La NBA hizo ayer los sorteos para determinar los desempates de cara a la lotería del Draft. En el caso de los equipos que han quedado empatados en puestos de lotería, el desempate determina el puesto en el que elegirán esos equipos si no suben a uno de los 4 primeros picks gracias a las bolas de ping pong. En el caso de los equipos empatados fuera de la lotería, se trata de su elección definitiva.

Estos fueron los desempates:

  • Los Cleveland Cavaliers ganaron el desempate con los Phoenix Suns. Los Cavs tendrán el 2º puesto, los Suns el 3º.
  • Los New Orleans Pelicans ganaron el desempate con Memphis y Dallas. A su vez, los Grizzlies lo ganaron con los Mavericks. El orden será Pelicans (7º), Grizzlies (8º), Mavs (9º).

Este resultado es positivo para los Mavs y negativo para los Grizzlies, curiosamente. Los Mavs mantienen las mismas probabilidades de saltar al top 4, pero si no lo hacen darán un pick peor a Atlanta (los Hawks se lo llevan si no es top 5). Por otra parte, Memphis solo se quedará con su pick si es top 8, y justo ocupan el puesto 8. Si alguno de los equipos que se encuentran por detrás les saltan, enviarían el pick a Boston Celtics.

  • Los Charlotte Hornets (12) ganaron el desempate con los Miami Heat (13) y los Sacramento Kings (14).
  • Los Orlando Magic (16) ganaron el desempate con los Brooklyn Nets (17).
  • Los Indiana Pacers (18) ganaron el desempate con los San Antonio Spurs (19) y Los Angeles Clippers (20).
  • Los Oklahoma City Thunder (21) ganaron el desempate con los Boston Celtics (22).
  • Los Portland Trailblazers (25) ganaron el desempate con los Houston Rockets (26).

 

Una vez conocidos los desempates, este es el orden definitivo para la Lotería del Draft (cortesía de Tankathon):

Pero la gran pregunta más allá de lo que suceda en la noche de la lotería es si realmente se ha evitado el tanking con los nuevos porcentajes que ha introducido la NBA de cara a esta temporada.

“Probablemente no debería decir esto, pero el otro día cené con algunos de los chicos, y ya sabes que no estamos precisamente compitiendo por los Playoffs. Les dije algo así como ‘mirad, perder es nuestra mejor opción'”. 

Estas palabras, que supusieron la primera admisión pública de tanqueo (tratar de mejorar tu posición de Draft al no competir al 100%) en la NBA, también le costaron a Mark Cuban una multa de $600,000. El dueño de los Dallas Mavericks solo había expuesto lo obvio: dadas las circunstancias en las que se encontraba su equipo, perder partidos tenía un beneficio.

Pero pensar algo es muy diferente a decirlo. Y aunque la NBA sabía (y sabe) que su sistema de Draft premia a los malos equipos, eso no se podía decir públicamente. La liga ya había admitido que tenía un problema con el tanking, y para ello puso en marcha un cambio que intentaría mitigar ese efecto positivo para los equipos perdedores: cambiaría las probabilidades de la lotería del Draft para desincentivar que las franquicias busquen perder descaradamente.

Curiosamente, ese cambio podría beneficiar ahora a los Mavs de Mark Cuban. O a Los Angeles Lakers de LeBron James. 

La NBA hizo una reforma de la lotería del Draft. En el nuevo formato de lotería los tres equipos con peor balance vieron reducidas sus opciones de conseguir el número uno del Draft. Con el cambio, los tres peores récords de la temporada contarán con las mismas opciones de llevarse el número uno (14%), acercando también las posibilidades de cuarto y quinto peor récord, ambos por encima del 10% de lograr la primera elección.

La fórmula pretendía limitar en cierta medida el tanking extremo, ese fenómeno por el cual los equipos se dejaban ir en lo deportivo para maximizar sus opciones de conseguir una elección más alta en el Draft. El número uno entrando en la lotería no podrá caer a ningún pick más allá del quinto puesto, así como el dos a -como máximo- el sexto, el tres al séptimo y el cuatro al octavo pick.

En la tabla expuesta a continuación se exponen las opciones a partir de este año. La primera columna muestra las opciones de ser número uno, la segunda de aparecer en el top 3 y la tercera en el top 5. Al lado de cada dato, entre paréntesis, las opciones que tenía ese mismo equipo con el anterior sistema. Es decir, por ejemplo el peor récord de la NBA tendrá un 14% de opciones de llevarse el número uno del Draft y un 40% de salir en el top 3, mientras que con el anterior sistema sus opciones eran considerablemente mejores: un 25% de llevarse el uno y hasta un 64% de aparecer entre los tres primeros.

No obstante, que los tres peores tengan menos opciones tiene consecuencias por otro lado. Y es que los equipos del cuarto al decimotercero peor récord verán incrementadas sus posibilidades de lograr el número uno. El efecto de reducción por arriba se nota por abajo.

Los Dallas Mavericks son un ejemplo. Después del All Star pasaron de luchar por el pick 10 a encontrarse en la pelea por el 6. Esto era importante teniendo en cuenta que los Mavs le deben una primera ronda protegida top 5 a los Atlanta Hawks. Si la lotería del Draft determina que el pick de Dallas está entre los 5 primeros, se lo quedarían, pasando la deuda al año que viene. Ahora mismo tienen un 26.3% de probabilidades de colarse en el top 4, que incluye también un 6% de llevarse el pick 1.

Sin embargo, si nos vamos a lo alto de la lotería no hay tanta emoción. Es solo la primera temporada con este nuevo sistema, pero la sensación que deja la primera campaña con los nuevos porcentajes es que el tanking extremo puede haberse reducido, pero las ventajas por perder partidos para los equipos mediocres siguen ahí, con lo cual será imposible eliminarlo por completo. Esa tensión de la “carrera” por los primeros picks no ha desaparecido, simplemente se ha trasladado unos puestos más atrás, a franquicias que de repente se ven con muchas más opciones de dar un salto en la lotería que si hubieran estado en la misma situación en años anteriores.

No sabremos el resultado final hasta que no se celebre la lotería del Draft, y ninguno de los expertos sabe realmente qué esperar. El nuevo reparto de las probabilidades podría convertir esa noche en una auténtica locura. Paradójicamente, quien fue multado por admitir que lo mejor era perder podría salir beneficiado.