Los Indiana Pacers han firmado a Andrew Bynum, así lo reconocía la propia franquicia. Hasta final de temporada y a cambio de un millón de dólares. Lo que parece un movimiento menor, en realidad es un paso más del estrecho marcaje que los Miami Heat y los propios Pacers desarrollan desde el mismo punto en el que terminó la pasada Final de la Conferencia Este. Una especie de ‘Guerra Fría’.

¿Les interesa realmente Bynum a los Pacers? ¿Por qué no lo han firmado los Heat, si necesitan un pívot de ese perfil que pueda darles un recurso más ante Roy Hibbert? La incorporación de Bynum supone una batalla ganada por Indiana, incluso antes de jugar. Veamos por qué.

Económicamente es muy asumible. Después de ser cortado por Cleveland el pasado mes de Enero, se ha podido renegociar su contrato y únicamente cobrará un millón de dólares, cantidad muy asumible para los Pacers. No supone un esfuerzo en esa parcela.

El riesgo deportivo es muy pequeño. ¿Cómo es posible? El conjunto de Frank Vogel funciona como un reloj y el margen de impacto de Bynum es limitado. Esto en realidad es algo positivo ya que no deja opción a que si la apuesta de Bynum salga mal pueda desestabilizar al bloque. Su papel, ya asumido (dar descanso a Hibbert), va destinado a potenciar la rotación interior y ofrecer un recurso diferencial, el de un pívot de gran tamaño que suponga por si mismo un factor en ataque. Si sale mal, será tan fácil como no contar con él. Y sin él los Pacers poseen el mejor balance de toda la NBA.

Es un arma anti-Miami. Si algo ha desnudado a los Heat los últimos meses ha sido la presencia de Roy Hibbert. Un pívot alto, fuerte y con talento ofensivo, capaz de agravar la única gran carencia que ha dejado ver Miami desde su consolidación: su incapacidad para defender o mitigar el impacto de ese perfil de interior. En realidad Bynum viene a suponer exactamente eso. En buen estado, su presencia repite (en muchísima menor escala, desde luego) la presencia de Hibbert en cancha. Esto es, multiplica el dolor de cabeza para los Heat, un quinteto preparado para jugar con LeBron James y Chris Bosh como pareja interior. Reconocida una debilidad rival, esta no es sino una opción más para explotarla.

Evitar que el rival lo tenga. Posiblemente lo más básico pero quizás lo más importante. Que los Pacers hayan firmado a Bynum es la mejor forma de que los Heat, su máximo rival, no lo hayan hecho. Lo que aporte en este caso a Indiana es mucho menos importante sabiendo ya que no podrá dar nada a los Heat. Para Miami Bynum hubiese supuesto un recurso que no tienen, un complemento que, en caso de adaptación, habría puesto en riesgo el dominio por aplastamiento de los Pacers en la pintura. La mejor forma de solucionar un problema es evitar tenerlo. Y los Pacers lo han hecho.

Por último, y dejando al margen a Indiana, cabe preguntarse también por qué, con este escenario, los Heat no se han adelantado firmando a Bynum. Se unen varios condicionantes.

– En primer lugar Miami se mostraba reticente al impacto real de una mente tan ‘volátil’ como la de Bynum, y al mismo tiempo confía en que Greg Oden pueda dar unos minutos anti-Hibbert llegado el caso. Miami considera más importante un factor defensivo en el puesto de ‘5’ como Oden que uno ofensivo como Bynum, algo que alteraría más su tipología colectiva. Oden se ajusta más al perfil ideal, desde lueg0. Otra cosa será hasta qué punto podrán contar con él.

– En segundo lugar, los Heat tienen ya quince jugadores en su plantilla, por lo que deberían haber despejado un hueco antes de firmar al pívot, lo que hubiese sido algo más costoso para un equipo que ya excede claramente el límite salarial.

– Y por último, la mayor preocupación de Miami, a día de hoy, para reforzar su roster es un jugador para el perímetro. Conociendo el problema con el puesto de ‘5’, se otorga prioridad al de perímetro, basado en obtener un jugador que pueda mitigar los obligados descansos a Dwyane Wade.