NBA

Informe KIA en Zona: contexto, impacto y perspectiva de Luka Doncic en la NBA, por Enrique García y Andrés Monje

diciembre 4, 2018

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No se trata de hablar de Luka Doncic. Sino de profundizar qué está sucediendo con él y por qué.

Todos hemos visto highlights, leído las estadísticas y reconocido los nombres históricos junto a los que le colocan. Es el jugador que más puntos ha anotado con 19 años en sus primeros 15 partidos en la NBA, superando a Kevin Durant, habrás leído. Una notable y variable suma de estadísticas que hacen que su nombre se coloque, con cierta frecuencia, al lado del de Oscar Robertson, Kareem Abdul-Jabbar, Michael Jordan, Larry Bird o LeBron James. En realidad no se trata tanto de eso como de entender por qué lo está logrando.

Con motivo de sus primeros 20 partidos en la NBA hemos querido ir un poco más allá en el análisis del rendimiento de Luka Doncic en su primer cuarto de temporada en la Liga, contextualizando lo que está ocurriendo. En qué momento los Mavs se dieron cuenta de lo que tenían entre manos y le dieron el mando. Cómo está rindiendo en ataque y porqué. Cómo le están usando. Cuáles son sus puntos negativos. Qué pasa cuando tiene el balón en sus manos en los momentos calientes.

Todo en nuestro Informe Kia en Zona: la llegada de Luka Doncic a la NBA.

Dennis & Luka Inc.

La convivencia en la pista con Dennis Smith Jr., el punto quizás más importante de cara al futuro de los Mavs, no ha empezado con muy buen pie. Tampoco podemos decir que no lo esperásemos. Smith es un jugador acostumbrado a tener el balón en sus manos y así fue durante los primeros partidos, en los que dominaba más el juego y Doncic se encontraba en un papel más secundario, al menos en lo relativo al manejo del balón. Pero, aunque el esloveno sí que era efectivo jugando sin el balón, el equipo ha funcionado mucho mejor cuando ha estado dirigido por Doncic, por lo que Smith debe acostumbrarse a ser efectivo teniendo menos balón. Cambiar tan rápido de chip no es algo fácil para un jugador de 21 años que aún está en las fases iniciales de su formación NBA.

Del funcionamiento de esta pareja depende en buena parte el futuro deportivo de la franquicia, y si bien en el comienzo su sintonía en la pista ha sido nula, es aún demasiado precipitado decir que no van a ser capaces de funcionar juntos. Primero porque todo parece indicar que fuera de la pista se llevan de maravilla. Viven muy cerca, han congeniado desde el principio e incluso sus parejas se han hecho amigas, desvelaba hace unos días Mark Cuban. Segundo, en lo puramente deportivo, porque Smith también va haciendo sus progresos. Especialmente en el lanzamiento exterior, donde está en un respetable 37% (casi 4 intentos por partido) que se divide en un 36.8% en catch and shoot y un 35.3% en triple tras bote. El 3/13 de sus últimos tres partidos le han hecho caer del 40% en el que estuvo durante el primer mes.

Estas son las zonas de calor de Luka Doncic (izquierda) y Dennis Smith Jr. (derecha).

Puede que les lleve años funcionar a pleno rendimiento juntos, pero la lógica dice que el sistema ofensivo del presente y del futuro de los Dallas Mavericks pasa porque Dennis & Luka sea quienes lleven las riendas. Pero el primero en modo de ejecutor, con su velocidad en transición y en cortes a canasta y tratando de mantener sus porcentajes de acierto exteriores, y el segundo, Doncic, con el rol de creador, siendo capaz también de jugar sin balón pero tomando la gran mayoría de las decisiones cuando está en la pista. De esta forma se potenciarían los dones que tiene cada uno: el perfil explosivo físico de Dennis Smith Jr. y la visión privilegiada del juego de Luka Doncic.

Smith es, en realidad, un excelente complemento para Doncic. Por su facilidad para ejecutar y jugar a campo abierto. Al mismo tiempo Doncic es un excelente complemento para Smith, porque le puede aliviar la carga creativa sirviéndole muchas posiciones ventajosas para anotar. Pero, dado el perfil de ambos jugadores (acostumbrados a tomar decisiones con el balón), es normal que esa adaptación sea lenta. Eso sí, que pueda ser lenta no supone necesariamente que vaya a ser improbable.

El punto de inflexión

El 2 de noviembre hubo una acción del partido entre Dallas Mavericks y New York Knicks que se convirtió en viral. Luka Doncic saltaba para capturar un rebote defensivo sin oposición… hasta que aparecía DeAndre Jordan para arrebatárselo de las manos. Doncic se quedaba visiblemente molesto, Mark Cuban en el fondo hacía un gesto de desaprobación y se generó una polémica en los medios locales, llegando incluso a especularse con si los veteranos estaban ‘haciéndole la cama’ a Doncic por ser un novato. Pese a ser un jugador clave en el proyecto futuro de los Mavs, las jerarquías NBA tienden a respetarse de forma escrupulosa con respecto a los novatos y sus roles en los equipos.

Ese fue el punto más bajo de los Dallas Mavericks esta temporada. No por la acción en sí, sino porque se producía en un partido en el que los Knicks les pasaron por encima en casa y se colocaban con un balance 2-7, muy por debajo del esperado, encadenando además seis derrotas consecutivas. En el partido anterior Doncic había liderado la casi-remontada de los Mavs en el Staples contra los Lakers, incluyendo varias canastas en los momentos decisivos, pero cuando Dallas quiso meterse en el partido contra los Knicks Luka apenas recibió el balón en el último cuarto.

A partir de ese encuentro algo cambió. No solo es que Doncic haya tenido más oportunidades como generador primario, sino que en general el ataque de los Dallas Mavericks parece haberse reestructurado, con Carlisle colocando al esloveno como arma principal. Estos son los mayores porcentajes de uso ofensivo (volumen de decisiones en la ejecución, ya sea para tirar de campo, tiros libres o perder el balón que tiene un jugador en pista) en los Mavs antes y después de ese 2 de noviembre.

Jugador Antes Después Diferencia
Doncic 24,40% 25,80% 1,40%
Smith Jr. 26,40% 21,40% -5,00%
Barnes 23,10% 22,20% -0,90%
Barea 23,00% 27,20% 4,20%
Matthews 20,50% 17,30% -3,20%

 

Básicamente, Carlisle ha ido quitando el balón de las manos de Dennis Smith Jr. y Wesley Matthews y lo ha puesto en mayor medida en las de Luka Doncic y J.J. Barea, sus (con diferencia) dos mejores generadores con el balón. Y el ataque de los Mavs lo ha agradecido. Los roles están ahora más definidos y se ve menos a jugadores como Matthews en labores creativas que no deberían corresponderles. Carlisle ha usado una fórmula simple: darle el balón a los jugadores que más decisiones productivas pueden tomar. El resto sigue siendo parte activa del sistema pero en otro rol. El escenario ha favorecido a todos.

No es probable que veamos a Rick Carlisle o a cualquier miembro de los Mavericks reconocerlo públicamente, pero el nivel al que ha empezado Luka Doncic su andadura en la NBA les ha sorprendido hasta a ellos. El plan era introducir a este jovencito de 19 años poco a poco en el sistema ofensivo del equipo y en la Liga, ir dando más protagonismo de forma progresiva, que por el camino compartiese galones y se fuese haciendo a jugar con Dennis Smith Jr. y que al final del año, si todo iba bien, estuviese listo para darle las riendas. El nivel de madurez de Doncic ha mandado ese plan a la basura después de haber dejado bien claro que ya es el mejor jugador de los Dallas Mavericks. Uno de los aspectos más reseñables para impulsar ese cambio es la madurez del esloveno tanto a la hora de gestionar su primer rol, más oscuro, como a la hora de afrontar el posterior, de mucho más protagonismo con balón. En ambos escenarios lo ha hecho con naturalidad, sentido colectivo y ambición.

Este cambio en el uso de Doncic se puede ver también estadísticamente en el apartado de los toques de balón por partido. El número de veces que Luka toca el balón por encuentro en realidad ha disminuido desde el 2 de noviembre, pero cuando lo hace es con un propósito generador, no como acompañante.

Toques Tiempo de posesión Segundos por toque Botes por toque Puntos por toque
Antes 70,3 3,7 minutos 3,17 2,61 0,276
Después 65,5 4,6 minutos 4,21 3,39 0,287

 

Como se puede apreciar, Doncic tiene menos veces el balón, pero lo conserva más tiempo, bota más y tiene más poder de decisión, en definitiva. Se han eliminado acciones en las que simplemente subía el balón y veía desarrollarse el resto de la acción sin intervenir, y se le ha entregado el timón. Existen otros muchos factores, como el calendario o el excelente nivel al que se encuentra también J.J. Barea, pero desde la fecha que hemos marcado como punto de inflexión los Dallas Mavericks han pasado de ser el 19º ataque en la NBA (anotando 107 puntos por cada 100 posesiones) al 8º (110.1 puntos por cada 100 posesiones).

Y ese no es el único cambio que hemos visto desde entonces.

La defensa progresa adecuadamente

Aún existen dudas sobre qué tipo de desarrollo defensivo va a poder tener Luka Doncic en su carrera. Rick Carlisle está optando por emparejarle con el peor atacante rival, a ser posible alguien que sea más lento y pesado, evitando a los jugadores más rápidos y ágiles. Ese hecho responde a varios intereses: el esloveno puede amoldarse a diferentes perfiles de rival y conviene no asignarle una responsabilidad muy alta en lo defensivo, sobre todo en su fase inicial NBA, mientras aglutina en el otro lado de la pista una notable responsabilidad.

El ritmo de un partido NBA es uno de los aspectos más complejos para un jugador recién llegado a la Liga, aunque haya competido al más alto nivel (fuera de la NBA) como Doncic. Y lo es especialmente para jugadores perimetrales, que ven rivales más explosivos y sistemas mucho más encaminado a explotar el ‘mismatch’ (asignaciones muy ventajosas entre hombre grande-pequeño). ‘Proteger’ a Doncic atrás, con un atacante teóricamente con peso limitado con el balón, circula en ese sentido.

Por un lado le hemos visto sufrir cuando se ha encontrado con Donovan Mitchell, por ejemplo, y ha estado más cómodo al emparejarse con Trevor Ariza, Garrett Temple o Justin Holiday. En definitiva con perfiles mucho más ejecutores, con poca influencia sobre el bote.

Incluso hemos podido presenciar algunas acciones aisladas en las que Luka se olvidó de que ‘se supone’ que es un mal defensor, como esta contra Kawhi Leonard.

Con cada partido que pasa, Luka parece entender aún mejor que el baloncesto no es solo un deporte que se juega en líneas de pase, bloqueos y parábolas, sino que lo que importa en muchas ocasiones, tanto en ataque como en defensa, son los ángulos. Y tiene un cerebro privilegiado para entenderlos. Esa es la clave, Doncic es muy inteligente leyendo situaciones de partido (en ambos lados de la pista).

“En el baloncesto no todo depende de la velocidad”, sentenciaba en una entrevista reciente para Sports Illsutrated.

No sabemos cuál puede ser su evolución defensiva, porque en buena medida esta dependerá de qué tipo de desarrollo tenga su perfil físico (sobre todo a nivel de explosibidad y desplazamiento lateral, para defender jugadores más pequeños), pero está dejando ya muestras de que (considerando su tamaño) puede ser, como mínimo, un elemento neutro y no un punto negro que tener que ocultar todas las noches. De momento, progresa adecuadamente.

No todo es el físico

Una de las grandes dudas con la llegada de Luka Doncic a la NBA era ver cómo se iba a adaptar al físico superior de los atletas de la liga estadounidense. Sus puntos en contra eran que no tenía un primer paso ni una velocidad lateral tan veloces como para que fuesen élite de la liga, algo obvio, y que podría sufrir por ello. Pese a que esto se confirma – aunque se está trabajando su físico y mejorará, Doncic aún está muy lejos de los mejores atletas – ya hemos visto cómo es capaz de contrarrestarlo de otras maneras.

La principal es cómo emplea otro tipo de velocidad que en ocasiones suele obviarse: la velocidad mental. Esto es, cómo de rápido (y bien) toma decisiones.

Primero, con su excelente manejo del balón. Rara vez hemos visto a un jugador tan alto y corpulento con un dominio del balón como el de Doncic. Esto, sumado a la gran cantidad de fintas que es capaz de hacer y a la creatividad que tiene también a la hora de finalizar cerca del aro, hace que Doncic sea un jugador extremadamente peligroso en el uno contra uno a pesar de no contar con una velocidad de élite. Y si lo juntamos a su lectura del pick and roll y del juego en general el esloveno se convierte ya en un arma mortífera.

Una de las partes más reseñables del juego de Doncic es su control de la velocidad, un elemento que por ejemplo resulta diferencial en James Harden. Para entenderlo basta explicar una situación. A menudo no es tan importante en una jugada cómo de rápido puedas ser de forma sostenida como el uso que hagas de tu cuerpo a la hora de parar y acelerar constantemente. Esos cambios de velocidad, que maneja como nadie Harden, son un factor que posee Doncic (en otro nivel de impacto, por supuesto). El timing es decisivo a la hora de jugar en distancias cortas, y Doncic posee ese timing.

Otra de las armas de las que ha hecho gala Doncic en su remozado arsenal y que no habíamos visto tanto en el Real Madrid es un floater/bomba que utiliza cuando se encuentra en mitad de la zona y el pívot le espera debajo de la canasta. Se trata de un movimiento más fluido que un lanzamiento puro desde esa distancia ya que el jugador se encuentra en movimiento progresivo hacia la canasta, y evita también tener que ir al contacto con el hombre alto en el aro. Es una solución inteligente que ya le hemos visto utilizar contra pívots como Rudy Gobert o Steven Adams, con la que reduce el impacto de los interiores a la hora de bajarle porcentajes.

“La NBA ahora está enfocada a tratar de eliminar las bandejas y los triples al rival”, explica Rick Carlisle en Sports Illustrated. “Si haces eso vas a conceder algo de juego entre medias. Con su tamaño y su control del juego, desarrollar el floater era algo que tenía mucho sentido”. El mismo Luka desvelaba también que ese es quizás el apartado en el que más ha trabajado con los Dallas Mavericks: la resolución en esas zonas muertas. Decenas y decenas de bombas en cada entrenamiento desde que entró en el sistema de los Mavs.

El motivo es sencillo. Para Doncic puede resultar muy determinante ser capaz de explotar una zona que, habitualmente, los rivales van a ofrecer. Y además dependiendo del emparejamiento rival (sea su defensor más grande o más pequeño) se trata de un espacio que podría ganar con mucha facilidad en cada partido.

Y es que, relacionado con esto, hay un aspecto físico en el que Doncic sí que tiene ventaja sobre buena parte de sus defensores: su tamaño. Cuando Luka se ve emparejado con alguien más pequeño o menos fuerte que él los Mavs están comenzando a reconocer esa situación como provechosa para buscar un aclarado en el poste, algo que sí que vimos más a menudo en el Real Madrid. De momento en los últimos 10 partidos Doncic está posteando 1.4 veces por partido, una cifra que va en aumento (era solo de 0.9 antes del mencionado punto de inflexión). Es un punto a seguir, sobre todo porque su habilidad con el pase puede convertir esa situación en un ‘mismatch’ automático según lo que haga el rival.

Doncic tiene demasiado tamaño (no solo altura, sino corpulencia) para ser defendido por bases naturales, a los que aventaja en bastantes centímetros y kilos. Pero a la vez es un jugador con un manejo de balón muy desarrollado para ser defendiendo por determinados interiores.  Y aunque todas las franquicias NBA trabajan en tener perfiles de aleros muy versátiles, que puedan defender casi todos los rivales posibles sin demasiados problemas, obviamente esos perfiles no están increíblemente extendidos. Al promover la NBA un juego de ‘mismatch’, Doncic puede llegar a convertirse en uno.

Según los datos recopilados por Zach Lowe a través de Second Spectrum, los Dallas Mavericks están anotando 1.36 puntos por cada posesión en la que Doncic postea al rival, lo cual le coloca como el 6º mejor de toda la NBA entre los 101 jugadores que tienen una muestra reseñable (al menos 15 posteos).

Pero el que está comenzando a ser su movimiento característico es el lanzamiento tras paso atrás o stepback. Es algo que también le gustaba hacer ya en el Real Madrid y que está perfeccionando en su transición a la NBA. Quizás el stepback sea la acción que mejor defina a Doncic, ya que sin todo lo anterior (manejo del balón, lectura del pick and roll, amenaza con el floater en penetración) sería muy complicado que la defensa le diese el espacio suficiente o le defendiese con las dudas necesarias para permitirle sacar su triple tras paso atrás. Como su catálogo técnico es amplio ese recurso pasa a tener especial valor.

Su porcentaje de acierto en triples está en un 38.2%. Su lanzamiento exterior no había sido del todo consistente en años anteriores, pero los Mavs estaban convencidos de que se estabilizaría como un gran lanzador una vez jugase con el espaciado del juego NBA. De momento esa previsión se está cumpliendo y lo está haciendo con un mejor porcentaje en triples tras bote (39.2%) que en estático (38.1%). La muestra no es muy grande, pero desde las esquinas está rondando el 60% de acierto. Y su progresión actual es de finalizar la temporada con casi 200 triples anotados, una cifra que destrozaría el récord actual para un rookie, que registró Donovan Mitchell el pasado año.

Por cierto, para aquellos preocupados por su peso: en los Mavs estiman que Doncic ha perdido ya entre 5 y 7 kilos desde que comenzó el training camp, según las fuentes de Rob Mahoney. El proceso físico del esloveno no está basado en el corto plazo sino que su forma seguirá ciertas fases, en las que los Mavs van a buscar aumentar su explosividad para convertir su primer paso en algo lo más correcto posible, sobre todo considerando sus dos aspectos clave: es muy grande para su rol natural (generador primario) y debe poder ser capaz de defender jugadores más pequeños y de enorme explosividad.

Las pérdidas, asignatura pendiente

Luka Doncic no solo está acumulando triples a un ritmo histórico. También lo está haciendo, lamentablemente para él, en el apartado de las pérdidas. Su proyección actual no sería la peor de la historia para un rookie (ese reconocimiento pertenece a las 345 de Ron Harper en su primer año), pero las más de 300 con las que terminaría a este ritmo le colocarían a un paso del top 5.

Siendo un excelente director de juego, ¿por qué sucede esto?

Hemos hecho alusión antes. El factor ritmo de juego (no el dato en sí, sino la velocidad a la que se desarrollan todas las acciones) es muy importante y requiere de una adaptación progresiva. Este es uno de los puntos negativos de tener un generador de juego primario rookie. El periodo de adaptación normalmente viene acompañado de una gran cantidad de pérdidas hasta que se coge el ritmo del juego. La lectura de situaciones puede ser buena pero la ejecución, al mismo tiempo, puede ser tardía. Y esas décimas de más en la NBA convierte una buena decisión en una errónea.

Según los datos de Basketball-Reference, el 61% de esas pérdidas se ha producido a raíz de pases malos que no llegan a su destino y el 16.6% por perder el control del balón en el bote. Su ratio de asistencias / pérdidas es de 1.11, muy lejos de los mejores de la liga, y solo hay seis jugadores que tengan un porcentaje de pérdidas (por cada 100 posesiones) más alto que el suyo.

Query Results Table
Crit Crit
Rk Player Season Age Tm TOV TOV%
1 Ricky Rubio 2018-19 28 UTA 66 19.6
2 Ben Simmons 2018-19 22 PHI 73 19.6
3 Trae Young 2018-19 20 ATL 86 19.4
4 Joe Ingles 2018-19 31 UTA 58 19.2
5 Dennis Smith 2018-19 21 DAL 53 19.2
6 James Harden 2018-19 29 HOU 101 18.8
7 Luka Doncic 2018-19 19 DAL 72 18.7

Si las pérdidas se convierten en demasiado costosas la solución suele ser disminuir el nivel de uso del jugador hasta que se vaya aclimatando. Rick Carlisle tiene fama de ser duro con sus rookies y especialmente con los bases. Y el control del balón y de las pérdidas es uno de sus puntos de énfasis. Sin embargo, en esta ocasión parece concienciado de que todo forma parte del proceso. Cuanto antes se exponga a Doncic a situaciones de máxima dificultad, antes se confía en que las aprenda a resolver. El contexto competitivo de Dallas (carente de enormes ambiciones a corto plazo) invita además a ese escenario.

“La cosa con un jugador como Luka es que si le restringes mucho, le quitas algunas de sus mejores cualidades”, explicaba Rick Carlisle. “No puedo hacer eso. No podemos hacerlo”. El proceso, por tanto, parece quedar claro. Van a trabajar en ese aspecto otorgándole responsabilidades ahí.

Aunque tiene ya un par de semanas, en este vídeo se realiza un buen análisis del tipo de pérdidas que está cometiendo Luka Doncic.

El gen clutch

A pesar de su corta experiencia en la NBA ya hemos visto a Luka Doncic hacer otra de las cosas que más le gustan: tener el balón en sus manos en los momentos calientes. Y ha respondido con eficacia. Ahora mismo solo hay 6 jugadores que anoten más puntos por posesión que Luka Doncic en los minutos que se consideran clutch (5 minutos o menos, partido en 5 puntos o menos de diferencia) habiendo jugado al menos 9 partidos de este tipo: James Harden, Kemba Walker, Mike Conley, Kyrie Irving, Blake Griffin y LeBron James.

“No creo que vaya a notar más la presión”, explicaba Doncic. “Todo el mundo me pregunta si siento la presión, pero siempre digo que no, que solo es un juego. Es solo baloncesto. Como digo, he nacido para jugarlo y me encanta hacerlo. Amo este deporte y no hay presión alguna cuando haces lo que amas. Disfruto todo sobre el baloncesto. Ver a un compañero anotar, dar una asistencia, meter una canasta, hacer una buena defensa… no me importa, solo quiero ver a mi equipo ganando, que es lo mejor de todo”.

La sonrisa es el comienzo

Una de las mayores diferencias que veíamos al principio de la temporada entre el Doncic de los Dallas Mavericks y el del Real Madrid era el lenguaje no verbal. Sus gestos. Por una parte influido por las molestias en la espalda y diversas lesiones menores que sufrió durante las primeras semanas. Pero también, por otra, porque no parecía cómodo, o más bien, contento en la pista. Cuando Doncic sonreía en el Real Madrid eso significaba que iban a ocurrir cosas buenas para el equipo de Pablo Laso. Su naturalidad es el punto inicial de su dominio. Y el Doncic tibio de inicio de curso, también en clave de un contexto diferente y por descifrar, está abriendo paso al Doncic natural. Así, en los últimos 10 partidos hemos empezado a ver a un Doncic más suelto, más libre, y sí, que sonríe más.

“Cuando yo llegué a la NBA estaba muy preocupado”, reconocía Dirk Nowitzki a Sports Illustrated. “¿Lo voy a conseguir? Los chicos de hoy en día son diferentes, saben que lo van a conseguir, saben que van a tener éxito”.

“Creo que es un regalo”, dijo Doncic hace unas semanas a Euroleague.net. “He nacido para jugar al baloncesto. Es verdad que tienes que usar el cerebro para jugar al baloncesto, tienes que ser inteligente y tomar las decisiones adecuadas. Eso es muy importante. Pero es algo natural para mí. En realidad no pienso mucho sobre tomar la decisión adecuada en el momento justo. Juego mejor cuando no pienso en esas cosas. Cuando piensas demasiado, no juegas tan bien. Cuando no piensas puedes centrarte en jugar y en disfrutar haciéndolo. Es mejor de esta manera y creo que la mayor parte de mis partidos buenos han llegado cuando simplemente he disfrutado del juego”.

“Nunca he visto a alguien disfrutar tanto del juego mientras lo practica”, aseguraba J.J. Barea. “Si hace algo bueno no puede parar de sonreír. Incluso en los entrenamientos”.

Luka Doncic acaba de llegar. Pero al mismo tiempo transmite la sensación de que no solo ha aterrizado en su hábitat ideal sino de que está llamado a tener un gran impacto en él. Uno de los proyectos más fascinantes y precoces de la historia del baloncesto europeo está comenzando a dejar su huella.

Y esa huella no apunta a ser una cualquiera.