto tradicional Kawhi sería agente libre sin restricciones en el verano de 2019, momento en el que podría negociar un acuerdo de mucho mayor volumen que esa ‘opción de jugador’ que tiene. Este detalle resulta clave para entender el contexto económico que se presenta.

A partir de ahí, ¿qué opciones hay?

Leonard puede optar al llamado ‘super max contract’ con los Spurs este verano, una extensión por un valor máximo de 219 millones y 5 años, partiendo de una cifra superior a los 43 millones de dólares el primer año. Más del doble de lo que percibió el último curso.

Si renovase en 2019 también podría firmar un acuerdo por 5 años, pero el montante sería ya inferior, un total de 188 millones. Es decir 31 millones menos que si se produce la extensión este año.  Y desde luego lo que sí cambia mucho más el escenario económico es una hipotética salida de Leonard al mercado de agencia libre en 2019. En ese punto, sólo podría firmar acuerdos por un máximo de 4 años y un total de 139 millones. Es decir de la extensión este año a firmar por otro equipo el que viene se perdería la opción de ingresar 80 millones de dólares más y un curso extra en el contrato.

El entorno de Leonard se ha apresurado en desmentir el peso del factor económico en su decisión. Es decir reseñando que la pérdida de dinero no afecta el fondo de su decisión tomada: salir de la franquicia.

Esto contrasta con las informaciones publicadas el pasado mes de marzo, en las que se contaba que Leonard rechazó una extensión de contrato con Jordan Brand, por valor de 22 millones de dólares en 4 años, para la explotación de los derechos de sus zapatillas. El motivo fue que Robertson, tío del jugador y una persona extremadamente de confianza para él (clave en su vida especialmente después del asesinato del padre de Kawhi, en 2008), dejó claro que las cantidades no hacían justicia a un jugador con el cartel de Leonard. Es decir, un perfil dos veces ‘Defensor del Año’, segundo en la carrera por el MVP el año anterior y MVP de las Finales cuatro años antes.

¿Qué pueden hacer los Spurs?

El contexto es muy complejo para San Antonio. Por un lado se encuentran un escenario totalmente adverso e inesperado en lo deportivo, ya que habiendo parecido encontrar el punto de enlace perfecto entre dos épocas, la que lideró Duncan y la que el propio Leonard estaba llamado a liderar, ven derrumbarse esa opción.

La transición de la obra de Duncan pareció simplemente perfecta para escalonar el peso deportivo en los hombros de Leonard. Un jugador construido desde el entorno de la franquicia, con su evolución milimétricamente controlada hasta su salto a la máxima esfera. Un trabajo de orfebrería desde el cuerpo técnico que derivó en la creación de un monstruo con impacto masivo en ambos lados de la pista, una capacidad asombrosa para mejorar y un carácter en pista que evidenciaba una de las grandes máximas de la filosofía de la dinastía Spur: que tus actos sean los que hablen por ti. Dicho de otro modo, predica con el ejemplo. Leonard había sido exactamente eso, con un impacto salvaje en pista.

Sin problemas físicos, Kawhi es uno de los cinco mejores jugadores de la NBA. Un perfil dominante atrás y una máquina de producir ventajas en ataque, ya incluso desde el bote, con el añadido de que este mes cumple 27 años. Es decir entra en su teórica etapa de mayor esplendor deportivo. El golpe para las aspiraciones competitivas de San Antonio es por tanto durísimo. Porque si bien los Spurs se han encargado, casi de forma perenne, de demostrar que su bloque se encuentra por encima de cualquier individualidad, igualmente necesitan jugadores del más alto nivel para alcanzar lo máximo. Más en esta época que marcan los Warriors, un bloque cargadísimo de talento.

Más allá de lo deportivo, la problemática tiene dos cabezas. La primera es que, a excepción del episodio resuelto con Duncan en la agencia libre del año 2000, cuando no estuvo lejana la opción de su marcha a los Magic para unirse a Grant Hill, los Spurs se enfrentan una situación de inestabilidad en su proyecto prácticamente por primera vez en dos décadas. La franquicia modelo de construcción pausada y sencillez en la toma de decisiones tiene ahora que lidiar con una situación dificilísima, donde quizás no tenga a su alcance la solución correcta y sí una de supervivencia. En otras palabras, por primera vez en casi veinte años los Spurs van a tener que afrontar problemas que, por lo general, llevan veinte años ocurriéndole al resto de franquicias…  pero no a ellos. Los Spurs pasan a ser una franquicia normal, con problemas comunes.

La segunda, relacionada con esto último, es que el margen ganador de los Spurs en ese episodio es muy limitado. Reflexionaba Kevin O’Connor al respecto de la situación, con acierto. Y es que jugadores del máximo nivel en ese tipo de escenario (entrando en último año de contrato y manifestando su deseo de salir de una franquicia) han propiciado momentos complejos para sus equipos. Los casos de Irving y Cousins han resultado muy problemáticos para Cavs y Kings. Y el de George en Indiana ha resultado más satisfactorio únicamente por la posterior explosión de Oladipo, pero fue igualmente muy arduo de gestionar.

Un jugador que pide públicamente salir traspasado en la antesala de su último año de contrato abre un problema enorme para su franquicia. Primero porque su valor de mercado baja notablemente, al saber las otras franquicias la necesidad del traspaso; y segundo porque el reloj circula en contra de la franquicia de origen. Si no se mueve, el jugador puede marcharse a cambio de nada en apenas un año.

Foto: Mark Sobhani/NBAE via Getty Images

Es decir, aunque los Spurs en estos momentos no tengan la obligación de traspasar a Leonard, a medio plazo todo el mundo asume que, si la relación está totalmente rota entre ambas partes (franquicia y entorno del jugador), como parece que así es, ese traspaso es algo que acabará haciéndolo.

En ese sentido, el timing resulta decisivo para minimizar daños, desde una perspectiva de los Spurs. Encontrar el momento adecuado, así como el balance óptimo entre lo que recibes y desde quién, para lanzarse a la acción. Porque los Spurs, en el más duro de los casos, podrían decidir no traspasar a Leonard este verano, incluso considerar que iniciase la campaña para tratar de solucionar la situación de forma apurada. Darse tiempo a sí mismos para restablecer lo cordial entre ambas partes. Sin embargo esa opción esconde el riesgo mayúsculo de que, cuanto más corra el reloj sin haber traspaso, menos obtendrás por Kawhi. Y hablamos, cabe recordar, de un jugador de superélite que entra en su plenitud.

Las alternativas: ¿por dónde pasaba y pasa el futuro de Leonard?

Según reseñaban diferentes fuentes nada más saltó la noticia, el entorno de Leonard había manifestado su preferencia no sólo por la salida del jugador vía traspaso. Sino igualmente por el destino: Los Angeles Lakers. El jugador es californiano, muy apegado a la zona, en la que suele pasar sus vacaciones; y los Lakers, bajo la dirección de Rob Pelinka y Magic Johnson, consiguieron el compromiso de LeBron James este mismo verano.

¿Significaba esto que vaya a salir Leonard con dirección a los Lakers? No necesariamente. Cabe recordar dos escenarios relevantes aquí: el primero, que la preferencia de Leonard, siendo agente libre a un año vista, puede condicionar todo lo demás. Una franquicia que haga un traspaso para hacerse con él deberá asegurarse del compromiso de continuidad una vez sea agente libre o arriesgarse al ‘alquiler’ de sus servicios un año, sacrificando piezas de valor y sin la garantía de que siga el próximo curso.

El segundo escenario clave es que los Spurs son quienes efectúan el movimiento y por tanto los que, llegados a ese punto de no retorno, deciden con quién tratar. En esa situación, los Spurs pueden buscar diferentes recursos: jóvenes con proyección, rondas de Draft y jugadores secundarios de valor. De entre esos tres factores, el cóctel que mejor pueda satisfacerles será el que deban tomar.

Es decir, el deseo del jugador puede contraponerse, llegado el caso, al deseo de la franquicia de dónde enviarle. Los Spurs negocian el traspaso, no Leonard, por lo que la última decisión corresponde a la franquicia. Y considerando cómo ha derivado el asunto, cada vez gestionado de peor forma por el entorno del jugador, es de esperar que los Spurs puedan anteponer sus intereses por encima de todo, sin guiño alguno con el jugador.

Dicho de otro modo, San Antonio puede (y debe) buscar la mejor oferta. Y eso puede incluir (o no) la propuesta de los Lakers, que a buen seguro se lanzarán a por Leonard con mimbres atractivos. No obstante, no van a estar solos en esa batalla. Y es que fuentes de la Liga ya filtraron que, además de Lakers y Clippers, Sixers y Celtics también prepararon ofertas para cuando los Spurs comiencen abiertamente a negociar.

Tanto Sixers como Celtics están armados no sólo de recursos (jóvenes y rondas de Draft para reconstruir) sino también de otro factor a considerar en estos casos: juegan en la otra Conferencia. Es decir los Spurs pueden llegar a ver como más valioso, en caso de similitud en cuanto a ofertas, traspasar a Leonard al Este y no contribuir a la teórica formación de otro superequipo en el Oeste. En ese sentido, más tarde acabó cobrando protagonismo la propuesta de los Raptors, que según reseñaba Adrian Wojnarowski se impondrá al final, en un trato que incluye a su All-Star DeMar DeRozan, que pondría rumbo a San Antonio.

A falta de confirmación oficial, Masai Ujiri, General Manager de Toronto, apostaría fuerte. El proyecto competitivo de su franquicia, castigada por LeBron James los últimos años en Playoffs, echaría el resto una vez James ha dejado la Conferencia. El objetivo sigue siendo el mismo: ganar el Este. Y parece que para ello Ujiri ve un punto de no retorno, apostar por Leonard y sacrificar piezas valiosas buscando el éxito el próximo año. Y, en el mejor de los escenarios, convencer al jugador posteriormente, tal y como sucediese por ejemplo con Paul George en Oklahoma, otro jugador que parecía querer ir a los Lakers… y acabó renovando en otra franquicia.

Eso sí, para que tal movimiento se concrete… Leonard debe poner algo de su parte. Y según recogía Chris Haynes, el entorno del jugador ya habría filtrado que el jugador no tendría intención de jugar en los Raptors. Un caso extremadamente complejo de resolver, todavía en el aire.

Artículo inicialmente escrito el 17 de junio y actualizado el 18 de julio.