NBA

¿Por qué Carmelo Anthony a los Rockets? El gran problema (o no) que se viene en Houston

agosto 8, 2018

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No ha sido el verano que muchos esperaban para los Houston Rockets. La papeleta que tenían por delante no era sencilla: el equipo con más victorias en liga regular tenía que afrontar las renovaciones de jugadores determinantes como Chris Paul y Clint Capela… y secundarios también clave, como Trevor Ariza y Luc Richard Mbah a Moute. Y así se empieza a entender (o al menos intentarlo) la llegada de Carmelo Anthony, que tras ser primero traspasado por los Thunder y después cortado por los Hawks, ha decidido firmar por el mínimo (2.4 millones) por los Rockets.

La primera apuesta de Houston en la agencia libre fue renovar a Chris Paul, jugador decisivo en la estructura para complementar a Harden. Se hizo dándole un contrato altísimo que le acabará pagando 40 millones al año en su cuarta temporada, pese a que hablamos de un jugador que ya ha cumplido los 33. No le dieron el quinto año, pero en cualquier caso habrá que ver cómo envejece ese acuerdo. Con Chris Paul renovado, los siguientes pasos fueron peligrosos para el ecosistema Rocket.

Trevor Ariza dejó la franquicia rumbo a un contratazo por un año en Phoenix (15 millones) y también dejaron marchar a Luc Richard Mbah a Moute, que regresa a los Clippers. Estos dos últimos eran dos piezas importantes en el sistema defensivo de Houston, sexto mejor de toda la NBA en rating la pasada temporada, un sistema que basaba parte de su poder en la capacidad de cambio de asignación, gracias a su versatilidad incluso en varias ocasiones en la misma jugada. Un mantra que, además, parece ‘obligado’ a la hora de defender a los Golden State Warriors, su gran rival en el Oeste hasta ahora, que obliga a sus rivales a contar con amplias baterías de aleros, precisamente lo que pierde Houston.

A expensas de ver cómo se resuelve lo de Clint Capela (renovación, o qualifying offer u oferta de otro equipo), los Rockets solo han incorporado a un base como Michael Carter-Williams y al alero James Ennis, llamado a ocupar un rol defensivo que necesitan en las alas.

¿Por qué Carmelo Anthony? ¿qué puede aportar?

La salida de Anthony de Oklahoma era casi inevitable, por motivos económicos, tal y como explicamos. Una vez materializada, los destinos más factibles eran franquicias con potencial competitivo en las que, además, tuviera contactos personales que facilitasen su adaptación. Se rumoreó el caso de los Lakers, por la presencia de LeBron James. Y finalmente se concretó el escenario en Houston, donde milita Chris Paul, otro de sus mejores amigos en lo personal.

Carmelo es un anotador. Con 34 años, sigue teniendo amplias capacidades para sumar puntos. Ha perdido explosividad en lo físico, lo que se traduce en un peor primer paso a la hora de desbordar rivales, pero su lanzamiento sigue siendo potencialmente muy bueno a la hora de condicionar defensas. El curso pasado, en Oklahoma, anotó más de dos triples por partido, por encima del 35% de acierto. Aunque sus 16 puntos por partido fueron la peor marca ofensiva de su carrera. Y es que el contexto con él importa… y mucho.

¿Puede Anthony jugar como referencia anotadora de la segunda unidad? En Oklahoma la opción, existente desde su llegada, fue descartada de modo irónico por él mismo. Se veía titular y quería serlo. ¿Sucederá del mismo modo en Houston? En un equipo en el que Harden y Paul amasarán el balón tanto o más de lo que lo hacían Westbrook y George, en realidad en un equipo tan polarizado como Houston en su ataque, con roles muy definidos… Carmelo va a tener que comportarse como un especialista (cuatro abierto) para que todo funcione.

Las dos grandes dudas que plantea, para que eso suceda, son las siguientes. En primer lugar, Anthony es un jugador que quiere el balón en sus manos y detiene el ataque por su preferencia de jugar uno contra uno. El curso pasado ejecutó acciones de aclarado el 18.1% de las jugadas, dato superior por ejemplo al de Westbrook. Y aunque su acierto fue interesante (0.89 puntos por posesión), estuvo muy lejos del dominio de Paul y Harden en esas situaciones.

El problema es que en Houston el balón solo lo podría tener si sale desde el banquillo y acepta tramos de coexistencia, ya que Houston siempre tiene en pista a Paul o Harden, y en bastantes momentos además acompañados de Eric Gordon. Es decir, ese rol no puede ser frecuente… o no todo lo frecuente que él querría. Eso obligaría a una versión puramente de ejecución de Anthony, comportándose como un cuatro abierto cuyo único fin sea abrir la pista y tirar de tres. Una especie de Ryan Anderson, algo que sólo ha llegado a aceptar en sus compromisos con la selección de Estados Unidos.

Anthony sólo metió el 37% de sus triples en catch&shoot el pasado curso, así como el 36% de sus tiros de tres lanzando solo, con el defensor como mínimo a un metro de distancia, datos pobres considerando su talento en ese arte. Si se adapta a ese rol, va a tener tiros cómodos, cortesía de Paul y Harden, dos pasadores brillantes en una estructura que agiganta los espacios en ataque. Pero tendría que subir sus porcentajes para garantizar que la apuesta funciona.

La segunda gran duda es, posiblemente, la que más oscurece el panorama. El gran salto adelante de Houston el pasado año llegó a través de un progreso defensivo notable, que posicionó al equipo entre las defensas más potentes de la NBA. Los Rockets acabaron la temporada con el sexto mejor dato atrás… y tras el All-Star, de hecho, tuvieron el tercero más dominante (101.7 puntos recibidos por 100 posesiones), únicamente por detrás de Utah y Philadelphia. La suma de Paul mejoró la defensa de perímetro, Harden estuvo mucho más comprometido y la estructura de aleros versátiles, que sumaba como cierre a Capela, funcionó a la perfección. El plan de Jeff Bzdelik, asistente de D’Antoni y encargado de controlar y proyectar el rendimiento defensivo, salió bien.

Pero Anthony no es un buen defensor y, más allá, no tiene la consistencia y actitud necesaria para serlo en estas alturas de su carrera, por lo que ha venido demostrando los últimos tiempos. Se ha de sumar a ello que su físico no es el de antes, es menos ágil y explosivo, circunstancia que facilita que sea desbordado. Y los Rockets van a necesitar que, al menos, Anthony no sea un foco a martirizar por los rivales en cada asignación.

Ariza y Mbah a Moute, dos jugadores que ya no están en los Rockets, eran dos piezas excelentes a la hora de reducir desajustes. También Tucker en las alas cumplía esa función. Perfiles que pueden defender casi cualquier marca exterior, e incluso soportar ciertas asignaciones con interiores en cambios por bloqueos. Jugadores que hacían el sistema sostenible por su sacrificio atrás. Carmelo no es ese tipo de jugador y si los ataques ‘rajan’ la defensa de los Rockets a través de su marca, el éxito va a ser mucho más complicado, porque van a faltar piezas de ajuste que antes sí existían.

¿Dará Melo su mejor versión defensiva como necesita su equipo? ¿Se adaptará a otro rol ofensivo más secundario para facilitar las opciones del resto? En buena medida dependerá de él, y cómo sean capaces los Rockets de convencerle, descubrir cómo de candidatos puedan ser los Rockets el próximo curso. Cómo de bueno o malo haya podido ser este verano para ellos. Porque los secundarios siempre son muy importantes para alcanzar el éxito y, en la situación actual, Melo posiblemente deba dar un paso adelante para liderar desde esa posición.

Foto: ClutchPoints