NBA

La obsolescencia prematura en Jahlil Okafor, por Kike García

agosto 8, 2018

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“Jugadores en el molde de Okafor, sobre los que se pueda construir un ataque en estático a su alrededor y con su juego de espaldas a la canasta, son especímenes raros y codiciados, aunque quizás no tanto en esta era como lo fueron en el pasado. Aun así, es un jugador tan dotado ofensivamente que los equipos ciertamente aprenderán a vivir con sus limitaciones y a hacer todo lo posible para rodearle con los jugadores adecuados para sacar el máximo de él. A sus 19 años, ciertamente hay tiempo para que trabaje en sus puntos débiles, y ya ha demostrado que puede mejorar su condición física y parece alguien muy abierto a cumplir la voluntad de los entrenadores”.

Así terminaba el análisis previo al Draft de Jahlil Okafor firmado por Jonathan Givony en DraftExpress. A pesar de tratarse de una valoración muy optimista, Givony daba en un punto clave: jugadores como Jahlil Okafor no están ya tan codiciados como hace una década. La NBA se ha alejado de ese tipo de juego, y alguien como Okafor, uno de los jugadores mejor valorados de su camada de rookies, ve ahora cómo tiene que firmar un contrato no garantizado y con team option el segundo año con los New Orleans Pelicans.

¿Cómo puede alguien con solo 22 años y que fue número 3 del Draft estar considerado un prototipo desfasado?

Un estilo de ataque poco eficiente

No podemos decir que Jahlil Okafor llegase a una NBA diferente de la actual. En el momento de ser drafteado por los Philadelphia 76ers los Golden State Warriors ya eran campeones, y el nuevo estilo de juego abanderado por los mismos Warriors, los últimos San Antonio Spurs campeones o los Houston Rockets del Moreyball empezaba a ser seguido en el resto de los despachos y a convertirse en el predominante.

Okafor llegó ya con todas las dudas sobre su estilo de juego sobre sus hombros, pero la calidad de su juego ofensivo invitaba a tratar de ser optimista con respecto al desarrollo de sus puntos más débiles, como lo fue Givony en el análisis antes mencionado. Su año rookie también sumó al optimismo. Okafor promedió 17.5 puntos y 7 rebotes por partido, pero fue un pívot más moderno como Karl Anthony-Towns quien se llevó de manera unánime el premio al Rookie of the Year, lo cual nos daba una pista ya sobre cómo se desarrollarían sus carreras.

De esos 17.5 puntos que promedió como rookie, 5.1 llegaron jugando desde el poste bajo. Por aquel entonces el 32% de las posesiones ofensivas de Jahlil llegaron desde esa posición, siendo su principal arma. Sin embargo, eso se traducía en solo 0.85 puntos por posesión. Un registro que, siendo decente para este tipo de jugada, es muy poco eficiente si lo comparamos con otras formas de anotar. Por poner un ejemplo, en su peor temporada en la NBA Carmelo Anthony generó 0.89 puntos por posesión en aclarados en su estancia con los Oklahoma City Thunder, por encima de lo que genera Okafor desde el poste en un buen año.

Sencillamente, desde un punto de vista estadístico, el poste bajo es una zona de baja eficiencia para la anotación. Lamentablemente para Okafor, se trata de su principal zona de acción, y eso le convierte en un jugador poco efectivo. Obsoleto, podríamos decir. La mayor parte de sus lanzamientos a canasta, un 40.2% de ellos, se producen desde una distancia de entre 0 y 3 pies, según Basketball Reference. Su segunda distancia favorita es la de entre 3 y 10 pies, con un 34.7% de sus intentos. Entre ambos segmentos se cubre el 75% de los lanzamientos de Jahlil.

Como si de una metáfora se tratase, la NBA se ha ido alejando de esas distancias de lanzamiento de la misma forma que se ha ido alejando de Jahlil Okafor desde que llegó a la liga. En la temporada 2015 – 16 un 45.1% de los tiros a canasta intentados en la NBA llegaron en distancias de entre 0 y 10 pies a canasta. En la pasada campaña, la 2017-18, ese porcentaje se reducía al 43.7%.

Zonas de lanzamiento de Jahlil Okafor. NBA.com

 

La clave de su futuro: la defensa

Todos los problemas de producción ofensiva serían perdonables si su defensa fuese un punto positivo, claro. Pero no es así.

Lo que hace que Jahlil Okafor tenga dificultades para mantener un rol constante son sus problemas defensivos. Poca movilidad lateral para llegar a las ayudas, instinto pobre en las líneas de pase, envergadura corta y mal timing para intimidar en el aro, y todo ello con una actitud que siempre ha dejado que desear incluso con el asterisco de que realmente nunca ha tenido minutos en un equipo que haya aspirado a algo. En su carrera Okafor tiene un balance 28 – 103 en los partidos que ha disputado. Y en eso su parte de culpa es pequeña. Creo que podemos entender que su esfuerzo defensivo no haya sido de máximo nivel, dadas las circunstancias de sus equipos.

Aun así, y reconociendo también que nunca es justo señalar una única acción para definir a alguien en cualquier faceta, digamos que hay muchas defensas de Jahlil Okafor que se han parecido a la de este vídeo.

Si bien su muestra fue mucho más pequeña que la del resto en la temporada pasada, así fue cómo se comparó en dos aspectos estadísticos claves para el impacto defensivo, los puntos por posesión permitidos en la defensa del pick and roll y el porcentaje de acierto permitido en el aro, con otros interiores cuestionados defensivamente.

¿Motivos para el optimismo?

Datos de NBA.com

Hay que resaltar lo dicho: la muestra para Okafor en la 2017-18 es muy pequeña, demasiado como para poder sacar conclusiones. Y sería sectario no señalar que, en esa comparación con otros jugadores deficientes en tareas defensivas, las aportaciones del resto en materia de juego ofensivo y rebote son muy superiores a las de Jahlil.

El caso más parecido en cuanto a similitudes en el juego sería el de Greg Monroe, otro jugador que también ha visto reducido su protagonismo de manera drástica, pero que al menos conserva un sitio en la liga. Por dramático que sea, ¿es Monroe un espejo en el que mirarse para tratar de mantener un hueco en la NBA?

 

You don’t understand me

You don’t understand me.
But if the feeling was right you might
Comprehend me.

No podemos decir que Jahlil Okafor llegase a la NBA con el pie derecho. Cuando no se habían cumplido aún dos meses desde su debut en la liga, los 76ers ya habían suspendido al jugador con dos partidos de sanción por haberse visto involucrado en dos peleas distintas a la salida de discotecas. Antes incluso de estrenarse con los Sixers ya había sido multado por exceso de velocidad con su vehículo.

Estos incidentes dañaron su imagen pública desde el primer momento. Aunque se haya mitigado en los últimos tiempos, años después de aquellos episodios todavía queda parte de la percepción de que Okafor es problemático, de que nunca cambiará, de que no lo intentará. Aunque haya cambiado su dieta, se haya convertido en vegano y bajase unos cuantos kilos durante la temporada pasada para tratar de ser más ágil en la parte defensiva. La imagen generada desde el principio fuera de la pista y su estilo de juego ofensivo dentro de la misma, primando el talento individual sobre el colectivo, nos dibujan a ese Jahlil Okafor individualista que probablemente sea una distorsión de la realidad.

Su padre, Chucky Okafor, también tuvo su buena ración de problemas legales. Al lado de los suyos, los de Jahlil son un mero juego de niños, claro: el bueno de Chucky pasó más de una vez por centros juveniles de detención tras haberse convertido en un especialista en robar coches y tarjetas de crédito. Entonces conoció a Dacresha Benton.

“Dee” Benton era una excelente jugadora de instituto que brillaba en Roland, Oklahoma. Él, Chucky, también se defendía bastante bien en las canchas de baloncesto de los diferentes colegios, institutos y centros de detención por los que pasó. De hecho, fue el baloncesto lo que les unió. Sintieron un flechazo inmediato, y Jahlil, junto con sus hermanos, fueron el fruto de aquella relación.

Chucky Okafor no pudo evitar volver a sus malos hábitos cuando se separó de Dee y se marchó de casa, pero también supo encauzar su vida y estar ahí para sus hijos en el momento más trágico de sus vidas. Jahlil tenía nueve años, y estaba viendo la televisión junto a su hermana mayor, Jalen. Su madre, que estaba recuperándose de una fuerte bronquitis, empezó a toser de una manera descontrolada. Era incapaz de parar. No podía respirar. La situación pasó del desconcierto a la tensión y el drama en cuestión de segundos. Jahlil y su hermana llamaron a emergencias, pero no sirvió de mucho. Uno de sus pulmones había sufrido un colapso, y nada pudieron hacer en el hospital para salvarla.

Hace más de año y medio que no utiliza la red social, pero la primera frase que podemos encontrar en su bio de Twitter sigue siendo “R.I.P I love you mom“.

And I don’t claim to understand you.
But I’ve been looking around
And I haven’t found anybody like you.

(The Raconteurs – You don’t understand me)

Today never gets any easier. What I wouldn’t do to be in this women’s lap again. Happy Mother’s Day to my momma. Don’t ever take for granted your moms being around, let them know you love them today and every day after that as well. I know she’s watching over me and being my wings on and off the court. You thought I could do anything I put my mind to, told me I’d be the first black president haha. How sweet it would be to celebrate everything going on with our family in person with you, nonetheless I know she’s smiling, everyday living to make you proud. If only I can see your face to see you smiling at how beautiful your baby girl has become, my older sister. And your grandchild, my precious niece. My two little brothers are getting bigger and smarter everyday. We always talked about me being in the position to spoil my loved ones around me, and I’m almost there. Still getting you that green truck I promised you! I love you woman, miss you. #MyWings

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Una tercera oportunidad en los Pelicans. ¿La última? 

A principios del mes de diciembre de 2017, Jahlil Okafor por fin encontró una salida de los Philadelphia 76ers, donde había quedado totalmente a la sombra de Joel Embiid, alguien que se confirmó como una estrella incipiente de la NBA desde el mismo momento en el que pudo pisar por primera vez la cancha de manera oficial. La explosión de Embiid supuso el ostracismo total para Okafor, y con la voluntad de volver a ser competitivos lo antes posible después de los años de The Process, los 76ers ya no tenían la paciencia suficiente para comprobar si Jahlil tenía aún la posibilidad de aportar y mejorar al mismo tiempo.

El traspaso con los Nets parecía ideal. Brooklyn era, y de hecho todavía es, una franquicia necesitada de cualquier inyección de talento joven que pudieran encontrar, con lo cual parecía que, si Okafor podía volver a recuperar el protagonismo que le devolviera a la senda de la relevancia en la NBA, los Nets eran el lugar idóneo. Tampoco funcionó.

Brooklyn no se jugaba nada. Ni estaba cerca de los Playoffs, ni tampoco podía aspirar a un buen pick del Draft, ya que su ronda pertenecía a Cleveland. Ni por esas encontró Okafor su oportunidad, y ante esto es inevitable que solo quede el pesimismo. Si no fue capaz de encontrar una oportunidad en Brooklyn… ¿dónde podría hacerlo?

“Mucho de lo que ha sucedido ha sido sorprendente”, declaraba Okafor a The Athletic hace unos meses. “Cuando eres un niño y sueñas con llegar a la NBA, no piensas en no ser capaz de jugar, en cambiar de equipos y cosas así. Estoy intentando acostumbrarme y aprender de ello todo lo que puedo, pero creo que puedes decir que todo ha sido una sorpresa para mí”. 

Los New Orleans Pelicans intentarán ser ese lugar… sin tomar muchos riesgos. Anthony Davis, Julius Randle y Nikola Mirotic parten por delante de él en la rotación. El contrato que han acordado es por dos temporadas, pero la primera de ellas es solo parcialmente garantizada y la segunda es opción de equipo. Probablemente la cantidad sea el mínimo o algo un poco por encima. Si no funciona en los Pelicans, sus opciones de quedarse en la NBA pasarían a estar en serio riesgo. Y él intentará evitarlo hasta el último momento, pero China llamaría de nuevo a su puerta, como ya hizo este verano. Lo que sería otra manera digna de ganarse la vida como jugador de baloncesto, pero decepcionante. Tendrá un año para intentar corregir el rumbo de su carrera en New Orleans.

Un desarrollo general de los acontecimientos que, no por ser predecible hasta cierto punto, deja de ser cruel también para el que fuera pick 3 del Draft de 2015.