Andre Ingram. fue el nombre de la noche en la NBA el pasado 11 de abril de 2018.. Un fichaje de los Lakers para los dos últimos partidos de la temporada. Todo puede parecer normal hasta que ves que el jugador tenía 32 años y que era su primer partido en la NBA tras haber estado jugando en la G-League, la liga de desarrollo asociada a la NBA, durante 10 años. Este base de 1.91 firmó un contrado de 10 días y su historia es un ejemplo que debemos contar ya que este ha vuelto a firmar ese mismo contrato y ha vuelto a jugar este año con los Lakers. En concreto, dos minutos en la victoria ante los Bulls.

La lotería del DRAFT ha cambiado. ¿A quién benefificia?

Es un premio al trabajo, el esfuerzo, la perseverancia. 10 años en la liga de desarrollo, tras no haber sido seleccionado en el Draft de 2007. Jugó en los Utah Flash, Los Angeles D-Fenders, South Bay Lakers e incluso en los Perth Wildcats de Australia. Una década en la G-League que le ha servido para tener el récord histórico de triples con 713, con un 46.1% de efectividad. Ha jugado 384 partidos, el segundo que más en la historia y ha ganado dos Concursos de Triples… pero nunca había jugado en la NBA.

Era su sueño.

Todo cambió  cuando en una reunión que él creía que era normal pasó a ser la mejor de su vida. Fue recibido por ‘Magic’ Johson, Presidente de Operaciones de los Lakers, Rob Pelinka, General Manager, y Luke Walton, entrenador del equipo. En la mesa un papel. No un papel cualquiera. Ese contrato que había estado buscando toda la vida, el objetivo de debutar en la NBA. Dos partidos, casi 14.000 dólares.

Su emotiva historia:

Su oportunidad llegó y él no la desaprovechó. 19 puntos en su debut ante los Rockets:

El gran detalle de Walton.

Y otra vez ha vuelto a jugar: