Finales de junio de 2016, hace ahora ya casi seis años. Los Brooklyn Nets, motivados tras una eliminación en siete partidos en primera ronda y con su nuevo dueño Mikhail Prokhorov presionando para luchar lo antes posible por el anillo, hacen un all-in y llegan a un acuerdo con los Boston Celtics para hacerse con los servicios de Kevin Garnett, Paul Pierce y Jason Terry a cambio, esencialmente, de su futuro: las primeras rondas de 2014, 2016 y 2018 sin protecciones, y el derecho a intercambiar sus elecciones en 2017.

“Hoy, los dioses del baloncesto han sonreído a los Nets”, declaró Prokhorov en la rueda de prensa de presentación de los nuevos jugadores.

“Disfruto del hecho de que la gente siga cuestionando a Kevin Garnett y Paul Pierce por su edad. Sé que van a demostrar que la gente se equivoca, así que no estoy preocupado para nada”, aseguraba el general manager, Billy King.

Dos años y medio después, en enero de 2016, Billy King era despedido, pagando los platos rotos de una operación de la cual fue tan culpable como él el mismo Prokhorov, pero que probablemente manche para siempre el historial de King hasta el punto de que nunca vuelva a tener un trabajo como general manager. Porque estamos hablando de uno de los peores traspasos de la historia. No es solo que no pudieran disfrutar de elecciones del Draft que han correspondido a Jaylen Brown, Collin Sexton y Markelle Fultz (o Jayson Tatum tras el traspaso de los Celtics), es que no poseer sus picks también les privó durante años de tocar fondo con el único beneficio que ello conlleva, tener una buena elección, o de contar con estos activos de cara a buscar otros traspasos.

El Draft celebrado en 2017 marca el final de esta época negra para los Brooklyn Nets. Con la selección de Collin Sexton por parte de los Cleveland Cavaliers la deuda de los Nets queda saldada, y por fin podrán contar con todos sus picks futuros. Además, desde la llegada de Sean Marks en 2016 la franquicia tomó la inteligente medida de sanear utilizar todas las formas posibles para hacerse con elecciones extra aunque fuese asumiendo salarios no deseados por otras franquicias, al mismo tiempo que evitaba comprometerse con salarios muy a largo plazo. Esa estrategia ha encontrado uno de sus toques finales en el traspaso de Timofey Mozgov a cambio de Dwight Howard, movimiento que supone que Brooklyn no tendrá apenas más de $25 millones comprometidos para el verano de 2019.

Han sido varios años en el agujero y sin esperanzas, un lustro completo, pero los Brooklyn Nets empiezan a ver la luz al final del túnel.

Y la han visto consiguiendo clasificarse para playoffs, algo que no conseguían desde la temporada 2014-15.