Louis Corbett tiene 12 años y vive en Nueva Zelanda. Sufre una enfermedad genética degenerativa en la vista (retinitis pigmentosa) que con casi total probabilidad le dejará ciego en unos meses. Es un gran aficionado al baloncesto, en concreto fan de los Boston Celtics y quiere ver un partido NBA en directo antes de que su enfermedad se lo impida. Ese deseo llevó sus padres a montar una campaña en internet para conseguir los fondos necesarios para el viaje e incluso montaron una página web.

La historia pasó a la prensa local neozelandesa y ya ha llegado hasta los propios Celtics, que se están movilizando para cumplir el sueño de Louis. Un bonito relato en el que son protagonistas Wycliffe y Corrine Grousbeck, unos de los dueños del equipo de Massachusetts. Casualmente ellos también tienen un hijo ciego y, según un comunicado publicado por el New Zealand Herald, se enteraron del caso de Louis a través de twitter. En ese mismo momento decidieron actuar.

Ahora, los Boston Celtics se han comprometido a pagar el viaje para que Louis pueda presenciar un partido en directo. El padre de Louis, Tim Corbett, ha confirmado que el equipo de Boston se ha puesto en contacto con ellos y un portavoz de los Celtics, aunque no ha confirmado la fecha del viaje (se hablaba del 5 de marzo, en un partido ante los Warriors) ha asegurado a Yahoo! que están movilizandose para llevar a Louis a la NBA. Air New Zealand se encargará de costear el vuelo de la familia. Una preciosa historia vital en la que el baloncesto pasa a un segundo plano.