Los Houston Rockets volvieron a medirse con los Golden State Warriors en Playoffs, pero el final del guión volvió a ser muy diferente al que esperaban. Incluso sin Kevin Durant en el último partido los Rockets aguantaron seis partidos y gracias contra Golden State. ¿Cómo afrontan el verano después de chocar por segunda vez consecutiva con el muro de los Warriors?

De primeras, según el periodista Adrian Wojnarowski, Daryl Morey puede ser agresivo durante las próximas semanas. Y exceptuando a James Harden, nadie parece seguro…

¿Pueden los Rockets traspasar a Paul? Y preguntamos si pueden porque, aunque quieran, debido a su contrato (más de 124 millones en los próximos tres años) no les va a ser fácil.

Mirando de reojo a la gran decisión del verano

Por mucho que hablemos de los Houston Rockets, y en las siguientes líneas nos centraremos exclusivamente en ellos, es difícil analizar su futuro sin relacionarlo con un factor externo que puede ser mucho más importante que cualquier cosa que hagan ellos. Evidentemente, nos referimos a la decisión que tome Kevin Durant en el próximo mes de julio.

Salvo que se demuestre lo contrario en las próximas semanas, algo que parece poco probable, los Warriors son intocables con Kevin Durant. En la serie contra Houston vimos varios partidos igualados, pero a la hora de la verdad los Rockets no pudieron acercarse al nivel de los de Steve Kerr, ni siquiera en el sexto partido, cuando ya no estaba Durant por lesión.

Incluso con Kevin Durant cambiando de franquicia posiblemente los Golden State Warriors seguirían siendo los máximos favoritos, pero las diferencias con el resto se verían inevitablemente reducidas. Los New York Knicks no son los únicos que rezan por la salida de Durant de la Bahía.

Las dudas con el nuevo dueño. ¿Está dispuesto a gastar el dinero necesario? 

En octubre de 2017 Tilman Fertitta compró los Houston Rockets batiendo el récord de valoración en la compra de una franquicia NBA. Los Rockets ya aspiraban a plantar cara a los Golden State Warriors en ese momento, habiéndose hecho con Chris Paul unos meses antes. La percepción que existía era que Fertitta llegaba dispuesto a gastar lo que fuera necesario para mantenerse en esa línea.

Pero en estas dos temporadas esa percepción ha cambiado, y existen dudas reales de que Fertitta haya puesto su chequera a disposición del equipo. Ha habido muchos rumores sobre el recorte de gastos que ha habido en la organización en general, y en sus movimientos de mercado en los últimos meses hemos visto a los Rockets traspasar una primera ronda y a Brandon Knight a cambio de Iman Shumpert y “regalar” a James Ennis III, dos movimientos que les sacaban de la zona del impuesto de lujo.

Esos movimientos nos hacían concluir que el nuevo dueño no quería pagar el impuesto de lujo. Fertitta, sin embargo, lo ha negado y ha achacado que salieran del impuesto de lujo a una casualidad.

“Que el año pasado saliéramos del impuesto de lujo fue una casualidad“, aseguró Fertitta en palabras recogidas por el Houston Chronicle. “Íbamos a pagar el impuesto. Fue un accidente. Aún estoy intentando averiguar cómo nos pusimos por debajo. Daba por hecho que íbamos a gastar unos €11 millones en el impuesto. Pero si pago el impuesto, es para ganar. Solo quiero ganar. No quiero estar en impuesto de lujo sin ser uno de los cuatro o cinco mejores equipos de la NBA”.

En su tercera temporada en la NBA Fertitta tendrá que refrendar sus palabras con hechos, porque los movimientos de los Houston Rockets en esta temporada cuentan una historia diferente a la que nos quiere hacer creer.

Llull y la NBA. ¿En qué situación están sus derechos con los Rockets?

¿Cuántos ases le quedan bajo la manga a Daryl Morey?

Incluso si Fertitta averigua cómo funciona esto del impuesto de lujo y está dispuesto a pagarlo, también cabe preguntarse cuántas formas tienen estos Houston Rockets de mejorar lo presente. O cuántos ases le quedan bajo la manga a Daryl Morey después de haber utilizado ya unos cuantos en el pasado.

No había opción real el verano pasado más allá que dar a Chris Paul el contrato máximo que demandaba. Dicho eso, ese acuerdo puede convertirse en una verdadera losa mucho antes de lo esperado. En su momento ya se apuntó que a largo plazo podría ser muy costoso ($44 millones de salario en 2021), pero lo visto en los últimos 8 meses en un muy mal augurio para Morey y compañía.

Solo con Paul, Harden, Capela, Gordon y Tucker los Houston Rockets tienen ya comprometidos más de $115 millones para la próxima temporada. Eso significa que solo con los salarios de su quinteto titular superan ya el límite salarial, y que tendrían la mid exception, los mínimos y los traspasos para tratar de mejorar la plantilla. Los Rockets no tienen primera ronda en el próximo Draft, y jugadores que han sido importantes como Gerald Green, Austin Rivers, Iman Shumpert o Danuel House (restringido) terminan contrato y no podrán mantener a todos.

Ciertamente habrá algunas opciones en el mercado. Jugadores de franquicias en reconstrucción que están disponibles a través de traspaso, pero para los cuales necesitarían meter a alguno de los jugadores bajo contrato mencionados anteriormente. La mid exception ($9.2 millones) será un buen arma para conseguir a un jugador importante de rotación, pero Morey deberá volver a recurrir a gangas y sobras de otras franquicias más adelante como ya hizo con Rivers o Shumpert esta temporada.

Esos son los problemas que vemos en la superficie. A la hora de conformar otro equipo con el que poder rodear a Harden y medirse a los Rockets. Pero si rascamos bajo esa capa visible nos encontramos una problemática mucho más difícil de solucionar, y es que Houston empieza a sufrir el envejecimiento de muchas de sus piezas integrales. James Harden cumplirá 30 años y sigue en su mejor momento. Clint Capela es el más joven de entre los importantes con 25 años. Pero Eric Gordon tiene 31. P.J. Tucker 34. Y los mismos, 34, tiene Chris Paul. Unos 34 años con mucho peso sobre sus piernas, según lo visto este año. Ninguno de estos tres últimos debería mejorar ya su rendimiento, más bien todo lo contrario.

Lo más preocupante es lo de Chris Paul, por supuesto. Paul ha firmado los peores promedios de su carrera en puntos por partido y en porcentaje de acierto, así como en la gran mayoría de estadísticas avanzadas (Win Shares, PER, VORP…). Si nos vamos a los datos de Synergy, en comparación con los datos del año anterior, Paul ha pasado de ser élite en aclarados y en pick and roll a ser uno más del montón. Alguien tan listo como Morey no puede cerrar los ojos ante esto y confiar en que hay sido solo un mal año. Y de hecho, según reseñaba Wojnarowski, incluso Paul tendría su futuro condicionado en Houston.

Eso sí, lo difícil es convencer a alguien de que se haga cargo de su contrato.

La primera noticia de la offseason de los Rockets ha sido el supuesto despido de Jeff Bzdelik, el reputado entrenador asistente que construyó su defensa de élite y que había regresado de su retiro justo para ayudar a sacar del pozo a los Rockets el pasado mes de noviembre. No ha sido precisamente un buen comienzo si quieren seguir siendo contenders.