En los últimos meses hemos visto a Giannis Antetokounmpo atreverse cada vez más con el lanzamiento exterior, la que hasta ahora era su gran laguna en el repertorio ofensivo. Y pese al 0 de 3 que firmó en el último partido de los Milwaukee Bucks, su crecimiento en este ámbito está siendo evidente a medida que avanza la temporada.

Miren esta tabla que ha preparado la cuenta de los Bucks en francés:

Hay que tener en cuenta que en diciembre y en febrero se han jugado menos partidos, pero el porcentaje de acierto ha ido creciendo en cada mes, hasta situarse en el 40% con el que ha cerrado el segundo mes de 2019, un mes en el que también ha conseguido sus topes mensuales en porcentaje de tiros (62,1%), puntos (30,6) y porcentaje de acierto en tiros libres (78,3%).

De hecho, a día de hoy ya ha tirado casi los mismos triples (139) que en la temporada pasada (140). Eso sí, su porcentaje en toda la temporada sigue en un bajo 23,9%, lastrado por el 6% y el 14% que firmó en octubre y noviembre.

¿Cómo tira?

En febrero, los 25 triples que ha lanzado han sido en zonas frontales, ninguno en las esquinas. El 80%, asistidos, con un 20% creados por él mismo. Es su tipología de triple más habitual, en la que recibe en una buena posición y lanza. Esto no ha cambiado. La principal diferencia es que ahora está metiendo más (el 10,9% de sus puntos han llegado en febrero en forma de triples, también su tope de la temporada).

Y en cuanto a posiciones, no tiene pinta de que veamos a Giannis correteando por las esquinas. Su versión más demoledora llega operando desde el centro de la pista, con espacios. Y si ahí es capaz de amenazar de tres y obligar a su defensor a estar más cerca, su primer paso será aún más destructivo.

Trabajo individual

Nunca se ha dudado de la ética de trabajo del griego, que además ahora se ha visto reforzada por una figura. Es la del entrenador Ben Sullivan, un asistente de Budenholzer que llegó con él a Milwaukee y que está especializado en el tiro. Como prueba, su trabajo en Atlanta con jugadores como Kent Bazemore, Tim Hardaway Jr. o DeMarre Carroll. Y parte de ese trabajo también está siendo mental.

Seguro que muchos aficionados recuerdan la imagen de Antetokounmpo recibiendo en la línea de tres y pensando. Pensando si lanzar o no. ‘Overthinking’, como definen a esto los estadounidenses. Pensando demasiado. Seguramente condicionado por las restricciones que le imponía a la hora de lanzar Jason Kidd en sus primeros años en la NBA. La gran duda ahora está en ver si esta progresión es sostenible y se convierte en una nueva amenaza ofensiva del griego.