Un 4 de febrero, hace ya 26 años, se vivió uno de los momentos más emotivos en la historia de los Boston Celtics. Aquel día se retiró el dorsal 33 de uno de los más grandes jugadores en la historia del baloncesto: Larry Bird.

La ceremonia, de prácticamente dos horas de duración, estuvo plagada de momentos mágicos. Pero uno de los más recordados es, sin duda, cuando Magic Johnson, icono de los Lakers, máximos rivales de los Celtics, irrumpe para homenajear a Bird. Sucedió entre aplausos de los aficionados verdes.

Y allí estuvieron Magic y Bird, rivales tantos años… y por encima de todo amigos. El respeto máximo entre ambos ha pasado a la historia de la Liga para embellecer aún más una rivalidad legendaria.

Hasta tal punto llegó ese respeto que, enfundado en un chándal de los Lakers, Magic llevaba debajo… una camiseta de los Boston Celtics. En ese acto y su discurso posterior se cimentó un homenaje inolvidable:

Primera parte:

“Comenzamos una amistad que durará para siempre”

“Estoy muy feliz por haber podido ser parte de esto. No me habría perdido este día por nada del mundo”

“Cuando me han preguntado quién era el mejor y demás… siempre decía que el jugador más completo eras tú. Pero además, has sido el más temido. Siempre que hubiera un segundo en el reloj o incluso medio segundo… sabía que este hombre encontraría la forma de ganar ese jodido partido”

“Gracias por haberme hecho mejor, haberme obligado a llevar mi juego a niveles que desconocía”

Segunda parte: