Concluye la fase regular NBA… y saber quiénes se llevan los premios comienza a ser necesidad para muchos. ¿Quién ha sido el MVP, Harden o Antetokounmpo? ¿Y el Defensor del Año? ¿puede Young arrebatarle el Novato del Año a Doncic? ¿Quiénes forman los Mejores Quintetos?

Andrés Monje y Enrique García ofrecen su visión sobre todos los galardones:

MVP

Andrés Monje: Giannis Antetokounmpo

Voy a dejarlo claro desde el principio: no hay solución justa aquí. No la hay. Solo se ofrece un galardón y existen dos monstruos que lo merecen, por lo que la cuota de injusticia es inevitable. Si piensas que debe ganar Harden, tienes razón. Si piensas que debe hacerlo Giannis, tienes razón. Ahora bien, trataremos de ofrecer razones más allá de si un equipo me gusta más o un jugador me cae peor. Intentemos dar cuanto más contexto mejor para poder decidir. Y luego, por supuesto, que cada uno decida. Al final, entre uno y otro, todos tendrán razón.

James Harden está desarrollando la, posiblemente, temporada ofensiva más deslumbrante de la historia del baloncesto moderno. Nadie ha superado un promedio de 35 puntos repartiendo al menos 5 asistencias, Harden está en 36 y más de 7. Nadie ha superado un promedio de 35 puntos con un porcentaje verdadero de tiro (TS%) superior al 56%, Harden rebasa el 61%. Es, por contextualizar, una temporada bastante más poderosa en lo ofensivo que la mejor anotadora de Bryant y Jordan. Es un ejercicio sobrehumano de cómo absorber un volumen gigantesco de juego ofensivo (40.5% de jugadas, segundo dato más alto de la historia) y gestionarlo con una efectividad asombrosa. Las formas podrán gustar más o menos, pero el fondo es claro: estamos viendo algo prodigioso.

Su rescate a los Rockets entre finales de diciembre y hasta el parón del All-Star, a mediados de febrero, coincidiendo con las bajas de Paul y Capela (que llegaron a ser simultáneas), fue por momentos increíble. Su mes de enero, demencial (43.6 puntos y 7.6 asistencias). Harden llevó a un equipo con muchos problemas, muy abajo en el Oeste, a puestos de playoffs para, después, hacerlo pelear incluso por la segunda plaza de Conferencia hasta el final. Lo ha hecho, además, con una mejor implicación defensiva que nunca. Tanto ajeno al balón (en el Top 3 NBA en recuperaciones y ‘deflections’) como ante él (al poste bajo, uno de los defensores más eficientes de la Liga). No hay peros.

Y sin embargo todo eso puede no ser suficiente. Esa es la paradoja del duelo que hemos vivido.

Giannis Antetokounmpo está promediando 27.7 puntos, 12.5 rebotes y 5.9 asistencias por partido… en menos de 33 minutos (cuatro menos que Harden). Son números que no se han visto en más de cuatro décadas (Abdul-Jabbar, en 1976). Los está firmando con un porcentaje verdadero (TS%) del 64.4%, muy por encima de Jabbar entonces (56.7%) y de cualquier otro antecedente (Chamberlain, Robertson y Baylor). Y los desarrolla en el equipo con mejor balance de la NBA. Un equipo que además ha perdido 5 de los 8 partidos que ha disputado sin él (57-16 con él jugando).

Hay más. Añadamos a eso un enorme impacto defensivo, que le coloca también en posiciones cabeceras de la carrera por el ‘Defensor del Año’. Es una temporada de rodillo en cada apartado imaginable. No importa que (aún) no tenga tiro, está siendo imparable. Giannis es, en ambos lados de la pista, inicio y fin en Milwaukee, el mejor equipo de la temporada y un conjunto que tiene ataque y defensa en el Top 3 NBA, algo que solo un equipo ha logrado en los últimos veinte años (Golden State, dos veces, en ambas fue campeón).

Ya digo, no hay solución correcta ante esto. Pero tampoco la hay errónea.

Enrique García: Giannis Antetokounmpo

Giannis Antetokounmpo o James Harden. James Harden o Giannis Antetokounmpo. No hay respuesta incorrecta para la categoría del MVP. Se trata de dos extraterrestres que han firmado dos temporadas fuera de lo común y a los que podemos considerar como los jugadores más dominantes de la NBA actual. La única forma de equivocarse con la respuesta es elegir a uno de los dos y añadirle eso tan típico del “sin duda”.

Los dos gozan de un sistema hecho a medida para sus cualidades, pero esta es la primera temporada en la que vemos a unos Milwaukee Bucks realmente construidos con escuadra y cartabón para Giannis. Y el resultado no podría haber sido mejor. Quizás en ese sentido a algunos nos pese más en la balanza lo nuevo de esta situación del dominio máximo de Giannis contra lo acostumbrados que estamos a ver a Harden a nivel MVP.

Pero lo de Harden tampoco tiene nombre. En el momento en el que peor pintaba la temporada para los Houston Rockets, con bajas importantes por lesión y una crisis de juego, el escolta puso el modo MVP y arrasó hasta devolver a los de D’Antoni a la zona alta del Oeste. En aclarado. En pick and roll. Como sea. James Harden y su estilo te pueden jugar más o menos, pero lo que no se puede negar es que estamos ante uno de los creadores ofensivos más eficientes de la historia, un jugador hecho a la medida de la NBA actual.

Ambos tienen números que jamás habíamos visto. Andrés ha hecho un resumen bastante claro de por qué nos encontramos ante dos campañas épicas. Cada uno podría quedarse con un conjunto estadístico o de impacto diferente. En mi caso, el conjunto de factores hace que me decante por Giannis. Ante dos temporadas igual de magníficas, el balance general del equipo y el impacto también en el apartado defensivo me llevan a quedarme con Antetokounmpo.

Mejor defensor

Andrés Monje: Rudy Gobert

La narrativa en este galardón apunta siempre a jugadores interiores (en las últimas dos décadas solo dos exteriores, Artest y Leonard, se lo han llevado) y durante varios meses he pensado que Paul George podía unirse a la lista de ‘inesperados’. De hecho, es más que posible que acabe muy arriba en las votaciones. Pero no sé si tanto como para desbancar al valor más seguro que veo este año: Rudy Gobert.

Considero al francés favorito por varios motivos. Los primeros, obviamente por méritos propios: es la pieza clave y diferencial del mejor sistema defensivo de la Liga (lidera, de hecho, el Defensive Real Plus-Minus, índice de impacto atrás). Su aportación como protector de aro (entre la superélite un año más bajando porcentajes en la zona restringida) es gigantesca, lo que permite a Quin Snyder orientar toda la estructura a amenazar líneas de pase e invitar al rival al camino directo ante el ogro cerca del aro, con ayudas próximas. En lo suyo, Gobert es el mejor. Nadie junta su tamaño, colocación, movilidad y timing para cambiar tiros.

Pero además en su candidatura influyen, de forma indirecta, más cosas. Paul George es un serio candidato, como he mencionado. Pero sus opciones han perdido fuelle a raíz del bajón de los Thunder tras el All-Star y cambiar la narrativa es tremendamente difícil sin tener a tu defensa al alza y como mínimo en el Top 3. La defensa de los Thunder ha notado su presencia/ausencia en 4 puntos por 100 posesiones, un gran dato… pero muy inferior al ofensivo, lo que plantea la razonable duda de que la no supervivencia sin él se debe a un colapso global y no solo defensivo. Joel Embiid es otro muy buen candidato, pero los Sixers no tienen a su defensa ni siquiera en el Top 10, lo que a la hora de la verdad le resta opciones.

Y la otra gran amenaza para Gobert… es Giannis Antetokounmpo. Y me sorprendería bastante que ganase los dos grandes premios (MVP y Mejor Defensor) este curso. Podría hacerlo tranquilamente, argumentos no le faltan, no se me entienda mal. Pero creo que a la hora de votar dar mucho peso a una candidatura de un hombre a un galardón suele restar indirectamente sus opciones para otro.

Foto: Gary Dineen/NBAE via Getty Images.

Enrique García: Rudy Gobert

Quizás sea una de las temporadas en las que nos hemos encontrado a más candidatos a este premio. Mi elección es Rudy Gobert, pero también merecerían el premio o al menos ser mencionados otros como Paul George, Kawhi Leonard, Joel Embiid o incluso Giannis Antetokounmpo.

Afortunadamente para los defensores exteriores, la tendencia a sobrevalorar los tapones, los rebotes y los robos para este premio parece ir disminuyendo, dejando un mayor peso al test visual o a otro tipo de estadísticas avanzadas de impacto defensivo, aunque siempre habrá que resaltar eso de que es más complicado medir la defensa en números que el ataque. Por no decir imposible. Y, aunque sea un interior, este cambio también beneficia a Gobert. La NBA entera conoce ya su valía defensiva. Todos los equipos rivales se preparan para ello. No hay un jugador en la liga que marque más la diferencia en defensa.

La defensa de los Utah Jazz ha sido la segunda mejor de esta temporada, y la primera desde el cambio de año a 2019. Si bien está formada por muy buenos complementos como Joe Ingles, el peso del sistema defensivo de los Jazz cae en los hombros del francés, quien este año además ha disfrutado de una temporada libre de lesiones. Por segundo año consecutivo, mi voto es para Gobert.

Mejor entrenador

Andrés Monje: Mike Budenholzer

Siempre suele ser uno de los galardones con más candidatos firmes, lo que deja entrever la abundancia de excepcionales trabajos que se hacen año tras año en los banquillos. Muchos entrenadores lo merecen, desde Malone a McMillan, pasando por Atkinson o incluso Rivers y Clifford. Pero desde mi punto de vista nada alcanza lo que hemos visto en Milwaukee este año.

El curso pasado hubo catorce equipos con mejor balance que los Bucks. Este año no hay ninguno. Pero ya no es solo el brutal salto de victorias, es que Budenholzer ha tardado muy poco en cumplir todos los pasos potenciales que podían convertir a Milwaukee en un peligro masivo. Ha dejado de haber preguntas, simplemente se han ido ofreciendo todas las respuestas.

Atrás el cambio ha sido impresionante. Milwaukee fue la decimonovena mejor defensa de la NBA la pasada campaña, es decir cerca del vagón de cola. En esta iguala el dato de Utah en la cima, gracias a una estructura muy particular, con gran invitación al triple del interior rival, blindada en la zona (hundiendo a Lopez para proteger el aro) y permitiendo a Giannis actuar como guardaespaldas de todo y de todos en un radio de acción más pequeño. El resultado ha sido tremendo.

En ataque no ha hecho más que potenciar a su dios griego, rodeándolo masivamente de espacio (todos sus acompañantes en pista amenazan de tres puntos) para que ataque desde el bote con todo el espacio posible. Se ha simplificado el sistema (menos pases, más orden), se ha dado valor a la rotación… un trabajo redondo de inicio a fin.

Enrique García: Mike Budenholzer

Supongo que habrá quien reparta categorías. Si le doy el MVP a Giannis, el premio al mejor entrenador se lo doy a otro de un equipo diferente. Y viceversa. Pero yo me quedo tanto con Giannis como con Mike Budenholzer.

Nick Nurse ha mantenido a los Toronto Raptors a tiro de piedra de los Bucks en su primera temporada como entrenador jefe. Mike Malone llevó a los Denver Nuggets a pelear en lo alto del Oeste. Nate McMillan aguantó en la zona alta de su conferencia a los Indiana Pacers a pesar de haber perdido a su estrella. Kenny Atkinson devolvió a los Brooklyn Nets a la lucha por los Playoffs, y algunos pensamos que lo que está haciendo Doc Rivers con Los Angeles Clippers de esta temporada y de la pasada tiene más mérito que lo que hizo con los Boston Celtics campeones.

Pero el que ha visto jugar a los Bucks de Jason Kidd y a los de Mike Budenholzer ha notado la gran diferencia que existe. No solo es que Kidd no estuviese a la altura en las temporadas pasadas, también es que Budenholzer es así de bueno. Y no solo se trata del cambio en el juego, el ex asistente de Gregg Popovich ha cogido unas cuantas páginas del librillo de su maestro y se las ha llevado a Milwaukee, ayudando a implantar una cultura en el equipo y en la franquicia que es descendiente directa de la de los San Antonio Spurs.

Milwaukee es un mercado pequeño, lo mismo que sucede con San Antonio. Los Bucks no podrían mirarse en un mejor espejo que el de los Spurs. Y Budenholzer está poniendo los primeros cimientos.

Mejor novato

Andrés Monje: Luka Doncic

Durante el último tercio de temporada Trae Young ha sido superior. De hecho, ese último tercio de Young está siendo maravilloso. Pero, aunque la memoria suela identificar (y por tanto valorar) mejor qué ha sucedido hace unos días que hace unos meses, Young no ha tenido este nivel todo el año. Ha estado más que bien, por cierto, considerando su contexto (tenía que crearlo to-do en ataque para los Hawks y su traslación física a la NBA era y es muy compleja). Pero no al nivel posterior al All-Star. Y eso es menos de un tercio de curso.

Ha coincidido que Luka Doncic ha bajado prestaciones ese último tercio, sobre todo desde un plano físico, lo que se ha notado especialmente a nivel de porcentajes (desplome en el triple, con mucho volumen) y toma de decisiones (medio segundo de más en la NBA equivale a una pérdida). Pero la diferencia no compensa.

Visto con cierta perspectiva, el año de estreno de Doncic ha sido espectacular. Más allá de los números individuales (en la historia NBA, solo Oscar Robertson y él han promediado más de 21 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias en su campaña de novato), su impacto en los partidos ha sido altísimo desde casi el inicio. Comenzó a dejar huella desde muy pronto.

Su capacidad de aportar en todos los aspectos y ejercer como factor aposicional en el juego (generando él los mismatches y no sufriéndolos, como viene a ser habitual en novatos), recién aterrizado y tomando gran cantidad de decisiones con el balón, no tiene parangón en esta camada. En el fondo no deja de ser la constatación de algo que ya sabíamos: Doncic era profesional (y de élite) antes de pisar la NBA. No era, dicho de otro modo, un novato más.

Foto: Scott Cunningham/NBAE via Getty Images

Enrique García: Luka Doncic

La segunda mitad de la temporada de Trae Young es para enmarcar a nivel individual. Después de comenzar la temporada con muchas dudas, Young ha ido creciendo a lo largo del año y ha terminado en un estado de forma extraordinario. Habrá que ver qué sucede con el pick de Dallas que deben recibir los Hawks, pero Trae ha acallado al menos por ahora las criticas a aquel traspaso, y eso ya tiene un mérito enorme.

Pero hay un motivo por el cual el premio no se llama KIA Rookie of the Second Half of the Season Award. La campaña de Luka Doncic ha sido mucho más regular que la de Trae Young, manteniendo un nivel altísimo desde el primer momento. Incluso cuando sus porcentajes de tiro se han desplomado en las últimas semanas (es evidente que la temporada se le ha hecho muy larga), Doncic ha continuado brillando y haciendo grandes números individuales. Trae Young ha conseguido que se reabra el debate en estas últimas semanas, pero no ha tenido mejor temporada que Luka Doncic.

Mejor sexto hombre

Andrés Monje: Lou Williams

Algo que este año me gusta de este galardón es que existen candidatos que, realmente, no son simplemente tipos que juegan muchísimo aunque partan desde el banquillo. Por poner un ejemplo, si James Harden saliese este año desde el banquillo en lugar de como titular eso no significaría que debiese optar al ‘Sexto Hombre del Año’, sino que seguiría siendo candidato al MVP. No creo en pervertir este galardón y eso ha sucedido varias veces en los últimos años (por citar solo una, Eric Gordon lo gana en 2016… siendo el tercer jugador que más minutos jugó en los Rockets).

Dicho esto, tengo dos grandes nombres. Y es elegir entre mamá o papá. Domantas Sabonis me parece ideal para este galardón y abandera además una segunda unidad que ha marcado diferencias esta temporada NBA, como es la de Indiana. Sabonis ha sido un reloj, una máquina de producir. Un interior de rotación que cualquier equipo del mundo soñaría con tener. Lo merece de verdad y además tendría su carácter poético que premiasen a un interior en un galardón claramente vinculado a jugadores de perímetro. Como ejemplo de esto último, en los últimos quince años solo lo han ganado dos ‘forwards’ (Jamison en 2004 y Odom en 2011), todo lo demás han sido bases/escoltas.

Pero también lo merece Lou Williams. El curso pasado lo ganó y en este ha estado a un nivel casi calcado, disputando menos minutos. La diferencia para los Clippers de que Lou estuviese en pista o no ha sido de 8 puntos cada 100 posesiones (5.2 con él en cancha, -2.8 sin él), un dato asombroso para un suplente. Ha vuelto a ser un creador de desequilibrios salvaje, uniendo volumen y un uso ofensivo altísimo con una efectividad más que óptima. Ser un factor de primer nivel desde una segunda unidad no es sencillo, pero serlo además teniendo que generar desde el bote todas las ventajas me parece aún más complicado.

Foto: Rocky Widner/NBAE via Getty Images

Enrique García: Lou Williams

Este premio se queda en Los Angeles, y en los Clippers más en concreto. Ya no solo es que sea el mejor de esta temporada, es que Lou Williams se merece ya ser incluido entre los mejores sextos hombres de la historia de la NBA. Es de esos jugadores que llamamos “suplentes” entre comillas, porque juega los mismos minutos y tiene la misma importancia que un titular, pero tiene su mérito rendir como lo hace él desde el banquillo.

Y si no se lo llevase Lou por algún extraño motivo, entonces sería para su compañero Montrezl Harrell, quien quedará también en un lugar de honor entre los jugadores más mejorados de la campaña, aunque Domantas Sabonis seguramente tendría un favor mayor de los votantes que el interior de los Clippers.

Jugador más mejorado

Andrés Monje: Pascal Siakam

Este es uno de los premios más bonitos. Mirando la nómina de ganadores en años anteriores nos damos cuenta, además, de que en muchos casos ha sido el primer paso hacia la consagración definitiva y el estrellato. Como siempre, hay varios candidatos que lo merecen. Buddy Hield ha hecho un excelente año y D’Angelo Russell ha respondido de forma espectacular a un rol complicado de liderazgo en Brooklyn, con mucho volumen de creación de desequilibrios desde el balón en un equipo carente de estrellas. Esto último tiene especial valor.

Pero mi voto es para Pascal Siakam. Ha evolucionado en ambos lados de la pista (para mí es candidato, de hecho, al Segundo Quinteto Defensivo NBA) y lo visto en ataque ha sido sensacional. No solo por el añadido del triple (recurso que antes no tenía y ahora además anota con buenos porcentajes) sino por la vía creativa que ha sumado: es un jugador capaz de producir desde el bote. Y eso, siendo fantástico ya en acciones sin balón, supone un salto que se ha hecho evidente. Más que números (unido lógicamente a jugar más minutos), que también, lo suyo ha sido sembrar la sensación real de haber ascendido varios peldaños cualitativos en solo año. Y de que podemos estar solo en el principio.

Foto: Vaughn Ridley/Getty Images

Enrique García: Paskal Siakam

He estado a punto de sucumbir ante la tentación de elegir a D’Angelo Russell, pero finalmente mi elección es Pascal Siakam.

Como rookie Siakam anotó sus triples con un 14.3% de acierto. Básicamente no los lanzaba. Como sophomore subió a un aún paupérrimo 22%. Pero este año ha dado un salto a un 36% que se complementa con un 40% desde las esquinas. Al mismo tiempo, el número de canastas asistidas que ha conseguido ha bajado en casi un 20% con respecto a la temporada pasada. Eso significa que se fabrica él solo cada vez más canastas. Y todo ello con su mezcla de polivalencia e intensidad característica.

A la hora de pensar en este premio siempre debemos tener en cuenta una cuestión: ¿ha mejorado tanto realmente el jugador, o es simplemente que ha contado con muchos más minutos? Siakam ha disfrutado de más oportunidades esta temporada, pero es innegable que eso se debe a la gran mejoría que ha experimentado, no a una apertura de minutos por otros movimientos en la plantilla. Si hablamos de mejorar desde hace exactamente un año hasta este punto, no creo que nadie lo haya hecho tanto como el de los Raptors.

Mejor quinteto

Andrés Monje: Curry-Harden-Antetokounmpo-Leonard-Embiid

Veo tres puestos fijos en el quinteto (Curry, Harden y Antetokounmpo) y dos con dudas. Explico mis elecciones.

En la primera, opto por Leonard y no Durant. Dos jugadores de los Warriors pueden ser demasiados considerando que su récord tampoco ha sido tan abrumador como podrían. Mi gran duda aquí ha sido, en realidad, el cóctel que se forma a partir de la cantidad de partidos jugados por Leonard (se ha perdido 22) y el gran balance de los Raptors en esos duelos (17-5). Creo que valorar el número de partidos es importante pero, por ejemplo, en 2014 Chris Paul fue ‘All-NBA First Team’ disputando ‘solo’ 62 encuentros. Seguramente con menos de 55 totales habría optado por Durant, pero Leonard pasa ese filtro y su soberbio nivel en un equipo con el segundo mejor récord NBA hace lo demás.

En la segunda, opto por Embiid y no Jokic. Extremadamente difícil esta, de verdad. Jokic lo merece también, su curso ha sido extraordinario y el rendimiento de los Nuggets en el Oeste supone un valor extra en esta lucha. Ha mejorado atrás (sí, de verdad) y en ataque ha sido faro absoluto de un ataque de élite: sus más de siete asistencias por partido suponen algo desconocido en la historia NBA para cualquier pívot no llamado Wilt Chamberlain y, además, ha anotado bastante y de forma eficiente. Visto así, no se le puede dejar fuera…

Pero el impacto del africano ha sido, a mi juicio, mayor: 11 puntos de diferencia en net rating según estuviese o no en pista para los Sixers (+8 con él, -3 sin él) es un dato simplemente espectacular y claramente superior al de Jokic (4.4). Los Sixers han cambiado como de la noche al día por su impacto y, de hecho, han rendido bastante mejor contra el Oeste que contra el Este. Sumémosle que las cifras simples de Embiid (más de 27 puntos, 13 rebotes y 3 asistencias) solo se han visto una vez en los últimos cuarenta años: Shaq en el año 2000 (y fue MVP aquel año). Los Nuggets van a ganar varios partidos más que Philadelphia, el año de Jokic es escandaloso… pero Embiid me ha parecido el mejor interior de la Liga esta temporada. Mi voto para él.

Enrique García: Stephen Curry; James Harden; Kawhi Leonard; Giannis Antetokounmpo; Nikola Jokic. 

Sí, la racha de 11 apariciones consecutivas en el mejor quinteto de la NBA de LeBron James debería llegar a su fin este año. Harden y Giannis son los dos mejores jugadores de la temporada. Stephen Curry, a la chita callando, tiene números similares a las de sus campañas de MVP.

Kawhi Leonard ha convertido a los Raptors en contenders. Y entre Jokic y Embiid me he quedado con el primero porque ha ganado el cara a o cruz que he hecho, sinceramente. Andrés ha expuesto a la perfección el caso para ambos, y elegir a uno o a otro es una cuestión casi de gustos, lo mismo que el MVP. Más interesante que el primer o segundo quinteto me parece ver quién será el pívot del tercero, y en concreto si Karl-Anthony Towns convencerá a los votantes para llevarse su extra de $30 millones en su nuevo contrato.

Mejor quinteto defensivo

Andrés Monje: Beverley-Smart-George-Antetokounmpo-Gobert

Paradójicamente, aquí no se asocia de forma restrictiva el rendimiento defensivo del equipo. Bien lo pueden mostrar las presencias el año pasado de Jimmy Butler en el Segundo Quinteto (teniendo Minnesota una de las ocho peores defensas de la Liga) y de Jrue Holiday y Anthony Davis en el Primero (con los Pelicans teniendo una defensa en la media).

Mis mayores dudas están con Beverley. No por su nivel, que ha vuelto a ser altísimo atrás, sino porque su posición le beneficia con respecto a otros jugadores. Dicho claramente, en condiciones normales Embiid debería entrar de sobra pero su duelo con Gobert le va a restar bastantes votos para el Primer Quinteto. Los otros cuatro casos los veo cerrados.

Enrique García: Josh Richardson; Paul George; Kawhi Leonard; Giannis Antetokounmpo; Rudy Gobert. 

Bueno, he hecho un poco de trampa. He metido tanto a Josh Richardson como a Paul George como guards cuando ambos podrían haber sido forwards, y no hay ningún base en el quinteto, pero creo que ambos merecían la mención. Como sucede con el mejor quinteto All NBA, Embiid se queda fuera por los pelos en favor de Gobert.

Me sabe realmente mal dejar a Marcus Smart fuera aunque sea a favor de Richardson. En una temporada que cae del lado de lo decepcionante para los Boston Celtics, Smart ha sido probablemente la pieza más constante (eso, ya de por sí, define la temporada de los de Stevens).

Mejor quinteto rookie

Andrés Monje: Sexton-Young-Doncic-Bagley-Ayton

Cuatro clarísimos y un quinto muy complicado de elegir. He estado cerca de meter a Jaren Jackson, que me ha gustado bastante, pero finalmente ahí apuesto por Sexton, que me parece que lo ha hecho muy, muy bien en un contexto dificilísimo como Cleveland.

Enrique García: Trae Young, Luka Doncic, Marvin Bagley, Jaren Jackson, DeAndre Ayton. 

Que la lucha entre Luka Doncic y Trae Young el debate que se ha producido entre sus dos casos no oculte la buena pinta que tiene esta camada de rookies. No solo es que alguno más pudiera haberse colado en este primer quinteto, es que si me pongo a contar los candidatos a colarse en el segundo mejor quinteto rookie también me sale casi una decena. Yo también tuve la misma duda que Andrés con Jaren Jackson, pero, a pesar de su lesión en el último tercio de la temporada, creo que lo demostrado le hace merecedor de quedarse con un puesto en el primer quinteto.